Tras romper la barrera psicológica de los 12 pesos, la siguiente pregunta es si el avance en el tipo de cambio resultará desfavorable para las exportaciones e ingresos presupuestarios.

 

Los tiempos en que los viajeros se daban de topes por una cotización del dólar en alrededor de 13 pesos parecen lejanos ahora que el peso ha ganado terreno, aunque para los exportadores estas podrían no ser del todo buenas noticias.

El peso alcanzó un nuevo mínimo en el año al tocar 11.9507 pesos por dólar en cotizaciones interbancarias a la venta.

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Un análisis de Banco Base sugiere que esto es consecuencia de la mayor entrada de capitales al país sobre todo en bonos gubernamentales de largo plazo, los cuales ante la mayor demanda han mostrado disminuciones en la tasa de interés.

“Debido a las apreciaciones recientes es probable que se dé un ajuste a la alza la siguiente semana, para volver a bajar después probablemente hacia niveles cercanos a 11.90 pesos por dólar. El resto de las divisas muestra un comportamiento mixto y el mercado de capitales de Estados Unidos va a la baja, por lo que la apreciación del peso se debe principalmente a factores internos”, señala Gabriela Siller, directora de análisis de la institución.

Sin embargo, los efectos colaterales de esta apreciación podrían resultar negativos para ciertos segmentos.

Enrique de la Madrid, director general de Bancomext afirma que la apreciación puede convertirse en un factor de riesgo.

“Un peso que se aprecia hace más difíciles las exportaciones. También es cierto que hemos logrado ser un país más productivo y competitivo a través de mejoras y para poder exportar no sólo se toma en cuenta el precio del peso sino la calidad, pero una apreciación excesiva se puede convertir en una preocupación, creo que al nivel que lo tenemos no lo es todavía pero debemos mantenernos pendientes”, comenta.

Para los ingresos presupuestarios, un peso que se fortalece implica una disminución de flujo, Bank of America lo explica así:

“Los ingresos presupuestarios estuvieron ligeramente por debajo en el primer trimestre de 2012 (-0.4% en términos reales) debido a un descenso de 9% interanual en los ingresos petroleros y una apreciación del peso mexicano (7.8% interanual). Desde nuestro punto de vista, las menores exportaciones hacia Estados Unidos debido a la reducción en el total de las importaciones petroleras también juegan un papel aquí”, señala la institución.

Al final de cuentas el peso mexicano es una de las divisas que tomó más tiempo en recuperarse del impacto de la crisis financiera internacional que disparó el tipo de cambio por arriba de 15 pesos a finales de febrero y principios de abril de 2009, los analistas coinciden en que la apreciación es un fenómeno que va a mantenerse, sin embargo todavía no queda claro hasta qué punto ganar terreno pueda volverse un factor de riesgo para  economía.

 

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