Conversamos con Aldo Magada, presidente y CEO de Zenith, sobre sus planes para esta manufactura fundada en 1865 que encuentra en México la puerta de entrada a Latinoamérica.

Por Regina Rocha

Como él mismo dice, “es una compañía pequeña, pero poseedora de una gran marca”. Y es que la excelente precisión de sus máquinas ha sido reconocida con 2,333 premios de cronometría a lo largo de sus casi 150 años de existencia; un récord absoluto en la categoría de relojes de bolsillo, marinos y de pulsera.

Además de los reconocimientos obtenidos por su calidad, esta manufactura ha registrado 300 patentes y ha creado más de 600 variaciones de movimientos, destacando por su innovación en el ramo relojero. Estos antecedentes llevan a Aldo a reconocer que él es sólo un eslabón más de esta gran cadena, donde la precisión es la pauta y la historia su perenne compañera.

En este sentido, nos confiesa que su única ambición es desarrollar Zenith con el sello de calidad, junto con todo el equipo que lo conforma, para hacer a esta empresa más grande con el objetivo de permanecer otros 150 años en el mercado del tiempo.

Aldo nos explica que la fortaleza principal para desempeñar este puesto es que conoce y entiende perfectamente todas las áreas de la compañía (excepto las de movimientos y creaciones que no domina por no tener formación técnica), ya que ha tenido la suerte de desempeñar diferentes funciones dentro de la industria relojera.

Su plan para contribuir al crecimiento es realizar un marketing más agresivo, que buscará por diferentes medios que la gente conozca y entienda quién es Zenith y qué ventajas conlleva. Hablando de estas, Aldo nos cuenta que los relojes son manufacturados en su totalidad por ellos mismos con un alto valor agregado que garantiza el producto
terminado a sus clientes, ofreciendo “lujo relajado” y la certeza de que no pasan de moda ni aburren a los dos años.

El Primero Chronomaster 1969 rinde tributo a los Rolling Stones. Tiene movimiento de cronógrafo automático integrado (el pionero en la historia). Más abajo, el Academy Christophe Colomb Hurricane Grand Voyage, un homenaje al descubridor de América.

El Primero Chronomaster 1969 rinde tributo a los Rolling Stones. Tiene movimiento de cronógrafo automático integrado (el pionero en la historia).

Aldo identifica como mercado a las personas que ya tienen cierta sensibilidad sobre el valor, la historia, la estética y la técnica detrás de los relojes. En cuanto a género se refiere, 75% de los compradores son hombres. Como dato curioso nos menciona que, aunque tienen colección femenina, muchas mujeres utilizan los relojes de sus colecciones
para varones.

Nos describe al típico cliente de Zenith entre los “veintilargos y treintas, a quienes les gusta coleccionar relojes con historias particulares, seguros de sí mismos y libres de pensamiento”. Aclara que, efectivamente, quieren crecer. Pero sin apresurarse ni tomando decisiones sin fondo sólo para aumentar las ventas. Aunque saben que la empresa
vive de lo que vende, quieren asegurarse de que la gente disfrute con su producto, no sólo al momento de adquirirlo, sino porque forma parte de una comunidad que respeta y reconoce este tipo de máquinas.

La estrategia para expandir el conocimiento de esta marca no será una de anuncios caros y llamativos, sino que será un marketing de humano a humano. Como tienen un gran producto pueden darse el lujo de estrechar relaciones con sus clientes. Para lograr esta “intimidad” con los consumidores han de conocer el mercado a fondo y sentir sus gustos. Esta es una de las razones por las que Aldo estuvo en México: para palpar de primera mano a este país que, dicho por él, “es la puerta de entrada para Latinoamérica”.

Nos explica la importancia de observar el mercado y ejemplifica con su visita a Monterrey, donde fue muy interesante ver el gusto de la gente y la manera en la que se acercan a estas piezas del tiempo. Para él, este viaje fue una operación de aprendizaje para saber cómo aproximarse al mercado latino.

Pero su paso por México no fue sólo como receptor de información, también viene a presentar dos series limitadas. La primera es Academy Christophe Colomb Hurricane “Revolución”, con tres relojes que rinden homenaje a figuras emblemáticas de la historia latinoamericana como Simón Bolívar, Ernesto Che Guevara y Emiliano Zapata. Todos
ellos poseen gravity control, transmisión huso-cadena y frecuencia de 36,000 alternancias por hora, y tienen decorados artísticos realizados con apliques de oro, esmaltado, micrograbado y micropintura.

La otra es una edición de 250 unidades de El Primero Chronomaster 1969 tributo a los Rolling Stones, con su movimiento de cronógrafo automático integrado (el pionero en la historia y que surgió en 1969). Zenith nos deleita con verdaderas obras de arte marcando el paso con su puntual tic-tac en el terreno de la innovación. Sin duda, ésta es una empresa de nicho comprometida con preservar, innovar y desarrollar el oficio milenario de la alta relojería.

 

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