Acostumbramos entrar en la época de la futurología para definir quiénes van a jugar a la candidatura  presidencial, y tenemos varios grupos, los que se apuntan son los primero, que incluye a todos los que públicamente han dicho que quieren jugar, una cantidad inusual de independientes de todos tipos y colores, unos tienen posibilidades, otros no pero como ya pasó en la revolución, ven bola y se apuntan, algún provecho les generará. Por otro lado están los eternos, ex candidatos de otras elecciones presidenciales, políticos rancios y de la vieja ola, que no se cansan de perder, gritar, como en el chiste, “me robaron, me robaron” pero ahí siguen de necios sin quitar el dedo del renglón, también el juego político les trae beneficios y los mantiene en la jugada del poder.

Y en tercer lugar los que si pueden, van a jugar y que tienen posibilidades, políticos profesionales que son los que más calladitos, hacen su trabajo con conocimiento de causa y respeto a las leyes establecidas del sistema electoral y a las reglas no establecidas del sistema político, que marca el respeto de los tiempos, aunque en esta ocasión al parecer, pasando la elección de Estado de México, hay varios que se van a arrancar de inmediato para ganar posiciones.

Para esta elección todos estos personajes se sienten como en el juego de La Oca, que todos juegan, pero verdaderamente pocos son los que pueden llegar. Lo curioso es que a pesar de que alguno de los susodichos digan que no juegan, la tendencia de la futurología nacional y la opinión publicada, los sube al ring, como parte del juego electoral, lo cierto es que el sistema político ha cambiado y son pocos los que verdaderamente pueden llegar, y o no se dan cuenta o de plano solo van a la bola. Y en mi opinión esto es porque hay cambios sutiles en el sistema político mexicano.

Varios datos a considerar, el último presidente del PRI que llegó a la presidencia directamente desde un lugar del gabinete fue Carlos Salinas; Ernesto Zedillo, a pesar de haber sido secretario de Estado, en el momento de la selección era el coordinador de la campaña cuando el magnicidio de Colosio. Fox, del PAN y siendo la primer alternancia de México, llega a la presidencia después de haber sido gobernador del estado de Guanajuato; Felipe Calderón en el primer proceso de sucesión del PAN, llega a la candidatura y a la presidencia desde fuera del gabinete, había renunciado a su puesto en la secretaria de Energía. Por su parte Peña Nieto, llega a la candidatura y a la presidencia, inmediatamente después de haber sido gobernador del Estado de México.

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Esto implica que la “supuesta regla” de que algún funcionario del gabinete se pueda proyectar a  la candidatura ya no es muy sólida que digamos. Pero lo que sí está siendo un cambio fundamental es que el tema de gobernar, en la actualidad si tiene mucho que ver con la experiencia de haber sido gobernante, uno por la práctica y experiencia y otro por el hecho de crear una base social importante de apoyo y además, por mucho que se conozca a la persona en los medios de comunicación, creo que la sociedad está más pendiente de lo que digan los gobernados.

Si tomamos esta hipótesis en cuenta, los del gabinete estarían fuera de la carrera a la candidatura, a excepción de los que hayan sido en algún momento gobernadores recientes, ahí calificaría Chong y Calzada; los que están gobernando algún estado actualmente o recientemente dejaron la gubernatura, ahí califican Moreno Valle, que acaba de dejar su estado y está en plena campaña, Eruviel que deja el Estado de México, Mancera actualmente en la CDMX y El Bronco actualmente en Nuevo León.

Todos los demás interesados por muy bonitos que suenen, no pueden probar su experiencia en gobernar o ésta data de hace mucho tiempo atrás, la sociedad se está fijando en quienes saben gobernar, o han demostrado en la calle o con la gente su capacidad, la sociedad se está volviendo más exigente, mucho más allá de lo las casas encuestadoras busquen y traten de meter a candidatos “porque se mencionan o porque se supone que son los buenos” en los medios de comunicación, poco a poco la realidad puede ser otra.

Esto ayuda a que los actuales futuros gobernadores aspiren a llegar a la presidencia, pero haciendo las cosas bien, no como los de antes que cumplen el viejo adagio de la política mexicana, cuando un gobernador acaba su mandato solo tiene tres caminos: su casa, el gabinete federal o la cárcel” hoy hay ya diez casos que están más en el último caso, más los que se acumulen.

 

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