Para Carlos Slim Helú, el gran problema desatendido en la capital del país es la sobreexplotación del manto acuífero del Valle de México.

“Es una bomba de tiempo que cada vez está más cerca”, advirtió el ingeniero mexicano durante una conferencia de prensa en el corporativo de Grupo Inbursa.

Slim explica que el acuífero es como un “tinacote” que estuvo lleno de agua durante siglos, pero con el desarrollo de la Zona Metropolitana, éste comenzó a vaciarse, lo que aceleró el agrietamiento de la arcilla entre subsuelo y la superficie. ¿El riesgo? un colapso de la Ciudad, pero hay otro peor, advierte el empresario: que se rompan los drenajes y se contamine el acuífero.

Cada segundo, en la Ciudad de México se extraen 55 metros cúbicos (m³) de agua, y sólo se recargan, de manera natural a través de la lluvia, 23 m³. Esto quiere decir que el acuífero subterráneo sufre una sobreexplotación de 139%, según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

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La sexta persona más acaudalada del mundo, con una fortuna de 77,700 millones de dólares (mdd) según Forbes, no duda que el nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México se va a hundir. “Claro que se va a hundir, igual que todo el Valle en las áreas del lago, incluyendo Xochimilco, Texcoco y el Centro Histórico”, agrega.

Otro problema son las fugas de agua. El ingeniero civil egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) comenta que en la red de agua potable se pierde 40% de lo que se ingresa, es decir, que no llega a los lugares donde se requiere el líquido.

La deformación irregular de la capital mexicana por la extracción de agua incluso se observa en uno de los puntos más emblemáticos: el Ángel de la Independencia, que se construyó sobre un terreno plano y firme. “El Ángel no tenía escaleras cuando se construyó”, ejemplifica.

Forbes México preguntó al empresario durante la conversación con medios cuánto tiempo le queda a la Ciudad de México antes de que el problema estalle. Él declinó compartir un lapso aproximado, pero dijo que “sería una tontería esperarse al último minuto para arreglarlo”.

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Las soluciones

El hombre de negocios propone varias medidas para revertir esta situación.  La primera es aprovechar el agua de lluva y que se infiltre más agua.

“Hay que hacer presas de infiltración”. Slim revela que la regulación de la ciudad exige que cualquier edificio de ciertas dimensiones debe contar con pozos de infiltración para enviar agua al acuífero, en lugar de tener presas de regulación, donde llega el agua al complejo y, cuando termina la lluvia, la liberan hacia lugares donde no se necesita.

“Entonces lo que hay que hacer es aprovechar. Es una oportunidad de resolver esto”.

En la construcción del aeropuerto se van a hacer. El agua de ríos y lluvias en lo posible, en lugar de llevarlo a una presa, es tratarla y para infiltrar la mayor parte de agua que se pueda.

El ingeniero recordó que su planta en Hidalgo, capta 35 m3 por segundo y en sus picos llega a 50 m3.  A 12 m3 se les da un tratamiento primario y que se envía a ríos, los 23 restantes se les da un tratamiento terciario de alta calidad para regar 150,000 hectáreas en Tula y Atotonilco.

“La maravilla del agua es que es renovable  y reciclable. Para los que dicen que se va a acabar es porque no la conducen, manejan y administran bien. El mar ya se desaliniza”.

También recomendó revisar la red de agua y reducir las fugas de 40 a 25% como primera meta. Algunas soluciones pueden ser temporales, como ingresar agua al subsuelo desde el área del aeropuerto, pues con los pozos en la periferia de la urbe mexicana, se le quita presión al área.

Implementar estas alternativas tomaría “entre tres  y cuatro años”, estima Carlos Slim.

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