No son pocas las firmas de moda de gama alta que cotizan en la bolsa y demuestran su gran potencial.

 

La disponibilidad de acciones para el público o el lanzamiento de las acciones de una empresa a bolsa, conocida por las siglas IPO del inglés “initial public offering” era poco frecuente para la industria del lujo hace apenas unos años. Fueron Prada y Brunello Cucinelli en el 2011 y Salvatore Ferragamo en 2012,  los que iniciaron este camino. Si Prada eligió ofrecer sus acciones en la bolsa de Hong Kong. Ferragamo y Cucinelli lo hicieron en la bolsa milanesa en su país de origen. Todos ellos con resultados por encima de las expectativas.

Después del IPO de la empresa francesa de cosmética L’Occitane en 2010, Prada confirmo un año después el interés del mercado de Hong Kong por las marcas de alta gama con potencial de crecimiento en Asia. Incluso el rey del cashmere, Brunello Cucinelli con sus políticas sociales y su filosofía neo humanista, ha tenido un resultado espectacular. Tanto las acciones de Cucinelli conocido por sus chaquetas de cashmere de $3,000 euros o las de Ferragamo, zapatero de referencia convertido en marca de moda y accesorios de lujo, han triplicado su valor desde su salida a bolsa.

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Si estas marcas italianas sentaron el precedente, ha sido el efecto Michael Kors al otro lado del Atlántico, el que lo ha convertido en una moda. La marca americana que según las palabras de su fundador permite a sus clientas parecer guapas y ricas, ha inspirado al sector con sus espectaculares resultados en Wall Street. Después de crecimiento moderado durante una década con ventas de $17millones hace 10 años, las acciones de Michael Kors se han triplicado desde su salida a bolsa en diciembre de 2011. Fue la tercera marca de moda cotizando en Wall Street después de Ralph Lauren y Coach. La empresa  que toma su nombre de su fundador y diseñador, ya ha alcanzado un valor de 15,300 millones que supera al de Ralph Lauren, pública desde el 1997.

Si faltaban indicadores de éxito suficientes, el 2013 ha sido el año del IPO de Moncler en la bolsa milanesa que ha batido el record de éxito en las bolsas europeas en su debut. La marca de  chaquetas de plumas para los esquiadores y los urbanitas creció un 47% en su primer día de cotización. Los socios financieros de la marca junto con su el cerebro del éxito Remo Ruffini, han levantado 784 millones de euros. El valor en bolsa de la compañía alcanza 3,742 millones de euros y cotiza a 18.2 veces su EBITA esperado de 2014.

En este contexto, las marcas de moda americanas Marc Jacobs, Diane von Furstenberg o Tory Burch no confirman que una salida a bolsa sea su intención, pero se equipan con ejecutivos de referencia y preparan sus compañías para este fin. También la italiana Versace ha reclutado a Goldman Sachs como asesor. Esta empresa familiar que volvió a la rentabilidad en 2011, no confirma tampoco si busca un inversor o prepara una salida a bolsa.

Tradicionalmente los inversores en bolsa han premiado a compañías con diversificación de marcas, ya que no les gustaba depender del fundador y menos de un diseñador. Sin embargo, los datos recientes apuntan en otra dirección. Esto ha sorprendido a aquellos que creían que los inversores huyen de todo lo que no sean fórmulas de éxito probadas. Todo indica  que la moda de lujo se confirma como un valor seguro.

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