Decía Paul Bowles que el placer de viajar se había extinguido en la década de los 50, cuando los vuelos a reacción acabaron con el dolce far niente (y, se le olvidó mencionar, con los 30 baúles Louis Vuitton que el autor de ‘Memorias de un nómada’ solía llevar como equipaje en sus desplazamientos alrededor el mundo).

Pero se equivocaba: ni la alta costura ha muerto (como vaticinó otra socialité contemporánea, Mona von Bismarck, quien se encerró en su dormitorio tres días, en señal de luto, tras la muerte de Cristóbal Balenciaga), ni los viajes a la medida se han extinguido. American Express Travel & Lifestyle Services se encarga de transformar un simple viaje en una experiencia made to measure adaptándose a las necesidades y deseos de sus clientes VIP. Y, para muestra, nada mejor que un viaje a una de las capitales más célebres del planeta, Londres, curado por ellos… que no incluye ni una visita a la Torre de Londres, ni un vistazo al Big Ben, ni nada de lo que esperas de una escapada a la capital británica. Sibaritismo Platinum, pero con una vuelta de tuerca al estilo Henry James.

Viajes

El viaje comienza con un detalle cien por ciento high end: un vehículo de alta gama recoge al viajero para llevarlo al aeropuerto, donde puede esperar a que su vuelo (por supuesto, en primera clase) le lleve a su destino en el Centurion Lounge. Allí, con una copa de champagne, puede revisar su bitácora, que incluye los mejores hoteles, los restaurantes más exclusivos (con estrella Michelin) y algunas actividades a la carta, fuera del menú tradicional, como visitas guiadas por expertos en temas tan insólitos como “los artesanos que son proveedores de la Corona Británica” (excursión fascinante a través de las tradiciones inglesas, desde el calzado hasta los tocados que lleva la reina, pasando por productos como quesos con denominación de origen o cosmética orgánica), o por historiadores del arte, que guían los pasos del viajero a través de los pasillos de la National Gallery, entre obras maestras que abarcan, desde los primitivos italianos, hasta los impresionistas.

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Incluso, es posible concertar una visita guiada a uno de los templos más hermosos de Inglaterra: la Catedral de Canterbury, una obra maestra del gótico, donde asesinaron a Tomás Becket; y reponer fuerzas en un cottage, camino a los acantilados de Dover, desde donde se divisa la costa de Francia en días despejados. Todo es posible: basta con solicitarlo, para que un equipo de expertos se encargue de hacerlo realidad.

Viajes

El viajero Platinum se alberga en los mejores hoteles, por ejemplo, el último Four Seasons, el London at Ten Trinity Square, donde es posible elegir entre los mejores platillos de la gastronomía china y japonesa en Mei Ume, o una cena con estrella Michelin en La Dame de Pic, el restaurante de la chef Anne Sophie Pic, quien firma un menú con resonancias casi proustianas. “Es increíble escribir tus emociones en un plato y sacar a la luz el mismo placer en un comensal”, ha declarado. El té en el Rotonda Lounge es toda una experiencia: se trata del corazón del hotel, y es un espacio abovedado de estilo Art Déco, que remite a las obras de teatro de Noël Coward, con un toque contemporáneo. El spa del hotel es uno de los mejores de Londres, y dispone de un tratamiento del doctor Burgener para limpiar y exfoliar el rostro, a base de bambú y suero de abeja alpina, convertido ya en un must. Desde luego, también hay tratamientos masculinos a medida, tanto faciales como corporales, especialmente diseñados para un perfil de alto ejecutivo que quiere desestresarse.

Masaje en las alturas

La otra opción es el Four Season London at Park Lane, primera propiedad del grupo en la capital británica con vistas a Hyde Park, en el barrio de Mayfair. El servicio es exquisito: saludan al huésped por su nombre y todo se traduce en facilidades para disfrutar de una estancia que supera todas las expectativas. La Sky Suite del spa, con una panorámica a uno de los parques más célebres de Londres, es toda una experiencia, que permite contemplar el skyline de la ciudad mientras se disfruta de un masaje relajante a cuatro manos.

Viajes

Foto: Rosewood London

El Servicio Personal de Viajes Platinum de American Express permite diseñar una experiencia a la medida, combinando gastronomía, cultura y shopping, más allá de tópicos o lugares comunes. Siempre es un placer pasar un rato en Fortnum & Mason, donde, además de delicatessen, se pueden adquirir perfumes de autor, marcas de nicho o menaje de ultralujo; pero es aun más grato descubrir alguna de las sastrerías de Savile Row, donde se encuentran los mejores trajes del mundo, o una librería de arte con una curaduría exquisita que garantiza que cada libro es una joya.

Sorprenderse de la mano de una insider como Stephanie Rafanelli, colaboradora habitual de periódicos como The Guardian, en un paraíso para amantes de la nostalgia como Annie’s Vintage, donde es posible encontrar abrigos de fiesta victorianos, vestidos de seda de la década de los 20 y abrigos de piel clásicos (antes de que la piel fuese un anatema). Todo esto, y mucho más, es lo que podemos disfrutar en la capital británica. Pero, claro, la variedad de destinos mundiales es prácticamente infinita: navegar por las islas de Tailandia, disfrutar de las auroras boreales en Laponia o conocer una colección privada en Nueva York de la mano de un galerista son algunas de las experiencias que el equipo de Servicio Personal de Viajes Platinum ha diseñado, con ayuda de un comité de expertos locales, en una perpetua búsqueda del placer inédito. El único límite es la imaginación.

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