Las personas que generan cambios, que proponen, que innovan, que ayudan, son aquellas que cuando los demás ven escasez, ellas ven oportunidad y abundancia.

 

 

“Cada día las cosas se ponen peor.” “El mundo se acaba.” “Antes todo era mejor…” Con tantas cosas pasando en el mundo, ¿cómo atrevernos a ver abundancia en vez de escasez? Al principio hasta se siente culpa.

PUBLICIDAD

En la historia de la humanidad siempre ha existido un contraste tremendo… una brecha gigante entre el privilegio de algunos cuantos y una mayoría que lucha y sufre. Con todo y todo, ¿suena descabellado decir que esta brecha se está cerrando, y rápidamente, a nivel mundial?

Fui muy miope durante gran parte de mi adolescencia. No quería usar lentes por pena, y no era para menos; en esa época los lentes eran enormes, tipo Bill Gates de los ochenta (y no había hipsters que me hicieran sentir de moda). Esa misma cuasi ceguera la tuve en muchos otros aspectos de mi vida, como pensar en opciones limitadas y cortas para: hacer dinero, aprender, tener novia, realizar lo que me gusta, comer bien, ser saludable y muchas cosas más.

Pensaba como economista miltoniano (no millonario, MILTONIANO) y “administraba los recursos escasos”. Escaso amor, escasa salud, escaso dinero, escaso… escaso… Pero a lo largo de varios años he observado que las personas que generan cambios, que proponen, que innovan, que ayudan, son aquellas que cuando los demás ven escasez, ellas ven oportunidad y ABUNDANCIA.

 

¿Abundancia de qué?

Hace unos 13 meses, mientras pagaba ¼ de jamón, un desodorante y un nuevo cepillo de dientes en el súper, recibí un mensaje SMS del banco por el cargo hecho a mi tarjeta justo en ese momento. Sonreí porque para mí era una novedad, me sentía afortunado de tener tanta tecnología en mi nuevo celular “último modelo”. El niño “cerillo” que estaba embolsando (ignoro porqué se les llama “cerillos” a esos trabajadores admirables sin contrato ni prestaciones) vio mi teléfono y con sonrisa socarrona sacó uno idéntico para mostrarle a su amiga cercana un video en YouTube. Un móvil que una monopólica compañía telefónica –que espero no lo siga siendo por mucho tiempo… Branson, confío en tu Virgen y Móvil compañía– me vendió como joya, era poseído por un niño de 13 años sin goce de sueldo. ¿Razón? Los mercados ya no pueden limitarse… De manera formal o informal, la tecnología se desborda en todos los estratos sociales; se ha vuelto ASEQUIBLE de una u otra forma.

La abundancia en tecnología y comunicación es imparable. Según estudios del 2013, las redes sociales tienen una penetración en el 80% de los mexicanos de los NSE más bajos (D/E). Cabe aclarar que las formas de medir esos niveles sociales también distan mucho de la realidad –ya no se puede medir preguntando el número de focos ni si se tiene o no lavadora–. Hoy, la mayoría de la población tiene electricidad (con o sin diablito), agua en sus casas (o a una distancia menor a 30 minutos), televisión y refrigeradores. Además de que la pobreza es sumamente relativa y subjetiva. Por ejemplo, en EU, de los estadounidenses que viven debajo de la línea de la pobreza, el 88% tiene teléfono, 71% posee auto y 70% cuenta con aire acondicionado. En México podemos ver a personas que piden dinero en la calle con móviles a pesar de que el servicio telefónico es uno de los más caros del mundo, según la OCDE. Los “colchones, tambores, refrigeradores, estufas, lavadoras, microondas”, así como las videocaseteras y cámaras de video, eran lujos hace unos años. Hoy cualquiera los tiene y hasta los regala como “fierro viejo”. Ojo, no estoy diciendo que vivamos en jauja ni estoy negando las serias carencias que tienen millones de personas; sólo estoy haciendo hincapié en que lo que antes se consideraba pobreza, dista mucho del concepto actual. En muchos sentidos la riqueza de antes es la pobreza de ahora.

Peter Diamandis, un extraño emprendedor y libre pensador nos abre los ojos con datos duros:

Hace a penas 100 años –mi abuela cumplió recientemente 100, ¡felicidades, mamá Ana!– habían 900 muertes de madres por cada 10,000 nacimientos, y moría uno de cada tres bebés. También los niños que morían antes de los cinco años eran mucho más en los años sesenta que ahora mismo, y se espera que se reduzca, así lo expresó este año Bill Gates en TED con la siguiente gráfica –me quedé con la fijación de sus lentes:

Diamandis nos recuerda que en 1750, el 75% de la gente trabajaba para mantener al 25% restante. Hoy, la esclavitud, aunque desafortunadamente existe, no es ni por asomo igual:

El tiempo dedicado a trabajar también ha disminuido mucho en el mundo; nosotros laboramos menos que nuestros padres y mucho menos que nuestros abuelos:

Hoy en día, con un sacrificio mucho menor al comprar una televisión, una persona citadina de casi cualquier nivel socioeconómico puede adquirir un aparato que en 1985 valía 17.5 millones de dólares: un iPad 2. Como lo publicó The New York Times, una supercomputadora Cray 2 tenía en esa fecha una capacidad similar a esta tableta –desde que supe esto, la limpio más con su trapito.

