Son las 10 de la mañana en Lagos de Moreno, Jalisco. El Sol cae a plomo y, a un costado de la plaza pública del municipio, una carpa ha reunido ya a cerca de 1,000 personas. En un tem- plete de unos seis metros de largo y cuatro de ancho, un hombre toma el micrófono y observa a la distancia.

“¡Ha llegado ya, a Lagos de Moreno, nuestro amigo, colega y próximo presidente de México, el licenciado Andrés Manuel López Obrador!”, dice, eufórico. Unos 80 metros atrás se ve un hombre que avanza lento hacia el templete por un camino central, flanqueado por vallas de un metro de alto, desde donde saluda, abraza e, inclusive, besa a los presentes.

Es Andrés Manuel López Obrador, el candidato a la Presidencia de la República por la coalición conformada por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES). Debajo del templete, la euforia es grande: hay gritos, banderas, botargas y hasta venta de playeras. Pareciera no ser un político, sino una estrella de rock que ha hecho una parada por la pequeña ciudad.“Amigos de Lagos de Moreno: Estamos a tres meses de que

México viva una elección histórica, porque el primero de julio nuestro país no sólo va a decidir quién será presidente, sino el futuro de nuestra nación; si queremos que continúe el modelo económico neoliberal o si queremos una nueva política que sea capaz de impulsar el crecimiento, rescatar al campo, generar empleos y garantizar bienestar”, dice AMLO.

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El punto culminante llega momentos después, cuando menciona por primera vez la palabra que, se podría decir, más ha dicho desde que comenzó esta tercera carrera por la

Presidencia: corrupción. “Nunca había existido tanta corrupción en México como la tenemos hoy, porque la política neoliberal es la política de pillar. El sector salud está en el abandono por la corrupción; el campo, lo mismo; la educación, igual; el energético… Estamos infestados por la corrupción”, dice AMLO.

Mapa electoral

La palabra “corrupción” sonaría no solamente ese día en Lagos de Moreno, sino también en dos municipios más de Jalisco: Tepatitlán y Zapopan, donde el político también hizo escala ese día, y donde reunió el triple y cuádruple de gente que en su primera parada.
“Hoy, en Tepatitlán, me siento feliz. Nunca habíamos tenido un acto tan grande como el que tenemos hoy. Antes, nuestro movimiento tenía fuerza en el centro y sur del país, pero ahora estamos también arriba en el norte: Si mañana fueran las elecciones, ganaríamos estados como Baja California, Sonora, Chihuahua, Zacatecas y Jalisco”, afirma.

Este cambio de paradigma en el mapa de preferencias políticas es el que lo ha llevado a enfocar su campaña más hacia esta zona de México, habiendo ya visitado, al menos, una decena de estados ubicados en esta región, durante esta campaña.

Más allá del discurso

Dejando a un lado el calor de los mítines, Irma Eréndira Sandoval, doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de California, y propuesta de AMLO para liderar la Secretaría de la Función Pública (SFP), clarifica más la idea que su coalición tiene hoy sobre la corrupción.

“Nosotros vamos a empujar una agenda anticorrupción que corte de tajo con la institucionalización que tuvo este fenómeno desde que se estableció el modelo neoliberal, el cual concibe a la corrupción como un asunto individual y cultural, cosa que nosotros de ninguna manera compartimos, porque este problema, hoy más que nunca, es estructural”, dice a Forbes México.

La académica asegura que, teniendo esto en claro, trabajarán para fortalecer más al Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), una buena primera base para comenzar a transformar la situación que existe.

“Creemos que, si bien el SNA no es suficiente, sí es un buen inicio, por lo que pensamos reforzar su estructura, con temas que no se consideraron [en su creación]; uno de ellos, la justicia electoral”, afirma.

La doctora en política comenta que darán prioridad total a dos temas que este sexenio fueron muy señalados: los conflictos de interés y las licitaciones públicas. “Para nosotros, es básico acabar con el influyentismo y el compadrazgo; ésta es una práctica muy común, que se acaba teniendo equipos de trabajo que no se dejen coludir”, sostiene.

Respecto al tema de las licitaciones públicas, compras y contrataciones de servicios, Sandoval asegura que buscarán pasar a un esquema más centralizado de compras, apoyadas por un control social, y licitaciones en línea.

“Nos acostumbramos a que la SFP, ese ente encargado de romper con la corrupción, fuera sólo un órgano que señalaba problemas contables, pero que no iba más allá: no castigaba: eso se tiene que terminar”, agrega.

En el mitin de Zapopan, Andrés Manuel cerró su participación diciendo que será el combate a la corrupción lo que le ayudará (a su posible gobierno) a “financiar el desarrollo de México”.

Al bajar del templete, la gente seguía gritando “¡Pre-si-dente!” y lo escoltó hasta su camioneta. Cuando llegó a ella, Andrés Manuel se paró en el escalón, volteó a ver a la masa, se tocó el corazón y dijo: “Regresaré siendo presidente”. Pero el fervor de la gente puede, para Andrés Manuel, no serlo todo. En el primer debate entre candidatos, las encuestas coinciden en que estuvo lejos de ser un claro ganador, y el discurso conciliador que mantuvo con los empresarias durante varias semanas tuvo su punto de quiebre cuando arremetió contra la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).

¿Hasta dónde llegará su confrontación con los empresarios y cuántos puntos podrían restarle los siguientes debates, de seguir en la misma línea? No lo sabemos, pero el daño, por ahora, es inminente.

 

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