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Por Álvaro Altamirano Montoya

El salario mínimo es la principal política de protección laboral en el mundo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 92% de sus 186 estados miembros poseen normativas de salario mínimo. En América Latina, las constituciones de 17 países incluyen provisiones específicas que detallan normas sobre el salario mínimo. Sin embargo, esta regulación laboral (que para algunos protege las necesidades básicas de los trabajadores y para otros limita la creación de empleos) es altamente incumplida en la región.

¿Cómo medir el incumplimiento del salario mínimo?

El incumplimiento del salario mínimo en América Latina es un fenómeno ampliamente conocido, y tiene como principal causa la baja de capacidad de fiscalización de muchos Estados (es decir, bajo número de inspectores laborales). Usualmente, el incumplimiento de la legislación sobre salario mínimo se mide como el porcentaje de trabajadores en un país que reciben un salario inferior al salario mínimo, pero este indicador es insuficiente porque no ilustra el alcance total del incumplimiento. Es decir, no distingue entre trabajadores que se ubican apenas por debajo de la línea del salario mínimo y trabajadores que devengan salarios muy inferiores al mínimo legal.

El índice de pobreza Foster-Greer-Thorbecke (FGT) ofrece una solución para medir el incumplimiento del salario mínimo de manera más completa. La medida FGT es un conjunto de tres índices que miden el porcentaje de personas por debajo de la línea de pobreza (FGT0), la brecha de pobreza o cantidad de ingreso necesaria para que todos los pobres estuvieran justo sobre la línea de pobreza (FGT1), y la desigualdad en la distribución del ingreso entre los pobres (FGT2). Como muestra el gráfico a continuación, si usamos como línea de pobreza el nivel del salario mínimo legal por hora en cada país y como medida de ingreso el salario por hora de la actividad principal para trabajadores asalariados con edades entre 25 y 55 años (el rango con la máxima participación laboral), observamos una alta correlación entre la proporción de trabajadores que devengan menos de un salario mínimo y la profundidad de este incumplimiento.

Tomando los datos de las encuestas de hogares armonizadas vemos que el país con mayor incumplimiento es Honduras, en donde 77% de los trabajadores devengaban menos de un salario mínimo en 2018 (recibiendo salarios que en promedio son 40% inferiores al mínimo). En el otro extremo se encuentra Uruguay, en donde solo 9% de los trabajadores ganaban menos de un salario mínimo (y en su mayoría se ubicaban apenas 2% por debajo del mínimo).

 

 

De la regulación al cumplimiento

Para una región que mayoritariamente ha incluido normas de salario mínimo a nivel constitucional, el incumplimiento de facto no solo es muy alto, sino también profundo. Así, observamos que, en aquellos mercados laborales de mayor incumplimiento, los trabajadores devengan salarios muy inferiores al mínimo. Complementar la medida tradicional de incumplimiento del salario mínimo con información relativa a la profundidad de este fenómeno permite comprender sus implicaciones desde una perspectiva más apropiada.

*En alianza con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

 

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