Por Ana María Magaña*

¿Cuáles fueron las primeras historietas? ¿Son equivalentes a los cómics los jeroglíficos egipcios o los códices prehispánicos? Los relatos gráficos han sido desde nuestros orígenes una manera natural y espontánea para comunicar y registrar eventos. Sin embargo, los cómics como los conocemos hoy son particulares tanto en estructura como en contenido, pues más que reflejar aspectos cotidianos, son piezas de literatura que ofrecen un dulce refugio hacia mundos emocionantes, operados por la fantasía y la ciencia ficción.

Los cómics tienen una estructura que se enmarca de manera secuencial mediante cuadros que dan pauta a la continuidad de una acción o de un diálogo. Este formato dio inicio en los periódicos y posteriormente catapultó el arte gráfico generando su ¡boom! en el siglo XX.

Especialmente, las historias de superhéroes causaron furor entre las audiencias, inspirando y enriqueciendo de algún modo la vida de millones. Fue tal su éxito, que los productores de películas y de televisión se interesaron de lleno en llevar estas historias a la pantalla. En derechos de autor, a esta migración de un producto de un formato a otro se le llama “adaptación”, y es común que sea de la literatura al arte u obra audiovisual.

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Entre las primeras películas que fueron resultado de este proceso y que marcaron una época destacan “Captain America” (“El capitán vencedor”, 1944) de Marvel, así como “Superman and the Mole Men” (“Superman y los Hombres Topo”, 1951) y “Stamp Day for Superman” (“Día del sello para Superman”, 1954), de DC.

El desarrollo creativo de la adaptación para llevar una historieta a la pantalla es un arduo proceso en el que participan actividades de edición, guionismo, selección de talento, efectos especiales, entre otras, buscando que el resultado final conecte con las emociones de la audiencia. Cuando todos los factores son exitosamente seleccionados, el resultado es un momento mágico de identificación del espectador con los elementos de la historia, los personajes y sus sentimientos. Especialmente, entre aquellos que conocen y valoran la historia, en su versión original en papel.

En términos de negocio, hablamos de una economía de producciones culturales y/o de entretenimiento. En 2017, por ejemplo, algunos de los cómics catapultados a la pantalla fueron: “Captain underpants: the first epic movie” (“Capitán calzoncillos”), originado de una serie de 12 libros que han vendido más de 70 millones de copias; “The Dark Tower” (“La Torre Oscura”), de Stephen King, que fue una batalla épica que junto con otras 128 películas y 154 series de televisión fueron filmadas en Nueva York. Y ¿Tú también flotas? Además de la nostalgia, apuesto que “It” (“Eso”) te sacó uno que otro susto. Esta cinta en tan solo 60 días de filmación contrató a mil 255 actores y gastó más de 28.9 millones de dólares en nómina y de proveedores. Finalmente, “Wonder Woman” (“La Mujer Maravilla”) tuvo una aceptación en el público que se tradujo en ganancias a nivel internacional de más de 800 millones de dólares.

¿Apasionante, fascinante o ambas? La proliferación de estas grandes historias, que no tienen cabida solamente en la pantalla grande, es posible y cada vez con más generosidad siempre que se cuente con un marco legal que además de incentivar, proteja las obras artísticas/creativas.

Disfrutar de estas historias que nos motivan, nos inspiran y nos representan, implica también una responsabilidad de nuestra parte: apoyar a los creadores y a toda la cadena de valor que participa tanto en el proceso creativo como en la distribución de las obras. La única manera de lograrlo es mediante las fuentes legales o autorizadas; en el cine, las plataformas digitales, la televisión abierta y la televisión de paga, las plataformas de streaming o los dvds o Blu-ray, tan solo por citar un ejemplo.

Promover y defender la originalidad es reconocer la labor detrás del producto final y motivar a todos aquellos que con su trabajo creativo engrandecen nuestra naturaleza como seres humanos y logran conmovernos, haciendo una pausa en el estrés y agitación de nuestras vidas al ofrecernos una realidad con súper poderes.

Datos destacados:

  • En 1994, Marvel dio el primer paso a la pantalla grande con el “Capitán Vencedor”, también hoy llamado Capitán América.
  • El superhéroe de Marvel Comics con más películas es Spider Man con 5 películas.
  • El superhéroe de DC comics con más películas es Batman con apariciones en nueve películas.
  • Deadpool, Gambit y Hawkeye son superhéroes que empezaron como villanos.

*Presidente del Comité de Derechos de Propiedad Intelectual de American Chamber of Commerce of Mexico y CEO de MPA Mexico.

 

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Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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