Por Gunther Barajas*

Imaginemos que tenemos la capacidad de asegurar que todos los proyectos de inversión en activos productivos se van a transformar en una inversión exitosa, por lo que tendremos la garantía de que a pesar de ser activos altamente complejos, van a operar como fueron pensados, va a cumplir con los parámetros de productividad y costo de operación bajo los cuales fue aprobados, y serán sustentables con su entorno y adicional; serán una inversión que estará dentro de los parámetros del presupuesto y tiempo estimados para su construcción y puesta en marcha.

Pongamos como ejemplo una refinería, sólo para tener un activo en contexto; pero pudiera ser cualquier otro, como un edificio, puente o tren. La complejidad en una inversión como ésta es muy alta, no sólo en la parte de la ingeniería y su construcción, sino también por el monto de inversión y el impacto al ecosistema que podemos ocasionar. Es importante recordar que, para realizar una obra de esta envergadura, necesitamos contar con los datos geográficos (tipo de suelo, vías de comunicación, variables climatológicas, etc.), así como la capacidad de operación y producción bajo las cuales se aprobó el modelo de negocio (capacidad de refinamiento diario y suministro de materias primas) y que se tiene un diseño de ingeniería, sobre el cual se están tomando las decisiones de invertir.

Llevamos muchos años, iniciando proyectos de infraestructura con la información antes mencionada, que hay que decir, es la requerida, pero ha faltado un elemento previo al inicio “físico” de la ejecución de la obra, y es respondernos, ¿estamos 100% seguros que el diseño y plan de ejecución es el correcto?, la respuesta de un ingeniero experimentado, puede ser “si, estoy seguro, pero… con la posibilidad de que surjan adecuaciones en el proceso de la obra”, ¿Cómo podríamos eliminar esta posibilidad de ajustes?, generando sobre costos en promedio de 15% sobre el monto inicial, usando como referencia a empresas de ingeniería con experiencia global.

La solución a este reto, es poder llevar previamente al mundo “virtual” nuestro proyecto de inversión, simular desde los temas ambientales y climáticos a los cuales estará expuesta la infraestructura, hasta poder operar digitalmente la planta de refinación, con todas las variables esperadas como temperaturas, presiones, tipo de crudo y aditivos, etc., para así, poder asegurar que la capacidad de refinación esperada es la correcta, que la ingeniería o diseño no va a enfrentar, por ejemplo, ductos sobre puestos con algún otro elemento estructural, y que este pequeño error, pueda ser descubierto hasta que se llegó a ese punto de la construcción creando un cambio en la ingeniería y por ende un sobre costo en la obra, estamos hablando de un “gemelo virtual” de nuestro activo, donde podemos realizar todas las simulaciones de operación, hasta realizar una planeación de la ejecución de la obra, integrando y planificando las actividades de cada uno de las firmas involucradas en la obra, así, aseguraremos que el costo, tiempo y capacidad de producción, será la que se contempló; pero también, estar confiados, de que tendremos una operación sustentable con la comunidad.

*VP de Dassault Systemes. Presidente del CLAUT Edo Mex

 

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