La marca británica de ropa de lujo Belstaff se encuentra en pleno proceso de internacionalización, con un objetivo en la mira: Latinoamérica.

La relación entre Belstaff y el cine es cada vez más estrecha. En los últimos años, hemos visto algunas de sus célebres cazadoras en películas como El aviador (con Leonardo DiCaprio) o El curioso caso de Benjamin Button (con Brad Pitt). La marca británica fundada en 1924 en Staffordshire, actualmente propiedad del grupo JAB Holdings, continúa con esta fructífera alianza en su nueva campaña, protagonizada por segundo año consecutivo por David Beckham.

Él es el protagonista de Outlaws, película escrita y dirigida por Geremy Jasper y producida por Liv Tyler, junto a otras estrellas como Harvey Keitel, Katherine Waterson y Cathy Moriarty. No es la primera vez que el exjugador de futbol inglés colabora con la marca británica —aunque su sede actual se encuentra en Milán, Italia—, ya que diseñó Beckham x Belstaff, una colección de chaquetas de cuero y básicos, como T-shirts y denim. «No estamos interesados sólo en buscar una celebrity, sino en alguien que represente un estilo de vida similar al que propone la marca. Nuestra elección por Beckham va más allá de su papel como estrella de futbol, está relacionada con su pasión por los valores de Belstaff: libertad, aventura y audacia», asegura en entrevista exclusiva Gavin Haig, CEO de Belstaff desde hace sólo un año.

 

 

En este tiempo, la marca ha iniciado un proceso de internacionalización que le ha llevado a Asia, en países como India, Corea del Sur, Japón y China, pero también en México y Latinoamérica, «un mercado muy importante para nosotros». Las relaciones entre la marca y México se han afianzado aún más tras el rodaje de esta película en locaciones mexicanas: «Es la mayor acción que vamos a hacer este año. Nuestra prioridad son Estados Unidos y también México, pues creemos que es un gran escaparate para introducirse en el resto de Latinoamérica», añadió Haig. Su objetivo en el primer año como ceo de la firma coincidía con el de JAB Holdings, propietario de otras marcas de alta gama como Jimmy Choo y Bally: «Crecer en nuevos mercados y territorios, y en nuevos valores por todo el mundo», asegura.

En los últimos dos años, la firma también se ha propuesto afianzarse dentro del segmento del mercado de lujo femenino con la contratación en 2013 de Delphine Ninous como vicepresidenta de diseño para mujer. «Aunque nuestros valores han sido tradicionalmente masculinos, somos una marca de lujo que no descuida el mercado femenino. Creo que en una firma global, con presencia tanto en São Paulo como en México, Londres o París, tiene que primar la igualdad de género», concluye Gavin Haig.

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Más que moda

La visión que Gavin Haig tiene de Belstaff, quien previamente trabajó en Cartier y Alfred Dunhill, va más allá del universo fashion: «Más que una marca de moda, somos una marca de lifestyle que propone un estilo de vida», afirma. Por lo tanto, también ha decidido ampliar sus oportunidades de negocio con líneas deportivas y un mayor acento en los accesorios para hombre y mujer. «Somos una marca que crece y eso es muy excitante», sostiene.

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