El grupo Financiero Bank of America Securities (BofA) recomendó que la forma más limpia de rescatar a Petróleos Mexicanos (Pemex) es que el gobierno mexicano asuma la deuda de la compañía.

“Después de recibir casi 500,000 millones de dólares en ingresos tributarios durante la última década por parte de Pemex, México entiende que los inversionistas internacionales esperarían que el gobierno federal asuma la responsabilidad de los pasivos de Pemex. Cómo harían esto es otro tema de debate, pero creemos que asumir la deuda y/o una garantía sería el método ‘más limpio'”, mencionó la institución en un documento.

Pero, incluso si el gobierno asume la responsabilidad de la deuda de Pemex, esta acción por sí misma no resolverá los problemas de la compañía o del país.

En primer lugar, Pemex aún sigue registrando grandes pérdidas por su histórico estilo de gestión, exceso de personal y una elevada carga fiscal. Solo en 2019, Pemex pagó 22,000 millones de dólares en impuestos al gobierno. La empresa registró 125,000 empleados, según su último dato disponible.

Dicho apoyo le daría al gobierno aire antes de inyectarle más capital, asumiendo que Pemex pueda aprovechar los mercados de capitales de nuevo, pero sin los cambios estructurales mencionados la petrolera acabaría en el mismo lugar

Existe un precedente histórico de México asumiendo la deuda de Pemex en la década de los 80, ante una crisis financiera por impago de deuda y un desplome de los precios del petróleo.

“Una vez que el gobierno mexicano asumió los préstamos de Pemex, reestructuró de forma conjunta los pasivos de México y Pemex bajo los mismos términos y condiciones”, recordó la institución en su reporte.

Legalmente, la petrolera estatal no puede declararse en bancarrota en nuestro país, pues tiene una estructura legal separada frente a una empresa del sector privado.

Pemex posee una deuda financiera de 105,200 millones de dólares, lo que la posiciona como la empresa petrolera más endeudada del mundo. Durante el gobierno priista de Enrique Peña Nieto, la compañía estatal casi duplicó esta cifra, mientras su producción petrolera cayó de 2.5 a 1.6 millones de barriles, aunque la administración de la Reforma Energética prometió una producción nacional de 3 millones de barriles hacia 2018.

Aunque podría ser vista como una opción para el gobierno desde una perspectiva pura de “minimizar pérdidas”, BofA consideró altamente improbable que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador permita que Pemex caiga en impago de deuda, pues para él, la empresa es piedra angular del desarrollo del país.

“Creemos que el gobierno no ganaría mucho asumiendo la deuda de Pemex”, mecionó BofA.

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