Por Máximo Santos Miranda*

El futuro de la economía es algo imprevisible y más en una época como la actual en la que los cambios surgen y se instalan en nuestro modo de vida de forma vertiginosa. A punto de cambiar de década, conviene reflexionar acerca de cuáles serán los vectores que impulsarán la economía y las sociedades en los próximos lustros. A día de hoy, todo parece hacernos pensar que será la tecnología y todos los cambios que está traerá consigo los que revolucionarán el mundo económico y, por tanto, nuestra forma de vida y de interactuar con nuestro entorno. Pero ¿cómo o de dónde procederán los impulsos de dichos cambios tecnológicos?

La respuesta a esta pregunta no es sencilla y admite diferentes respuestas. Puede ser que estos cambios aparezcan impulsados por personas o empresas concretas. En este punto nombres como Elon Musk, Steve Jobs, Jeff Bezos o Bill Gates pueden ser el tipo de personas que impulsen y logren implantar modelos económicos innovadores o bien que logren alterar los modos de consumo a los que estamos habituados. Los cambios también pueden venir impulsados por el ascenso de otros países o culturas en la economía mundial. ¿Quién nos puede asegurar a día de hoy que la forma de hacer negocios de China o India no sean las absolutas dominadoras de la economía mundial dentro de un par de decenios? Igualmente, los cambios pueden venir por el impulso dado por las mismas sociedades a través de instrumentos como las redes sociales u otros nuevos elementos todavía por desarrollar. De esta forma, por ejemplo, la conciencia ecológica y no el ánimo de lucro puede ser el vector impulsor dominante de nuestras empresas y sociedades en sólo unos pocos años.

Quizás el cambio proceda de la explosión en el uso de las criptomonedas, lo que haría desaparecer al sistema financiero tal y como lo conocemos, dando lugar a un mundo en que el dinero entendido como medio de intercambio se enfrentaría antes nuevos e imprevisibles paradigmas. Este cambio también puede ser debido al uso masivo de la Inteligencia Artificial y del big data e incluso de que un nuevo conflicto bélico mundial desestabilice los mapas actuales de poder y lo que hoy parecen ser tendencias asentadas se conviertan en nada si estas nuevas potencias emergentes o las ya consolidadas se vieran abocadas a un gran conflicto bélico de imprevisibles consecuencias. En definitiva, el cambio y, por tanto, la oportunidad de anticipar estos cambios puede venir de cualquier parte.

Dicho todo lo anterior podemos estimar que a día de hoy lo más probable es que las principales fuerzas que cambiarán el mundo y nuestra economía se pueden resumir en los siguientes puntos de forma muy simplificada:

  • La velocidad en los cambios tecnológicos. Mientras que los grandes desarrollos tecnológicos en los últimos doscientos años necesitaron de decenios para su masiva implantación, los actuales se implantan en apenas unos meses por todo el planeta.
  • Los gigantes tecnológicos como Google, Amazon, Apple o Microsoft dominarán el mundo en los próximos lustros. Atrás quedarán aquellos colosos industriales o industrias extractivas que han venido dominando la economía mundial en las últimas décadas. Los cambios que nos están proporcionando las nuevas tecnologías son enormes y parece que su crecimiento se acelerará aún más en los próximos lustros.
  • La economía china continuará con su crecimiento acelerado. China cuenta ya con más de 100 ciudades con más de un millón de habitantes y muchas de ellas tienen unos niveles de producción superiores al de países enteros. De seguir la tendencia actual, la economía China superará a la de Estados Unidos en el año 2030.
  • El crecimiento de las megaciudades en África y en algunos países asiáticos cambiarán la geoeconomía mundial. En el caso africano se estima que en 50 años habrá 20 ciudades que superen en número de habitantes a Nueva York y este proceso de urbanización acelerada traerá consecuencias imprevisibles tanto para África como para el planeta.
  • ¿Seguirán reduciéndose las barreras comerciales o por el contrario avanzará el proteccionismo? Esta es una de las preguntas más difíciles de contestar en este momento. Desde hace 70 años el volumen mundial de intercambios comerciales en el mundo no ha hecho más que aumentar por la reducción de las barreras comerciales, las mejoras y abaratamiento de las redes logísticas… Sin embargo, esta tendencia puede quebrar por las nuevas políticas proteccionistas que están siendo impulsadas recientemente por Estados Unidos.
  • ¿Será la revolución verde el principal motor de crecimiento económico para los próximos años? Lo cierto es que las energías verdes se están abriendo camino en estos últimos años y parece que van a continuar su expansión acelerada en los próximos lustros. Otros elementos como la lucha contra el uso masivo de plástico, la conservación de la naturaleza, la demanda de alimentos más saludables, la restricción al uso indiscriminado de los automóviles contaminantes en las ciudades… cada vez se encuentran más presentes en nuestras vidas y parece que esta tendencia se expandirá en el futuro.

*Doctor en Economía y experto en temas de banca, finanzas y hacienda.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Empresas y la nueva narrativa de López Obrador
Por

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha empoderado al ciudadano común y a grupos sociales, comunidades indígenas, a...