Por Milagros Oreja*

Sobran pruebas: quienes se han sentado a observar las tendencias de consumo en México y el mundo, ya saben que ahora las personas necesitan (y eligen) marcas más humanas. En 2020, para fidelizar a sus compradores, las empresas tienen que ser y hacer, por encima que parecer.

La investigadora de mercado Deloitte ya detectó hace meses las nuevas tendencias de consumo: ahora, los clientes suelen ser menos leales, tienen menos tiempo para la toma de decisión de compra pero son más conscientes de sus elecciones; evitan las tiendas y prefieren las experiencias a los productos. 

Es en esta nueva consciencia en donde radica el punto nodal en el que las empresas deben enfocarse. Tal es asi que durante la edición nro 50 del Foro Económico Mundial de Davos de este año, en el que profesionales y figuras de primer nivel se reunen para debatir los problemas más apremiantes que enfrenta el mundo, su fundador Klaus Schwab llamó a una reflexión masiva del sector privado sobre la crisis climática y la desigualdad social. “Con el mundo en una encrucijada tan crítica, este año debemos desarrollar un Manifiesto de Davos 2020 para reimagina el propósito y los cuadros de mando para las empresas y los Gobiernos. Es para lo que se fundó el World Economic Forum hace 50 años, y es a lo que queremos contribuir durante los próximos 50”.  

Ligado al grito de reacción de los grandes tomadores de decisión del círculo rojo del mundo, está el de los ciudadanos de a pie: hoy, las decisiones de compra se toman en base a cómo, cuánto y en qué esas personas perciben que las marcas aportan al mundo. En ese sentido, Nielsen sostiene que ya 2 de cada 3 consumidores están dispuestos a pagar más si sabe que una marca se esfuerza por tener un fin social, más allá de un fin de lucro. 

La tendencia se agudiza aún más en el segmento millennial, en el que personas de entre 27 y 37 años que nacieron o crecieron empoderados por la participación horizontal de las redes sociales, piden transparencia de las compañías para que les expliquen cómo ayudan a equilibrar un mundo que consideran desigual y en riesgo ambiental.

Las empresas que entendieron este fenómeno en México ya fortalecen sus áreas de Responsabilidad Social Empresaria, Economía Circular o visión de sustentabilidad y apuestan a reconquistar a un consumidor a través de la producción consciente, el comercio justo, el cuidado del medio ambiente, el apoyo a causas nobles, la inclusión y la igualdad de género, entre otras acciones.

Las marcas que encontraron su propósito social deben fortalecerlo y entender que su reputación y hasta sus ventas están ligadas a ella. Y las que aún no lo hicieron, tomar las riendas del tema y echar a andar la maquinaria institucional para alinear sus compañías a las nuevas formas en la que piensa, y sobre todo siente, el mundo actual.

 

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*La autora es periodista, consultora y líder de equipos en el sector de la comunicación para el sector público, privado y el tercer sector de México, Argentina y la región. Colaboró con la comunicación de las charlas TED en México y columnista en diversos medios sobre temas de emprendimientos social.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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