Visitamos la capital de Argentina y nos hospedamos en Palacio Duhau, un edificio que une el esplendor de la arquitectura francesa con la decoración moderna del artista Celedonio Lohidoy.

 Por Carla Di Santis

Hay un refugio urbano en Buenos Aires donde todavía se respira la elegancia del periodo belle Epoque francés. Al acercarnos por la avenida Alvear, después de visitar el Malba (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), divisamos un edificio de líneas europeas que data de 1934. Palacio Duhau es un hotel boutique de 165 habitaciones, con un jardín exuberante y una interesante colección privada de arte.

El hotel propone también un oasis para alimentar el cuerpo y el alma después de intensas jornadas en la ciudad: Ahín Wellness & Spa. Y el lado gastronómico no queda en el olvido. Cortes de carne argentina como Wagyu, Black Angus y Aberdeen Angus son el común denominador de las mesas de todos los huéspedes a la hora de la cena, junto con Malbecs nacionales. Pero nuestro descubrimiento más suculento fue la “cava de quesos”, con más de 40 variedades artesanales de diferentes regiones del país seleccionados por la maître fromager y servidos con variedad de chutneys, frutas secas y panes. El edén para cualquier foodie.

OAK Bar

El lugar elegido por los gentlemen para reunirse al caer la tarde. Paredes de madera tallada con figuras medievales —como San Jorge y el dragón—, chimenea y sillones en cuero convierten al bar en punto de referencia de ejecutivos internacionales. Los paneles del Oak Bar fueron tallados en el año 1600 en roble europeo para decorar la habitación de un castillo en Normandía. Una magnífica historia para acompañar al menú de maltas más extenso de la ciudad.

Tango&Polo

En Palacio Duhau descubrimos Masters of Food and Wine – Tango & Polo, una colección de momentos memorables que descubren al viajero lo mejor de Buenos Aires en tres o cuatro días. ¿Algunas ideas? Ser testigo de una práctica de polo en el corazón del pueblo gaucho en el pintoresco pueblo colonial, San Antonio de Areco, o ser espectador del Abierto de Polo de Palermo. O bailar tango bajo las estrellas tras vivir una experiencia culinaria en la terraza y vinoteca.

 

Siguientes artículos

Caribe: entre lo sagrado y la rentabilidad
Por

Playas de arena blanca, aguas azul turquesa, jungla tropical y la cultura maya. El Mar Caribe atesora uno de los destino...