Si las naciones formalizan en París sus promesas previstas sobre el carbono, muchas menos personas saldrán de la pobreza, pues se verá un crecimiento lento por una suma de un billón de dólares al año.

 

Por Bjorn Lomborg

En el material oficial para la conferencia sobre el clima de París en diciembre, Bolivia afirma sin rodeos que “para una solución duradera a la crisis climática debemos destruir el capitalismo”. Esto puede ser un punto de vista minoritario, pero está claro que París probablemente traerá aparejados grandes cambios económicos.

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La directora ejecutiva sobre Clima en la ONU, Christiana Figueres, dice abiertamente que el objetivo de París es “transformar intencionalmente el modelo de desarrollo económico, por primera vez en la historia de la humanidad”. Ella reconoce que esto implica cambiar “el modelo de desarrollo económico que ha reinado durante al menos 150 años, desde la revolución industrial”.

Antes de descartar este modelo, vale la pena recordar que en los últimos 150 años hemos visto más que duplicarse la esperanza de vida, de menos de 30 años en 1870 a 71 años en 2013. El modelo económico ha sacado a casi 6,000 millones de personas de la pobreza. Hace un siglo y medio, casi el 90% de todas las personas vivía en extrema pobreza, mientras que el Banco Mundial espera que este año por primera vez la pobreza extrema se reduzca a un solo dígito (9.6%).

Está diciendo que no hay estimaciones oficiales de los costos de la ‘transformación’ económica.

Podemos aprender dos lecciones de la investigación reciente:

  1. Las estimaciones oficiales de costos a menudo son muy
  2. Los políticos rara vez escogen las políticas más eficaces para reducir las emisiones de CO₂.

El análisis de las políticas anteriores de la UE muestra que las elecciones ineficientes usualmente duplican el costo (ver “Overall, the inefficiencies in policy lead to a cost that is 100–125% too high”. En el caso de la UE, los responsables políticos podrían haber reducido las emisiones cambiando a gas y mejorando la eficiencia. Pero los subsidios fenomenalmente ineficientes a la energía solar y los biocombustibles seducen a los políticos.

México ha promulgado la legislación sobre el clima más fuerte respecto de cualquier país en desarrollo, prometiendo condicionalmente reducir las emisiones en un 40% por debajo de lo que, de otro modo, habría emitido en 2030. Las propias estimaciones de costos del gobierno mexicano son entre 14 y 79 veces más bajas que aquellas publicadas en la literatura revisada por pares respaldada por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos y la UE. Este análisis concluye que el costo en 2030 rondará el 4.5% del PBI, o alrededor de 80,000 millones de dólares anuales. Y esto supone que se reduce el carbono de la manera más eficiente.

EU está prometiendo reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 26-28% por debajo de los niveles de 2005 para el año 2025. Lograr este objetivo reduciría el PBI estadounidense entre 154,000 millones y 172,000 millones de dólares al año. La promesa de la UE –reducir las emisiones un 40% por debajo de los niveles de 1990 para 2030– reducirá su PBI en un 1.6% en 2030, o cerca de 300,000 millones de dólares al año. La promesa de China probablemente tendrá un costo de 200,000 millones al año.

Por lo tanto, los compromisos para París de EU, la UE, México y China –que representan alrededor del 80% de las reducciones climáticas prometidas– disminuirán la economía mundial en al menos 730,000 millones de dólares al año para 2030. Si se incluyen las otras 122 naciones que han hecho promesas de reducción de emisiones de carbono, este tratado dejará a la economía mundial en una situación más empobrecida en alrededor de un billón de dólares al año por el resto del siglo.

Todo esto, por políticas que fracasarán en hacer algo significativo para frenar el cambio climático. A lo sumo, las políticas promulgadas en París darán lugar a una reducción de los aumentos totales de temperatura en unos escasos 0.05°C para el año 2100, según un estudio de revisión entre pares que publiqué recientemente en Global Policy. Probablemente se desperdicie mucho dinero subsidiando tecnología actual ineficiente, respaldando energía verde que es inalcanzable e ineficiente por mérito propio.

Si las naciones formalizan en París sus promesas previstas sobre el carbono, la transformación económica de la señora Figueres efectivamente sucederá. Se verá un crecimiento lento por una suma de un billón de dólares al año, lo que significará que muchas menos personas saldrán de la pobreza. Esto no es una transformación de la cual sentirse orgullosos.


Bjorn Lomborg es director del Copenhagen Consensus Center y autor de los best seller El ecologista escéptico y Cool It. Considerado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time, una de las 75 personas más influyentes del siglo XXI por la revista Esquire y una de las 50 personas capaces de salvar el planeta por el periódico The Guardian, del Reino Unido.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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