Por César Martínez Aznárez

José Carlos Azcárraga Andrade debió asumir la dirección general de Grupo Posadas en condiciones adversas para un inicio de gestión, en noviembre de 2011: sustituyó a su hermano Gastón, quien había sido acusado de operaciones fraudulentas en Mexicana de Aviación. La designación fue un enroque obligado por las circunstancias.

Ha mantenido los niveles de rentabilidad de la cadena fundada y controlada por su familia. En el último quinquenio, bajo su administración, el retorno sobre el capital invertido (Roic) de la empresa ha promediado 5.1%, mientras en los últimos 16 años de los 23 de gestión de Gastón había registrado una tasa similar, de 5%. Es un indicador que mide el rendimiento del capital, pero referido a la operación.

Lo que no ha conseguido Juan Carlos es la solvencia financiera. Las tres grandes calificadoras de riesgo mantienen a Posadas en grado especulativo. Sus ratings se dividen en dos: los de grado de inversión y los de grado especulativo, según superen o no una línea mínima de riesgo de incumplimiento de pago de sus obligaciones de deuda.

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Una evaluación resumen de su gestión diría, entonces, que la operación ha permanecido estable (o estancada, según se mire con criterio conservador o ambicioso), a juzgar por la rentabilidad del capital invertido; pero que no ha sido útil para solucionar el problema financiero, porque la solvencia ha empeorado versus la gestión de Gastón (como lo revela el desmejoramiento en los índices de cobertura de pago de deuda y de intereses); y que el saldo final ha sido de pérdidas.

Gastón Azcárraga, sobre quien pesaron órdenes de captura libradas en 2014 por el Poder Judicial (suspendidas, por ahora), vive en Estados Unidos, donde pidió asilo, en medio de una investigación de la Procuraduría General de la República y un proceso judicial aún inconcluso, en una trama confusa y opaca para el público inversionista y la opinión pública en general.

Los cargos hechos al ex presidente y CEO de la cadena hotelera se deben a supuestos manejos fraudulentos en Mexicana de Aviación, comprada en 2005 por Grupo Posadas (aerolínea cuya presidencia ocupaba y que dejó de operar en 2010).

En marzo de 2013, Gastón renunció al consejo de administración de Posadas y, antes del 11 de septiembre de ese año, había vendido toda su cuota accionaria.

 

Estancamiento

Sin embargo, la empresa siguió su marcha. La rentabilidad del Grupo Posadas es similar al promedio de las 10 cadenas hoteleras más grandes del mundo.

En los últimos 12 meses reportados de 2016, la rentabilidad sobre el capital invertido por el grupo hotelero controlado por los Azcárraga Andrade es de 6.2%, mientras en el top 10 es de 6.4%, según cálculos basados en datos de S&P Capital IQ. Además, Posadas supera a seis de esos 10 gigantes.

Hay otra comparación favorable a la mexicana. En 344 compañías hoteleras abiertas a la inversión en las bolsas de valores del mundo, la media de la Roic es menos de la mitad que en la mexicana: 2.8%.

Una mirada de largo plazo muestra estabilidad, lo que también podría verse como signo de estancamiento. En el lapso 2000-2002, la Roic era de 5.1%; en 2008-2010, de 5.4%; y en la última medición, en 2014-2016, fue de 5.3%.

Las 10 cadenas más grandes, en cambio, muestran una tendencia ligera, pero al alza: su rentabilidad promedio pasó de 4.2% a 4.6% y a 5.2%, para los tres periodos mencionados, respectivamente.

Un dato sugiere estancamiento. En el último quinquenio, los ingresos convertidos a dólares de la cadena mexicana apenas crecieron a un 0.5% anual (tasa de crecimiento compuesto), un ritmo menor que en siete de las 10 gigantes, cuyo promedio fue de 2.5%. En la española Meliá, por ejemplo, crecieron a un 2.7% anual en el último lustro.

 

Inversión insuficiente

José Carlos invierte en bienes de capital (Capex) 40% más que la depreciación de sus activos (promedio 2014-2016); eso significa que, además de un Capex de mantenimiento, invierte otro para el crecimiento. Podría pensarse, entonces, que dicha inversión es elevada y, por lo tanto, que el estancamiento no se debe a la falta de inversión.

Pero tal deducción ya no parece razonable si comparamos de nuevo a Posadas con las 10 grandes cadenas. Es que, para poder alcanzar el crecimiento de ingresos de 2.5% anual mencionado, los gigantes hoteleros debieron invertir más del doble que José Carlos, considerando aquella misma relación: destinaron al Capex 85% más que la depreciación. En Marriott, por ejemplo, el Capex fue 175% mayor.

 

Retroceso

La estadounidense Hyatt es una de las marcas más reconocidas. Su productividad es ligeramente inferior a la de Posadas. La tarifa diaria que recibe por cada habitación disponible es de 43 dólares, mientras que en la empresa mexicana es de 47.

Este indicador es una fortaleza del CEO mexicano, porque el promedio del top 10 hotelero mundial es de 24 dólares, la mitad que la tarifa de Posadas.

Sin embargo, en esta medida de la productividad, la tendencia de los últimos cinco años es desfavorable para Azcárraga Andrade, porque cayó 37% en ese lapso, mientras en las 10 gigantes del sector disminuyó menos de la mitad, 17%.

En el caso escogido para esta comparación, en Hyatt, la caída fue todavía menor, de 8.7%.

 

La eterna deuda

La operación puede tener una rentabilidad positiva pero una gestión financiera desfavorable, y el resultado neto puede ser negativo. Tal es el caso de Posadas.

Podrá decirse que arrastra saldos y errores del pasado (como la deuda), pero lo cierto es que, desde que José Carlos asumió la dirección, siempre ha habido pérdidas netas, excepto en 2012 y 2014, gracias a resultados extraordinarios: la venta de las operaciones en Sudamérica en 2012 e impuestos a favor en 2014.

En los últimos 17 años de gestión de su hermano Gastón, sólo hubo pérdidas netas en 2008 y en 1995, en las últimas dos grandes crisis.

La depreciación del peso mexicano ha sido un lastre, porque la deuda es 100% en dólares. Además, los intereses que paga Posadas son muy altos en proporción al flujo de efectivo que genera.

El EBDITA sólo cubre 2.6 veces los intereses pagados, una cobertura mucho menos solvente que en las 10 grandes empresas (cuyo promedio es de 7.0 veces), y menor también al promedio mundial hotelero (3.1) y al de América Latina (4.5). En la estadounidense Hilton, la mayor cadena del mundo, el flujo de caja cubre 4.7 veces el pago de intereses.

Pese a todo, José Carlos ha sorteado los escándalos de Mexicana de Aviación, los conflictos entre hermanos (como la demanda de Gastón contra la empresa, y la venta de sus acciones a Alfredo Harp), y los rumores de venta o pérdida del control de la empresa (de siete hermanos, Posadas dice que hoy en día cuatro integran el grupo de control). Sumada la perspectiva económica que desmejora en México, el escenario cercano luce adverso para el CEO de Posadas.

 

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