 

Cuestión de enfoque

Si bien existe escasez en muchos sentidos y diferencias notables según la geografía donde se mida, existen pruebas irrefutables de que globalmente el mundo presenta mejoras en energía, educación, libertad, alimentación y muchas cosas más. Y para que no se diga que sólo al primer mundo le toca lo bueno, el famoso economista mexicano doctor Macario Schettino, junto con otros especialistas, aseguran (fundamentándose en estudios serios) que en el 2050 México será la quinta potencia a nivel mundial “haga lo que haga, haga reformas correctas o no las haga, lo será irremediablemente”, en parte, gracias al bono demográfico.

 

Optimismo racional

Matt Ridely, un científico de Oxford, ha tratado de hacer a un lado nuestro cinismo fatalista y discernir con honestidad dónde estamos parados históricamente. Él se sorprende de la tendencia que la gente tiene de ver lo negativo, lo pesimista, el vaso vacío… piensa que es como si la gente sintiera confort o se regodeara en las noticias pesimistas y en lo malo, autoengañándose con esto. Ha notado que la gente que habla de reducción en tasas de cáncer o de errores graves en las estimaciones y predicciones del hambre en el mundo es severamente criticada pero no refutada. Y se ha dedicado a encontrar los puntos que demuestran que el mundo NO está peor cada vez. Publicó un libro titulado The Rational Optimist, en que examina las tendencias globales en economía, tecnología, longevidad y salud, demostrando que todo esta mejor y no peor. Ridely dice que el ser pesimista salvaba al hombre ancestral de ser comido por leones, hoy es al revés: el pesimismo y el miedo irracional a la pérdida nos limita; es un virus que tenemos que erradicar de la sociedad.

 

Con o sin lentes ya veo mejor

En la universidad usé lentes de botella y me olvidé de la vanidad de mi adolescencia miope; use los más feos que existían y no me importó; era eso o morir de dolor con los lentes de contacto que tanto me irritaban. También aprendí a ver la vida de manera diferente; intuitivamente entendí que la gente que GANA tiene que ver lo escaso como una abundante oportunidad, y la abundancia como combustible de todo proyecto. O ¿cuántos emprendedores exitosos basaron su pensamiento y trabajo en una premisa pesimista de escasez? Sería raro escuchar a cualquier gurú o ídolo empresarial hablar mal del mundo y de los negocios. Imagina un mundo así:

“No busques lo que amas; ríndete”: Steve Jobs.

“No tengas cuidado con lo que sueñas; de todos modos nunca se hará realidad”: Walt Disney.

“Rechaza el cambio; no puedes adaptarte”: Bill Gates.

 

Cómo cambiar la programación negativa de nuestra mente

Busquemos estrategias constructivas:

  1. Entre creer y no creer que el mundo y la gente es buena, mejor cree que sí lo es.
  2. Entre hacer y no hacer, mejor HAZ. Vivir con el “lo hubiera hecho” es peor que con el “al menos lo intenté”.
  3. Vuélvete un fanático de la fe antes que un fanático de la negación (si puedes, quédate inclinado ¾ hacia la primera opción).
  4. Por cada cosa negativa o mala que tu mente te diga, repite tres buenas y esperanzadoras (te reto a que lo hagas).
  5. Cuando alguien te diga el impedimento, busca en tu mente la solución.
  6. Cuando alguien te hable de lo malo o lo escaso de algo, busca en tu mente la oportunidad y en tu corazón la abundante verdad.
  7. Si eres muy racional busca racionalmente la verdad optimista. Uno encuentra siempre lo que busca y este enfoque es, racionalmente, el más útil.

 

Si te da flojera ser optimista, no hagas nada, sólo aguanta hasta que llegue el 2050 y eventualmente estarás mejor. Yo decidí no esperar y me operé los ojos.

 

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @Alex_Llantada

LinkedIn: Alejandro Llantada Toscano

Facebook: Alex Llantada

 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

4 fundamentos para seleccionar directivos talentosos
Por

¿Cómo seleccionar adecuadamente al talento responsable de la toma de buenas decisiones, de llevar a la empresa a su crec...