Volvió a suceder, no se cumplieron los pronósticos, las encuestas fallaron y ganó Trump. Todos están noqueados, infartados, empezando por los Clinton, los hispanos, las mujeres, los inmigrantes, y, por supuesto, los mexicanos; ciudadanos, actores, líderes de opinión, analistas, todos fuera de sí. Ayer era curioso ver a todos los comentaristas de la televisión mexicana con las caras desencajadas al ver como las votaciones perfilaban la presidencia de Trump. Nadie creía lo que estaba viendo. Nadie la vio venir y pasó lo que se venía repitiendo desde hace casi más de un año, en todo el mundo, movimientos nacionalistas en contra del establishment.

Actuamos con el hígado, se perdió la cordura, todo se criticó, se armaron campañas, anuncios para mentarle la madre a Trump como candidato, etc., etc., etc. Todos jugamos a la campaña de Estados Unidos aun cuando no somos estadounidenses y no entendemos la lógica del pobre estadounidense que ya no le alcanza para lograr el sueño americano, todo ayudó y ahí está el resultado. Lo cierto es que los mexicanos actuamos contra la candidatura de Trump como nunca se había hecho, ni siquiera para una campaña nacional, ¿y ahora qué?

Por suerte, los gringos tienen una frase muy representativa que puede ayudar en este momento, “lo que pasó en las Vegas, se queda en las Vegas”, lo que pasó en campaña se queda en campaña, y esto lo trató de demostrar en su discurso de aceptación del resultado, ya no es el Trump explosivo, ya leyó todo el discurso, finalmente ya es el presidente número 45 de los Estados Unidos de América. De todos modos, el mundo está preocupado, un ejemplo de ello son las declaraciones del presidente francés François Hollande.

A pesar de haber ganado la presidencia y la mayoría en el Senado y en la Casa de Representantes y tener 30 gobernadores, hay que hacer notar que el Partido Republicano está totalmente dividido, y es seguro que los mismos republicanos (que cabe mencionar que son los primeros y los más lastimados por Trump), lo van a acotar, lo van a encadenar y digamos que no va a ser una presidencia fácil. En conjunto con los demócratas pueden terminar haciéndole la vida imposible. Recordemos el famoso “shut down” que los republicanos le propinaron a Barack Obama y que el gobierno estuvo tres días sin operar. En nuestro caso le paso a Vicente Fox, al final no pudo con la burocracia, dobló las manos; allá puede suceder lo mismo.

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El caso va a ser muy anecdótico, y de nuevo en México nos equivocamos; decían: si gana Clinton, gana Margarita Zavala, si gana Trump gana Andrés Manuel López Obrador, ¡ahhh! Nosotros siempre viendo las cosas fáciles. Si queremos hacer la verdadera comparación del caso de Trump en México, técnicamente sería como si Carlos Slim iniciara una campaña para ser presidente, se lanzara a la calle a llamar a los pobres a votar en contra del sistema y mentara madres en contra de la pobreza diciendo que él va a ser  a México grande, y todos votarán por él, esa es la verdadera comparación, un empresario millonario que explota a los trabajadores (hablo de Trump), comportándose como millennials, en contra de todo y que gana la mayoría de los votos. Esa es la verdadera comparación.

 

Situación compleja

La situación va a ser compleja por otras muchas razones, y eso es lo que no se alcanzó a ver; con Hillary o con Trump, el tema es igual, Estados Unidos pasa por malos momentos y debe de revisar su modelo económico, la ambición de sus empresas, los poderes económicos y los políticos no han creado el bienestar para la población, están cerrados pensando que siguen siendo los dueños del mundo y ya no es así, con eso va a lidiar Trump y desde la óptica republicana siempre lo han resuelto a través de guerras y la industria armamentista, y eso es lo que nos debe de preocupar más.

En nuestro caso, la relación con los republicanos nunca a ha sido fácil, recordemos la era de Ronald Reagan y hasta la misma de los Bush, son americanos, blancos, racistas y les gusta echar bala.

Dentro de todo hay otras cosas de qué preocuparnos por el voto del día de ayer, la legalización de la mariguana, por ejemplo, es todo un tema ya no de prohibición sino de factores económicos.

Sólo nos queda dejar de echarle la culpa a otros de nuestros problemas, trabajar con una nueva ética para eliminar la corrupción, impulsar un pacto de unión entre todos y trabajar para reforzar nuestro mercado interno, ¿fácil no?

 

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