Hay ciudades que viven las 24 horas del día y la Ciudad de México, sin duda, es una de ellas. La concentración de población alrededor del crecimiento de esta megalópolis también muestra sus momentos de estrés en horarios definidos. El caos tiene un orden y la población de la Ciudad de México definió en las elecciones dar una oportunidad a una nueva izquierda para reparar el descuido alrededor de la movilidad urbana.

Hemos visto movimientos de ciclistas, llamativos momentos de peatones buscando ser escuchados, pero normalmente escuchamos el claxon del coche sonar junto al oído de un bebé en brazos o de una persona estresada viendo el celular ‘siguiendo a la bola’ sin voltear a ver el semáforo peatonal. Claramente la movilidad en la hermosa Ciudad de México pasa de retos de educación básica a problemas tan realistas como la física, la densidad y el que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Este problema no se queda en el transporte, sino que se vuelve parte del alimento de plomo de los pulmones y cerebros de sus ciudadanos cada día que pasa.

No se trata de ser amarillista, alarmista o pesimista, simplemente tenemos que entender que las ciudades enormes en países en desarrollo son las más propensas a sufrir las consecuencias de un crecimiento sin planeación, sin presupuestos y sin infraestructura. Resolver los problemas de la movilidad en la ciudad es uno de los pequeños grandes retos, sin duda, pero es el que refleja, tal vez, de forma más clara lo difícil que resulta el que tampoco haya una sociedad organizada. Se requiere de esta para que las asociaciones y organizaciones que buscan una movilidad integral puedan tener impacto con sus estudios y que el gobierno pueda llevar planes de manera más rápida a la población en general.

Uno de los ejemplos más claros lo trae la tecnología, una vez más. La única empresa que ha encontrado un momento de coyuntura para agregar a la sociedad a través de ser una aplicación que representa a una comunidad que a su vez es el reflejo de la sociedad organizada es Waze, que dirige Anasofía Sánchez-Juárez C. en México. El gobierno de la Ciudad, encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo y apoyado por Andrés Lajous desde movilidad, anunció la colaboración por parte de la filial de Google y el gobierno de la Ciudad de México.

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Cuidando la privacidad de la identidad de los usuarios (de todas formas, espero que nadie esté utilizando su nombre de verdad en Waze y mucho menos ligando eso a una cuenta de Facebook) el gobierno tendrá información muy útil para mejorar la seguridad de los usuarios del transporte privado y de vehículos compartidos. Al mismo tiempo, obtener información que en el mediano y largo plazo podrá resultar muy valiosa en la planeación de direccionamiento del tránsito en el sistema de movilidad de esta megalópolis. Al tener un agregado de las rutas origen-destino de los usuarios y sus horarios, se puede atender las necesidades y concentrar miembros de seguridad en las zonas que más lo requieran.

Aquí el anuncio oficial

Lo que me encanta de este anuncio es que fue previo a la cumbre de Movilidad de América Latina (LatAm Mobility Summit) que se realizó esta semana. Mejor aún, que nos permite pensar en la urgencia de fomentar más asociaciones que buscan acercar a una ciudadanía organizada con el sector gobierno con más fuentes de datos, con más intereses de colaborar y todos obtener el beneficio de una movilidad más agradable, respetuosa y sostenible. Queda muy por los lados todavía el tema de la electromovilidad, pero ese tema complementará muy bien lo que se ha venido haciendo Rodrigo Díaz desde la subsecretaría de planeación de la movilidad en la Ciudad de México.

Me alegra empezar a ver integraciones con sentido y que van más allá de la foto de prensa. Hay retos importantes, pero lo que siempre nos han dicho los estudios de las Naciones Unidas: las ciudades grandes en países en desarrollo serán las primeras en sufrir los efectos de la sobrepoblación y el calentamiento global. Ya venimos de una semana sin agua, una semana sin gasolina y lo que falta. Por suerte, hace 30 años nos enseñaron que gota a gota el agua se agota y respecto a la gasolina, disminuyó el tráfico y muchos empezaron a entender las ventajas de manejar un eléctrico (empezando por no tener que desviarte de tu ruta origen-destino para detenerse sobre una alberca de combustible).

 

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