Por Sabrina Kessler

DW.-Medio año ha pasado desde que Dara Khosrowshahi hizo gala de una honestidad que raramente muestran los jefes de las grandes compañías. Ante cientos de estudiantes de la Universidad de Stanford ajustó cuentas con todos los inversores que, desde hace meses, han presionado a Uber y criticado los números rojos que entrega la firma. «Si lo que quieren es un negocio predecible, compren un banco y no inviertan acá”, dijo Khosrowshahi, al tiempo que dejaba muy claro que «probablemente nunca obtendremos ganancias”.

Con su declaración, el director ejecutivo de Uber fue al fondo de la discusión surgida tras conocerse los planes de la firma de salir a la bolsa. A pesar de las enormes pérdidas y las inciertas perspectivas, Uber aspira a ingresar al mercado bursátil con la calificación más alta en cinco años. Si los inversionistas compran este viernes las acciones de Uber al precio máximo de 50 dólares por papel, la firma lograría una valoración de más de 90,000 millones de dólares. Solo en su estreno, Uber espera recaudar 10,000 millones de la moneda estadounidense.

Oferta de acciones valora a Uber Technologies Inc en 82,400 mdd

La enorme calificación se basa ante todo en el agresivo crecimiento de Uber. En los últimos 10 años el operador de transportes ha reunido casi 20,000 millones de dólares de manos de inversionistas internacionales para impulsar la expansión global de un concepto de negocios sumamente sencillo: conductores privados que se inscriben en la plataforma para transportar clientes desde un punto A a uno B, sin las onerosas licencias de taxi ni capacitación alguna. En todo el mundo, Uber realiza al día 15 millones de viajes en más de 700 ciudades. Solo el año pasado los ingresos aumentaron en más del 40%, llegando hasta los 11,3 mil millones de dólares.

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El fuerte crecimiento, sin embargo, no ha podido ocultar el principal problema de Uber: no es rentable. Solo en los últimos 12 meses, hasta fines de marzo de 2019, los libros contables mostraban pérdidas por 3.7 mil millones de dólares, un récord para una empresa ad portas de debutar en la bolsa.

Ingenioso, pero complejo

Los números rojos reflejan las dificultades que conlleva este ingenioso modelo de negocios: en muchas ciudades del mundo Uber debe poner fuertes sumas de dinero en descuentos especiales para atraer nuevos clientes y conductores. En otras urbes este servicio no está permitido, porque el lobby de los taxistas es demasiado fuerte. En Estados Unidos, Lyft se ha convertido en un competidor muy duro, uno que no solo quita clientes, sino que también demuestra que el mercado del transporte de pasajeros está sobrevalorado: tras un comienzo luminoso en la bolsa a fines de marzo, las acciones de Lyft cayeron más de un 25%.

Cuán exitoso será Uber en el futuro dependerá sobre todo de la velocidad con que la empresa empiece a generar ganancias. Si bien las previsiones de Khosrowshahi no son muy optimistas, la empresa podría reducir drásticamente sus pérdidas de la noche a la mañana. «Uber cuenta con autos autónomos, con los que los costos por conducción se reducirían a cero”, dice Jay Ritter, experto bursátil y profesor de la Universidad de Florida. Ese ahorro podría traspasarse al cliente y los viajes podrían ser mucho más baratos de lo que son ahora.

Por ello, algunos expertos ven a la empresa pronto en el salón de la fama de los gigantes tecnológicos. «Uber tiene el poder y el potencial revolucionario para competir con compañías como Amazon, Apple y Google”, escribieron los analistas Ygal Arounian y Daniel Ives. Dado que actualmente solo el 2% de la población mundial usa Uber, el potencial de crecimiento en realidad es enorme.

Dudas en los conductores

Los conductores, en cambio, están menos entusiasmados con todo esto: hace dos días hicieron un llamado internacional a huelga. «Los inversionistas ávidos de dinero empeorarán las condiciones de trabajo de los conductores”, advirtió Bhairavi Desai, presidenta del sindicato de taxistas de Nueva York. Incluso en su prospecto bursátil, Uber advierte que paga demasiado a los conductores y que esos costos deben disminuir. Para Desai está claro: «Con el ingreso a la bolsa Uber gana millones, mientras hunde a los conductores en la pobreza y la insolvencia”.

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Cualquiera que invierta en Uber en estos días tiene algo claro: está haciendo una apuesta. No se sabe si la empresa alguna vez será rentable ni si los vehículos autónomos circularán por las calles en el futuro. Si bien la empresa está convencida de que podrá reducir las pérdidas en los próximos años, la realidad suele escribirse de otras formas. Si los conductores tienen éxito con sus demandas de mejores salarios, las pérdidas de Uber seguirán aumentando y, con ellas, la incertidumbre sobre la viabilidad del modelo de negocios.

Martín Vélez, un mexicano que trabaja en los vehículos autónomos de Uber

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