Por Christoph Hasselbach

DW.- El gabinete de May

Theresa May tiene la suerte de que algunos de sus mayores opositores ya abandonaron el gabinete, incluido el exministro de Relaciones Exteriores, Boris Johnson, y el exministro para el Brexit, David Davis. Aunque el apoyo a May no es incondicional, su gabinete respaldó este 14 de noviembre el documento. Si no hubiera recibido la aprobación, May hubiera podido ser destronada más fácilmente. Boris Johnson espera ser su sucesor. Él representa una ruptura dura y total con la UE.

El partido conservador

Es difícil encontrar una postura unitaria en el partido gobernante. Ahora hay un grupo muy pequeño de oponentes al Brexit, sin ningún poder. Los bandos se dividen entre Brexiteers radicales y los partidarios de un compromiso.

El borrador habla de normas temporales aduaneras comunes entre la UE y todo el Reino Unido, hasta que se firme un acuerdo comercial definitivo posterior al Brexit. En Irlanda del Norte también se prevén acuerdos especiales para evitar los controles fronterizos con Irlanda, miembro de la UE. Para los radicales como Johnson, Gran Bretaña se convertiría en “Estado vasallo”. Davis instó al gabinete y a los parlamentarios conservadores a votar con “no a esta rendición”. Pero los radicales suelen ser ruidosos, mientras quienes optan por el consenso son tranquilos.

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El DUP de Irlanda del Norte

En la Cámara de los Comunes, May cuenta con el apoyo del Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte. El DUP está a favor de mantener la Unión entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido y ve a esta unión amenazada si Irlanda del Norte recibe un trato diferente al resto del Reino. La líder del DUP, Arlene Foster, se opone a una “disolución de la Unión”. Por su parte, a Boris Johnson le resulta insoportable que Dublín tenga “más influencia que Londres” en algunos aspectos del gobierno regional de Irlanda del Norte. Y Jacob Rees-Mogg ya ve el espectro de “Irlanda del Norte gobernada por Dublín”.

El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, ya ha asegurado a los unionistas que el estatus constitucional de Irlanda del Norte no se verá comprometido mientras la mayoría de la población no lo quiera, pero eso no tranquilizaría a los sindicalistas. Si el DUP le retirara el apoyo a May, esta ya no tendría una mayoría en la Cámara Baja. Y se convocaría a nuevas elecciones.

Una nueva transición y las consultas populares

Tras recibir el espaldarazo de su gabinete, May comparecerá este 15 de noviembre en la Cámara de los Comunes para explicar a los diputados los detalles del acuerdo preliminar, que todavía debe ser refrendado por el Parlamento británico y los 27 socios comunitarios.

Los Estados de la UE

A primera vista, es probable que los demás europeos tengan menos problemas con el acuerdo. Al margen de los derechos de los ciudadanos de la UE después del Brexit, así como las cuentas que Gran Bretaña tiene que saldar con Bruselas, el punto de mayor fricción era la frontera interior irlandesa. La mayoría quiere evitar los controles fronterizos  en Irlanda, después que el Reino Unido prometió atenerse a las leyes de Bruselas en áreas como la de competencia y materias ambientales y sociales.

Una condición irrevocable. De lo contrario, Gran Bretaña tendría acceso al mercado interno, pero no tendría que cumplir con sus estándares y, por lo tanto, obtendría una ventaja competitiva. Sin embargo, puede ser que algunos gobiernos digan que la UE le ha hecho demasiadas concesiones a Londres, lo que emitiría una falsa señal.

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Los Jefes de Estado y de gobierno de la UE podrían reunirse a fines de noviembre para una cumbre especial. De lo contrario, la cumbre regular de la UE a mediados de diciembre sería la última oportunidad. Pero entonces, May no alcanzaría a tramitar el acuerdo en su Parlamento.

El Parlamento europeo

Lo que los Estados miembros y el Parlamento Europeo quieren evitar es que Gran Bretaña solo escoja los beneficios, sin hacer ninguna concesión, como la libre circulación de mercancías y de personas. Podría ser que el Parlamento Europeo se queje, debido a que el Reino Unido, permanecería conectado a la UE en una especie de unión aduanera e incluso Irlanda del Norte gozaría del mercado interior, sin ser miembro.

El Parlamento británico

La mayor resistencia se espera en el seno del Partido Conservador.

El acuerdo, sea cual sea, va a ser duramente criticado. Por otra parte, el líder del opositor partido laborista, Jeremy Corbyn, ya había dicho, antes de considerar el acuerdo con la UE, “que esto podría no ser un buen negocio para el país”.

Corbyn podría votar en contra de la propuesta de May porque espera nuevas elecciones en las que el Partido Laborista saldría ganador. Tanto el Partido Nacional Escocés como los Demócratas Liberales se oponen mayoritariamente al “brexit”. May tendrá que convencerlos. Pero a pesar de la gran oposición de diferentes sectores, la mayoría podría terminar aprobando el plan de May, pensando que Gran Bretaña no podrá negociar un acuerdo mejor. Y que todo es mejor que una salida caótica.

 

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