El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador está arriesgando la calificación crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex) con la decisión de que la propia empresa estatal construya su séptima refinería, según especialistas del sector energético consultados por Forbes México.

Este jueves 9 de mayo, la titular de la Secretaría de Energía (Sener), Rocío Nahle, informó  que la licitación restringida para la refinería en Dos Bocas, Tabasco, quedó desierta porque las empresas invitadas rebasaron el presupuesto establecido y el tiempo de entrega. Incluso la firma Technip ni siquiera presentó oferta.

“La decisión de hoy acerca de la refinería pondrá mayor presión por parte de las calificadoras en Pemex, porque construir la refinería por ellos mismos implica un riesgo de ejecución todavía mayor en un gasto que es innecesario”, comentó el analista de la firma Welligence Energy, Pablo Medina.

Para el experto energético, si los mejores constructores de refinerías dicen que no pueden hacerlo ni en plazo ni presupuesto, lo más probable es que Pemex no pueda en esos mismos términos, lo que implicaría costos excesivos, retrasos, además de que tendrán que cubrir los gastos extra con más deuda o con presupuesto de Pemex Exploración y Producción, donde sí hay “buenos rendimientos”.

El gobierno mexicano estableció un presupuesto de hasta 8,000 millones de dólares y el lapso de tres años para edificar el complejo refinador que pretende procesar 340,000 barriles de crudo diarios, como parte de la meta de abatir las importaciones de combustible, que hoy representan más del 65% de la demanda nacional.

Para el director general de GMEC, Gonzalo Monroy, lo que el gobierno está diciendo es que los siguientes tres años van a ser tan “catastróficamente malos”, que “prácticamente” garantizan la pérdida del grado de inversión de Pemex.

“¿Cómo es posible que piensen que Pemex puede hacerlo mejor que Bechtel? Se están dando un balazo mayúsculo en el pie”, cuestionó.

Monroy agregó que Pemex tiene que pagar 28,800 millones de dólares (mdd) en deuda financiera e intereses en 2020, 2021 y 2022. “En 12 meses o menos estaremos viendo la pérdida de la calificación de Pemex, con todo lo que eso implica”, agregó.

En su conferencia de prensa matituna, López Obrador justificó que los sobreprecios de las propuestas son en favor de las compañías invitadas.

“Es muy común que ellos hagan estimaciones pensando en lo que se paga en dólares a trabajadores en el mundo y al final de cuentas se les paga menos a los trabajadores mexicanos, y eso aumenta la utilidad de las empresas. No queremos eso”, declaró.

Tras revelar el nombre de las compañías invitadas, Nahle reiteró en múltiples ocasiones que Technip, KBR y los consorcios Bechtel-Techint y WorleyParsons-Jacobs fueron invitadas porque eran las “mejores” y más “serias” del mundo,  a pesar de que todas tenían antecedentes de corrupción.

Ante la pregunta de los riesgos crediticios que implicaría la construcción por parte de Pemex, el presidente mexicano criticó al modelo neoliberal del gobierno priista de Enrique Peña Nieto y a la Reforma Energética, apoyada por instituciones financieras y calificadoras, cuyas promesas fracasaron y solo endeudaron más a Pemex, quien hoy carga con la deuda petrolera más grande del mundo: 106,500 mdd.

“Si se trata de calificadoras serias, si se trata de inversionistas serios, si no tienen la intención de perjudicar al gobierno, van a saber que Pemex es una empresa en plena recuperación, que se está consolidando”, mencionó el político tabasqueño.

Ante los planes del nuevo gobierno, en enero de 2019, Fitch degradó la nota crediticia de Pemex. En marzo, S&P también castigó a Pemex y puso en perspectiva negativa a Pemex. En enero de este año, Moody’s dijo que le “daría el beneficio de la duda” al gobierno y Pemex durante seis meses.

Forbes México consultó a calificadoras de riesgo, pero no estuvieron disponibles para emitir un comentario sobre la decisión del gobierno y su impacto en la nota soberana del país y de la empresa mexicana.

Medina dijo que si el gobierno quiere aumentar la capacidad del país, puede comprar participación accionaria en una refinería, como es el caso del complejo de Deer Park con Shell en Texas.

Monroy propuso que una refinería modular es viable en tres años y con menos dinero, aunque la capacidad de procesamiento será de entre 50,000 y 75,000 barriles diarios.

 

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