Por Fabián González de la Mora*

La propiedad intelectual no engloba únicamente la creatividad y la innovación, sino también el futuro al que se dirige nuestra realidad. No es casualidad que cada día veamos más monstruos de la tecnología y de los negocios disputando batallas millonarias con motivo de copias no autorizadas en diseños de sus dispositivos o incursionando en negocios como el licensing, o aquellos basados en una red de distribución de contenidos, ya sea vía streaming o de descarga directa. Tampoco es ajeno a nosotros un mundo en el que es parte de la vida diaria usar una aplicación para comprar productos, pedir comida, reservar un servicio de hospedaje o pedir un medio de transporte.

Y todos esos nuevos negocios tienen como fundamento la propiedad intelectual que es donde se generan los derechos para explotar una obra, una marca, una invención o un producto de un origen específico.

La forma de hacer negocios ha cambiado debido al avance tecnológico exponencial en los últimos años y, con ello, a la forma de proteger la propiedad intelectual, de comercializar un derecho, como lo es un título de registro de marca o de patente. Incluso, los derechos de autor han generado una serie de cambios en distintas industrias. Recordemos, por ejemplo, cuántos miles de millones de discos o “álbum” vendidos se necesitaban para que algún artista fuera reconocido con un disco de platino, mientras que, hoy su reputación se mide en descargas o reproducciones, las cuales, cabe señalar, no son lo que genera mayoritariamente un ingreso rentable para el artista o las productoras, pero sí lo hace un boleto de primera fila con valor de más de cinco mil pesos para ver en vivo a un artista “medianamente famoso”.

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Las leyes también van cambiando, o al menos eso se pretende; en el caso de la Ley de la Propiedad Industrial en México, el pasado diciembre se presentó una iniciativa de ley que reforma y adiciona algunos conceptos y figuras a este ordenamiento, y en la cual, por mencionar algunas novedades, se propone una nueva definición a los signos distintivos. Y es que, anteriormente, sólo se les daba ese carácter a aquellos que pudieran ser visibles, mientras que dicha iniciativa propone ampliar ese concepto a “…todo signo perceptible por los sentidos…”. Es decir, amplía la posibilidad de tener marcas olfativas o sonoras, aunque habrá que esperar el debido proceso legislativo para su aprobación y, en su caso, publicación.

Por ahora, lo que es seguro son las modificaciones que establece la reforma aprobada por la Cámara de Diputados y que ya fue remitida al Ejecutivo Federal para su publicación. Dicha reforma contempla un gran número de avances y modificaciones a la Ley de la Propiedad Industrial como lo son: la inclusión de las figuras de Esquemas de Trazados de Circuitos Integrados, así como Indicaciones Geográficas para objeto de la protección de esa Ley, la publicación de los modelos de utilidad y diseños industriales, así como de las patentes divisionales dentro de la Gaceta de publicaciones del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. La vigencia de protección de los diseños industriales se extendió de 15 a 25 años y, finalmente, se actualizan las conductas infractoras respecto de las indicaciones geográficas.

Estas modificaciones a la Ley nos permiten participar de mejor modo tanto en negociaciones privadas, como en aquellas de carácter internacional y públicas como lo son el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea cuyas revisiones están en la mesa de negociación a fin de generar una modernización de esos acuerdos, siendo la propiedad intelectual uno de sus puntos a revisar.

Claramente, este 2018 es un punto de partida de la forma de proteger la propiedad intelectual en México, la forma de explotar dichos activos intangibles y, por tanto, del cambio en los negocios entre la iniciativa privada nacional y extranjera, fomentando así la inversión de todas las partes interesadas en la innovación de distintas industrias.

*Director General de Clarke Modet & Co. México

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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