La casa de Alta Relojería  ha democratizado el lujo con una apuesta revolucionaria: piezas para aventureros urbanos que apuestan por la calidad más elevada, pero a un precio muy competitivo. Davide Cerrato, responsable de su relanzamiento, nos da las claves de su éxito.

Davide Cerrato es un dandi que parece extraído de las páginas de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. El pelo, la corbata de moño, el chaleco de tweed, el blazer perfectamente cortado… Todo parece hablar de una bonhomía que hunde sus raíces no tanto en el siglo pasado como en el anterior, el XIX, pero remasterizado, como una de esas obras maestras del cine clásico que viven una nueva vida gracias a la última tecnología.

El director de Marketing, Diseño y Desarrollo de Tudor, además de director creativo, es desde hace ocho años el responsable del relanzamiento de esta marca inicialmente unida a Rolex, que hoy vuela independiente en el universo de la alta relojería. La única corona a la que hoy rinde culto es la de su propia historia.

“La filosofía de la marca está ligada a una visión muy particular, una mirada democrática al mundo del lujo”, asegura. Sus palabras parecen un eco de las del fundador de la casa, Hans Wilsdorf, en 1926, cuando creó esta manufactura: “Llevaba muchos años considerando la idea de crear relojes que nuestros distribuidores pudieran vender a un precio un poco más bajo que el de nuestros Rolex, pero alcanzando los mismos niveles de confianza”.

En aquellos primeros modelos, que llevaban una simple indicación de Tudor en la esfera con la barra horizontal de la T prolongada sobre la esfera, a veces aparecía también el nombre de Rolex, hasta que la marca adquirió autonomía propia. En la actualidad, Cerrato considera que el futuro de la casa es “muy halagüeño, porque ahora a muchas marcas les gustaría ser como nosotros”.

En BaselWorld, ha sido el encargado de presentar las novedades de la marca para la nueva temporada —North Flag, Pelagos y Fastrider Chrono—, con diseños que responden a la filosofía de la marca: “Piezas para un aventurero urbano y moderno con estilo”, resume el creativo. “Estamos continuando lo que hemos hecho en los últimos seis años. Nuestros diseños son continuistas, pero intentamos darles siempre un toque más actual.

El diseño es muy claro, muy lineal, y nuestra posición en el mercado es también muy similar desde hace seis años: somos muy competitivos. Queremos democratizar los relojes deportivos, pero inyectándoles unos niveles de altísima calidad tanto en el movimiento como en la manufactura. Estamos lanzando al mercado unos modelos aún más valiosos, con valor también emocional, pero al mejor precio”, afirma.

La vinculación de la marca con el ámbito deportivo está en sus orígenes, pero es en 1954 cuando se convierte en una leyenda, gracias al primer reloj de submarinismo de la marca, el Tudor Oyster Prince Submariner. “Nuestra ideología está muy ligada a una visiónparticular de la estética y de todos los aspectos relacionados con el diseño, la seducción y una relación muy particular  on el sentimiento de aventura”, explica. Cerrato es también muy consciente de que la estética deportiva tiene unas limitaciones
estéticas que se traducen en diseños “muy robustos, pero con un sentido del estilo único”.

El secreto de un diseño perfecto es su capacidad de adaptación a la personalidad de quien lo lleva. “Si se establece una conexión entre la pieza y tu propia historia, el resultado es una pieza extraordinaria que trasciende la moda para formar parte de ti”, afirma. Es lo que él pretende con sus diseños: “Queremos que sean relojes que se conviertan en auténticos compañeros, que sean cómodos y se puedan usar, pero que al mismo tiempo sean emocionales y aporten una satisfacción a quien los lleva, que conecten con tu carácter y con la visión que das a los demás acerca de quién eres”.

Como director de Marketing y Desarrollo, considera que la marca vive actualmente un momento muy dulce, con una presencia global en ascenso en casi todos los mercados, incluida Latinoamérica, donde sin embargo quiere potenciar su implementación. “Nuestros mercados tradicionales se encuentran sobre todo en el sudeste asiático porque ellos son muy aficionados a nuestros relojes desde hace años. Pero ahora también estamos viviendo una situación excepcional en países como Estados Unidos, donde hemos experimentado un importante desarrollo, y el Reino Unido, donde hemos reactivado nuestra presencia”.

Una mirada que abarcacasi todo el perímetro del planeta, tanto en economías consolidadas como en las llamadas emergentes. “Por supuesto, seguimos siendo muy importantes en Rusia, Japón y toda América Latina, aunque en este mercado en concreto, con excepción de México, no estamos representados como querríamos. Es uno de los retos que debemos afrontar a corto plazo”.

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Tiempo de cambios

Cerrato es consciente de que la industria de la alta relojería afronta ahora un momento crucial, que podría ser similar a la irrupción del cuarzo en los años 70. “Estamos viviendo un momento apasionante de transformación. En este sentido, estamos muy interesados en ver qué ocurre, porque los relojes inteligentes están aún en un estado muy embrionario: son algo asociado a alta tecnología. Estamos preparados para ver smart watches con los que se podrá bucear, pero con elementos mecánicos que nos interesen. Por eso estamos continuamente investigando para hacer siempre lo mejor”.

A pesar de que el panorama es de abierta metamorfosis, Cerrato no cree que el perfil de su cliente haya cambiado de manera sustancial en los últimos años. “Estamos en un contacto muy estrecho con los coleccionistas y connaisseurs, todos ellos aprecian mucho nuestro extraordinario legado. Es cierto que existe también una mayoría global de consumidores jóvenes, pero en general nos movemos sobre bases muy sólidas”, afirma.

El cliente que más ha cambiado en los últimos tiempos es, a su juicio, el que proviene de China. “Su evolución ha sido sorprendente, especialmente las mujeres, que se han convertido en grandes aficionadas a los relojes, tanto o más que los hombres”.

El protagonismo femenino es, a su juicio, una de las mayores innovaciones en los últimos años: “La mujer es cada vez más un agente determinante en la industria, no sólo como clienta, sino también como árbitro de los gustos globales: ellas deciden acerca del modelo que llevan los hombres o los niños”.

claro que una de las claves de su éxito es cierto toque hedonista que seduce tanto a ellos como a ellas. “Somos la marca de lujo deportivo con la mejor relación calidad- precio, pero al mismo tiempo brindamos algo más: un toque de osadía insólito en nuestro sector. Ofrecemos placer a un precio razonable y eso nos hace únicos”.

Dos mejor que uno: North Flag y Pelagos

Como todo buen padre, Davide Cerrato es incapaz de elegir a uno solo de sus hijos. Si tuviese que destacar un modelo icónico de todos los presentados en BaselWorld elegiría no uno, sino dos. “El North Flag y el Pelagos, ambos representan la perfecta expresión de un reloj muy complejo, muy similar a los anteriores, pero al mismo tiempo más intensos, más fuertes”.

Ambos se han convertido en los primeros modelos Tudor equipados con movimientos creados y fabricados por la propia marca. Mientras el North Flag se ha inspirado en los extremos más gélidos del planeta, objeto de estudio en universidades, jamás habitados por el hombre; el Pelagos es uno de los relojes de buceo mecánicos tradicionales más completos del mercado. El último ejemplo de reloj-herramienta por el que apuesta esta casa desde sus inicios.

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