Por Mauricio Mokarzel* y Pedro Rangel**

Las implicaciones de la Cuarta Revolución Industrial han puesto en alerta a diversos gobiernos alrededor del mundo pues, de manera similar a las anteriores revoluciones industriales, se espera que ésta traiga consigo la pérdida de millones de empleos como resultado de los procesos de automatización.

En este sentido, inclusive se han realizado predicciones apocalípticas que indican que hasta el 47% de los empleos actuales se automatizarán en los próximos años; mientras que otras predicciones han sido más cautelosas y sugieren una cifra de sólo el 9%.

Ligado a lo anterior se encuentra el factor tendencial del envejecimiento de la población de los países industrializados.

Bajo estos argumentos se plantea que, por una parte, en el futuro se perderán millones de empleos que serán suplidos por procesos de automatización y, por otra parte, que en las sociedades existirá una alta proporción de adultos mayores. Es decir, que en el futuro habrá pocos jóvenes, pocos empleos, muchos robots y muchos adultos mayores.

En este mismo sentido, existen algunas tesis que plantean que cuando una población posee una alta proporción de adultos mayores, ésta experimentará una reducción de la participación de la fuerza laboral y de la productividad.

Sin embargo, contrario a estas tesis, los investigadores Daron Acemoglu (MIT) y Pascual Restrepo (Yale), han realizado estudios en los que encuentran evidencia de que no existe una asociación negativa entre el envejecimiento de la población y un menor PIB per cápita.

¿Cómo se explica esto…? Son los robots

De acuerdo a los investigadores, los países que poseen una mayor tasa de envejecimiento han sido líderes en la adopción de robots industriales. Países como Alemania, Singapur y Japón, son los que tienen el mayor número de robots por trabajador industrial y también los que poseen algunas de las fuerzas laborales de mayor edad en el mundo.

En otras palabras, la reducción de la disponibilidad de mano de obra más joven puede ser de hecho un factor que desencadene la implementación de tecnologías de automatización, a efecto de suplir la escasez de mano de obra y aumentar la producción.

De lo anterior podemos realizar una primera reflexión: el envejecimiento de la población y los robots tienen una relación positiva en dos sentidos.

En primer lugar, conforme más adultos se retiren, a efecto de prevenir la caída de la producción, los robots serán necesarios para suplir los empleos que se dejen, o bien para habilitar mediante la tecnología a los trabajadores de mayor edad para que puedan seguir laborando. En segundo lugar, los adultos mayores se constituyen como un nicho de mercado para nuevos productos de automatización; desde la salud hasta el cuidado personal. Es decir, bajo esta perspectiva, los robots serán aliados, no enemigos.

De acuerdo a las proyecciones de Conapo e Inegi, en el 2050 México tendrá 148.2 millones de habitantes. De éstos, el 27.7% (41 millones) serán adultos de 65 años o más.

De igual manera, podemos extraer una segunda reflexión: la posibilidad de automatización de las diversas actividades productivas de una sociedad depende de su propia naturaleza; unas tienen mayor potencial de automatización que otras.

De acuerdo a un estudio realizado por el Mckinzey Global Institute, las actividades físicas en entornos altamente estructurados y predecibles son las más susceptibles de automatización. Esto es relevante en un país con una importante industria manufacturera como México.

Sin embargo, la automatización de estos procesos no se realizará de manera abrupta ni será de un día para el otro. El proceso será paulatino y dependerá de las circunstancias específicas de cada país, de su composición demográfica, de su tipo de industria, su nivel salarial, entre otros factores.

Esto no quiere decir que debemos quedarnos dormidos. La era de la automatización y de la inteligencia artificial conlleva riesgos relevantes en materia de sustitución de empleos; pero también tiene el potencial de transformar para bien la vida de millones de personas alrededor del mundo y de generar nuevos empleos.

Por estos motivos, como sociedad es importante que impulsemos, tanto en las nuevas generaciones como en la actual población económicamente activa, el desarrollo de las habilidades que resulten más pertinentes para la era de la automatización, tales como la programación, el análisis de datos y la estadística, pero también la creatividad, el pensamiento crítico, la inteligencia emocional y la formación continua.

En el futuro, la Inteligencia Artificial y los robots formarán parte elemental del trabajo diario, por lo que las actividades laborales deberán estar enfocadas en ejecutar actividades intrínsecamente humanas que no puedan ser sustituidas por las máquinas.

*Doctor en Desarrollo Humano.

** Maestro en Políticas Públicas por Harvard Kenndy School.

 

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