Las elecciones de este año no implican únicamente el cambio del Ejecutivo federal y nueve gubernaturas, sino también una nueva legislatura federal, legislaturas estatales y 1612 ayuntamientos en los estados y alcaldías en la Ciudad de México, para casi 3400 cargos en total. Estas autoridades, serán responsables de tomar decisiones públicas, no únicamente sobre la operación cotidiana de servicios, programas, proyectos, etc., sino de acciones que determinarán el futuro del país, pero es precisamente de esto último, de lo que menos hablan quienes buscan un cargo público.

De acuerdo con el reporte de HSBC “The world in 2050” México será la octava economía del mundo, avanzando 6 lugares con respecto a nuestra posición actual. Sólo debajo de Brasil y por encima de Francia, Canadá, Italia, Turquía y Corea del Sur, entre otros. Eso, no significa que en términos de ingreso per cápita estaremos mejor, de hecho, bajaremos algunas posiciones en términos de ingreso. Sin embargo, no encontramos en las campañas alguna mención sobre estos temas que resultan relevantes para las y los ciudadanos, pero, sobre todo, para las generaciones futuras, sobre quienes pesa ya un costo importante, comenzando por la deuda que se ha venido acumulando durante los últimos años.

Actualmente las empresas Unicorn, Decacorn y Hectocorn, representan a las startups tecnológicas más exitosas y cuyo valor inicia en mil millones de dólares, lo que implica que el valor de una de ellas, refleja el Producto Interno Bruto de varios países en lo individual y juntos. Ninguna de esas empresas es mexicana y, a pesar de que en el país se cuenta con el talento para desarrollarlas, no hay una política que permita que eso pase en la forma en que ha ocurrido en otros países. Para que eso ocurra, tendría que replantearse no únicamente las políticas de crecimiento económico que se han planteado en los años recientes, sino la base educativa, tecnológica, regional, etc., que guían el desarrollo del país.

Es decir, nadie habla del tipo de país que deberíamos estar construyendo, para que tengamos la capacidad de adaptar nuestra economía a las necesidades que enfrentaremos en 2050, 2060 o más. Países como Corea, India o China, por lo menos, definieron sus proyectos económicos de futuro, con estrategias claras que interrelacionaban distintos sectores no únicamente de sus economías, sino de sus regiones, esquemas educativos, jurídicos, etc., para alinearlos a la consecución de objetivos, que permitieran un desarrollo sostenido y con beneficios tangibles para diversos sectores sociales. Esos países han incrementado el número de personas movilizadas a clase media de manera exponencial en las últimas décadas, reduciendo las condiciones de pobreza y pobreza extrema. Ya no digamos del trillado tema de nuestro casi último lugar en el ranking de la prueba PISA o de la ausencia de una política educativa enfocada al desarrollo de habilidades para el futuro.

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En nuestro caso, los partidos y candidatos, plantean como base de su discurso la generación de programas sociales, el incremento de los apoyos, la creación de infraestructura, etc., pero no dicen cómo obtendrán el dinero para ello, ni tampoco tienen claro que la sociedad a la que se dirigen no es la misma de hace diez o veinte años. Es por ello, que el desencanto de la sociedad se expresa únicamente en la polaridad AMLO vs. Anti AMLO, pero no en una idea de un proyecto serio para enfrentar las necesidades de competencia nacional e internacional, que son base para la economía y el desarrollo.

 

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