El plan del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para destinar 485,000 millones de pesos en infraestructura, entregar créditos de la Banca de Desarrollo y la anticipación de licitaciones públicas, es un reconocimiento implícito de que el escenario económico del país es débil.

Se trata de un paquete robusto que interviene sectores específicos de la economía, pero incompleto, en opinión de José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

“La mayoría de los proyectos que se enunciaron son pequeños, hay pocos de gran magnitud y me parece que hace falta algunos complementos. Si estos 500,000 millones de consumo e inversión se van a importaciones, es decir, no se usan insumos hechos en México, lo que vamos a ver es que aumenta el desequilibrio de la balanza comercial”, detalló el especialista en entrevista con Forbes.

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Para asegurar que este plan tenga un mayor efecto multiplicador en la economía se requiere que la mayor proporción de este consumo sea interno, es decir, que se genere un acuerdo integral entre el gobierno, la Banca de Desarrollo y el sector privado.

“La clave va a estar en la integración de contenido nacional, es decir, una vinculación entre los proyectos de gobierno y las empresas mexicanas”.

El resultado de este programa también va a depender de la rapidez y magnitud con la que se ejecute, en materia de licitaciones, por ejemplo, será necesario la autorización del Congreso de la Unión; en el caso de los proyectos carretero será necesario contar con estudios de impacto ambiental para ponerlos en marcha.

“En el mejor de los casos el efecto en el corto plazo se sentiría hasta el cuarto trimestre del año, para el tercer trimestre ya sería insuficiente”, apuntó el especialista.

El lunes el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público presentó una serie de de medidas enfocadas en impulsar la inversión física, el consumo privado y adelantar procesos de licitación del ejercicio fiscal 2020 con el objetivo de “dar un empujoncito” a la economía mexicana.

El funcionario descartó que el programa para dinamizar la economía esté relacionado a un riesgo de que el país entre en recesión, sino que el “entorno económico global transita por una fase menos dinámica de crecimiento”.

Sin embargo, De la Cruz Gallegos apuntó que el gobierno de AMLO no está reconociendo los motivos internos de la desaceleración económica, toda vez que países como Estados Unidos y China crecen a un ritmo superior a 4% anual, en tanto que Vietnam, Malasia, Indonesia tiene una actividad industrial óptima.

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El programa está dividido en cuatro rubros: la creación de infraestructura, al que se le destinarán 50,000 millones de pesos (mdp); la entrega de nuevos créditos a través de la Banca de Desarrollo, detonando financiamiento hasta por 270,000 mdp; y la anticipación de contratación y licitaciones de 2020 del gobierno federal, que alcanzará un monto hasta por 116,000 mdp.

 

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