Viajar es una experiencia milenaria que ha permeado en el discurrir del tiempo y en la inspiración de firmas excepcionales para crear artefactos incomparables. Tal es el caso de la ginebrina Vacheron Constantin, quien es hoy por hoy no sólo una de las marcas relojeras más longevas y emblemáticas del mundo, sino también una de las más entendidas y sensibles ante la grandeza de los viajes.

Y es que justo en este instante, mientras leyendo este artículo, cerca de un millón de personas, o más, se encuentra surcando el cielo; trasladándose de un punto del planeta a otro, viajando para descubrir nuevos horizontes, revalorar destinos ya visitados o encontrarse con otros individuos igual de fascinados por la travesía humana.

Resulta increíble pensar que desde el orígen mismo de la especie humana, el sentido nómada la ha llevado a viajar; ya sea por un cambio externo, necesidad o una férrea búsqueda de descubrimiento. Y si bien las primeras travesías y migraciones se encuentran fuertemente ligadas a las peregrinaciones, el comercio o la guerra, no fue sino hasta 1271, con los viajes del mítico Marco Polo, o de Francis Drake en el Siglo XVI, cuando viajar se convierte conscientemente en una actividad inherente y necesaria al ser humano, en donde registrar y dar cuenta de las entonces prolongadas jornadas transatlánticas fue visto como un acto de autoconocimiento y evolución humana en sí mismo.

Distintos momentos históricos han marcado la evolución de los viajes humanos para entenderlos como uno de los grandes placeres y necesidades del espíritu humano. Basta con recordar 1903 como un punto de inflexión importante, con la llegada del primer vuelo propulsado, cortesía de los hermanos Wright, o incluso el primer vuelo aéreo trasatlántico años después, en 1927, hasta llegar a la era moderna, en donde los inventos más pequeños han sido propulsores de la modernidad viajera; desde la invención de las maletas con ruedas en 1970, la llegada del GPS cuatro años después, o la posibilidad de reservación por internet en 1996, entre muchos otros.

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San Agustín decía que el mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página. En este sentido, resulta fascinante que el ser genuino de los individuos se ve enriquecido y potenciado cuando se viaja, cuando un traslado, por mínimo que éste sea, afecta nuestra perspectiva de las cosas, inspirándonos a ser mejores; a perfeccionar y crecer. Como bien decía el historiador norteamericano Paul Fussell: “Lo conmovedor o irónico de dejar atrás la juventud está implícito en cada uno de los momentos gozosos al viajar: uno sabe que la primera alegría jamás será recobrada, y el viajero sabio aprende a no repetir sus éxitos sino a ir tras nuevos lugares todo el tiempo”.

Como una suerte de viajero sabio, Vacheron Constantin se ha inspirado en esta travesía para confeccionar desde 1755 guardatiempos sublimes, poseedores de un arte, diseño y belleza, que integran la armonía de su precisión eterna, depurando el arte de hacer relojes consistentes e icónicos, al tiempo que rediseñan las señas de su identidad. Ejemplo de esto es su línea Overseas, , las piezas de la colección son ideales para los viajeros, con movimientos automáticos y correas intercambiables.

Los nuevos modelos Overseas, igual que los viajes, mantienen viva una tradición inherente al espíritu humano: conocer, moverse, evolucionar y crecer. El tiempo es el mar y el descubrimiento, su norte.

Descubre la colección Overseas de Vacheron Constantin

 

 

 

 

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