Lejos está una reforma como ésta de alcanzar logros en temas de salud, aunque sí ha causado infinidad de conflictos y desajustes en el presupuesto de los hogares mexicanos.

 

Luego de un año de implementada la reforma hacendaria es tiempo suficiente para analizar los efectos que produjo en el mercado mexicano. Recordemos que su principal objetivo, según nos dijeron, era desincentivar el consumo de ciertas categorías de productos para ayudar a resolver el gran problema de obesidad que aqueja al país. Para lograr esta meta se gravaron categorías denominadas por las autoridades como “altamente calóricas”, así como “bebidas azucaradas”, esperando, con ello, disminuir su consumo. Entonces analizaremos el impacto que generó el incremento de precios de más de 20 categorías de productos, asociados a los nuevos impuestos, en el nivel de gasto de un hogar mexicano promedio.

¿Qué impacto real tuvo esta reforma en el mercado? Hemos estado midiendo durante cerca de 10 años los hábitos de compra de los hogares mexicanos a través de una muestra de 8,500 hogares, representando con ellos a todo el país. Los hogares son visitados semanalmente para registrar sus compras de productos de consumo masivo. Más de 70 categorías de productos son parte de la medición. Con esta herramienta, entonces, podemos descifrar claramente los impactos que ha generado en el consumo esta reforma. Vamos a analizar los cuatro efectos más relevantes:

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  • “Estresó” en nivel de gasto del hogar mexicano: Un 30% del gasto de un hogar es destinado a las categorías que fueron gravadas en el 2014, las que en su conjunto incrementaron sus precios en un 13.5%. Además de lo anterior, estas categorías son compradas recurrentemente por el hogar (más de 190 veces en un año). Haciendo un balance, entonces, bajo el entendido que un hogar mexicano promedio prácticamente tuvo los mismos ingresos en 2014 que los que tenía en 2013, dados los débiles ajustes salariales y el pobre crecimiento del país, este fuerte incremento en precios en casi una tercera parte de la canasta básica generó un alto estrés de gasto en el hogar. El hogar mexicano se vio obligado a redistribuir su gasto de manera distinta para lograr sobrevivir en este contexto. Este tema es sumamente relevante, puesto que los datos oficiales de inflación en el país fueron cercanos al 4% en 2014, pero el hogar mexicano tuvo que enfrentar un incremento de precios de 13.5% en una parte muy importante de su gasto.
  • Fuertes impactos en categorías gravadas y no gravadas: Nadie se salvó del efecto del IEPS, incluso productos de canastas no gravadas como Cuidado del Hogar y Cuidado Personal fueron afectadas. Los hogares tuvieron que reajustar su gasto tomando gasto de otras categorías para poder “mantener” el consumo de las categorías gravadas, las que igualmente perdieron volumen durante el 2014 (-2%). Sucedió, entonces, una situación poco previsible. Cuesta creer que un mexicano dejó de gastar en ciertas categorías de cuidado personal para lograr financiar sus categorías más básicas, que fueron impactadas por estos nuevos impuestos. Pero esto es lo que sucedió, así que tanto las categorías gravadas como las no gravadas tuvieron un año difícil.
  • Cambio de hábitos: Además de lo ya comentado, el hogar hizo otras adaptaciones en sus hábitos de compra para hacer rendir su gasto. En algunas categorías buscaron marcas más económicas o incluso la compra de productos a granel; en otras comenzaron a comprar tamaños más pequeños, y en unas más compraron las categorías con menor frecuencia e incluso cambiaron el canal de compra para acceder a desembolsos adecuados. En definitiva, la reforma generó cambios en los hábitos de compra de los hogares, muchos de ellos generalmente vistos en épocas de crisis (como en el 2009 en nuestro país).
  • Importante afectación al canal tradicional: El 50% de lo que se vende en la “tiendita de la esquina” pertenece a categorías gravadas por la reforma (20% en el caso de autoservicios); por lo tanto, en este canal se concentró mayormente el impacto de la reforma y, de la mano con este punto, en los niveles socioeconómicos medios y bajos. No fue un buen año, entonces, para este canal, puesto que estas categorías redujeron en promedio un 2% su nivel de venta en volumen, por lo que el canal terminó vendiendo menos volumen que en 2013. Esto tiene un impacto social importante, puesto que, según INEGI, más de 600,000 familias dependen de este canal para subsistir.

Prácticamente se ha cumplido un año de la puesta en marcha de esta política, y queda validar su efecto sobre la salud pública de los ciudadanos mexicanos, que era la razón de ser de la misma, nos dijeron. Pero no cabe dudas de que para tener logros en temas tan importantes como la salud se requiere de una política más integral que considere desde la raíz el problema, donde la educación de la población es clave. Lejos está una reforma como ésta de conseguirlo, aunque sí ha causado una infinidad de conflictos y desajustes en el presupuesto del hogar mexicano, afectando de manera significativa su poder de compra, ya bastante golpeado en los últimos años.

 

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