La polarización en España por la consulta pública del 1 de octubre, organizado por el gobierno catalán y liderado por el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para votar la independencia de Cataluña, no se solventará pronto, aunque se observa difícil que la crisis política por la que pasa el país ibérico tome tintes más radicales, consideran especialistas entrevistados por Forbes.

Previo a esta consulta ciudadana, “el gobierno central (de Mariano Rajoy) no quiso sentarse nunca a negociar y hoy no tiene margen para hacerlo, no se lo permitirá el entorno. Tampoco hay opciones para el terrorismo, aunque tampoco para un gran pacto. Es un escenario de supervivencia y se tendrá que gobernar de manera frágil”, dijo a Forbes el director del Center for Global Economy and Geopolitics de Esade Business School, Ángel Saz.

El profesor de Esade dijo a esta revista que las pocas posibilidades de que tengan lugar acuerdos en el corto plazo entre los independentistas y el gobierno español también es porque no hay actores importantes que tengan un rol de mediadores en el conflicto, como en el pasado sí lo fue la corona española durante la transición democrática que inició en la década de los 70.

“En esta ocasión la corona tomó la opción de alinearse con una de las partes; y si bien era inevitable salvaguardar el estado de derecho que vulneró Cataluña, lo que pudo hacer fue matizar su posición con una señal de empatía hacia el otro. No sucedió”, dijo Ángel Saz.

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La razón por la que el catedrático de Esade no ve un caldo de cultivo terrorista en el movimiento independentista de Cataluña como en décadas atrás sucedió con el grupo revolucionario Euskadi Ta Askatasuna (ETA), es porque considera que hasta el momento, el actual, se trata de un movimiento capaz de actuar clandestinamente (como lo hizo en la organización del referéndum), “pero muy pacífico”.

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Si bien es remoto el escenario de la radicalización de los disturbios y la inseguridad ciudadana que esto puede significar en Cataluña y otras partes de España, para el investigador de Entorno Económico del IE Business School, Rafael Pampillon, es una variable que en la construcción de probabilidades no se puede obviar.

“Si la situación se radicaliza, esto repercutirá negativamente en el PIB español. Probablemente se produzcan más deslocalizaciones de empresas catalanas (hasta el momento se calcula que más de 1,700 firmas han salido de Cataluña, entre ellas CaixaBank, Banco Sabadell, Gas Natural Fenosa, Abertis, Cellnex, Colonial y Aguas de Barcelona), perdiendo pedidos en el camino y con ello empleos”, señaló el catedrático del IE.

Por el contrario, la situación tiende a la normalidad, el impacto en la economía “no sería excesivamente grave”.

La importancia de Cataluña en la economía Española es evidente: participa con 19% del PIB total, seguida por Madrid con 18.9%; genera 17.4% del empleo total; tiene 18.6% del universo de unidades empresariales del país, y su participación en las exportaciones es de 25.6%, 14 puntos porcentuales más que la capital española.

Son varias las razones que explican la salida de empresas de Cataluña. Una de ellas, según los especialistas, es que temen que siendo una comunidad independiente queden fuera de la Unión Europea y del Sistema Europeo de Bancos Centrales, es decir, fuera del euro, y con ello su situación económica empeore.

“Segundo porque los empresarios se asustan ante la posibilidad de que los partidos políticos que gobernarán Cataluña a partir de ahora pongan en riesgo su libertad económica y jurídica”, comentó Rafael Pampillon.

Una tercera razón para el investigador del IE: “si los empresarios tienen miedo a la sucesión, los trabajadores también, por lo que están solicitando moverse desde Cataluña hacia otras zonas geográficas del país”.

Habría una cuarta motivación, no menos grave, y es el temor de las empresas a que se boicoteen sus productos en el resto de España si tienen su sede en Cataluña.

“Añadiría una última razón, que es el hecho de que los empresarios huyen de Cataluña porque creen que el gobierno español defiende mejor sus intereses”, dijo Rafael Pampillon.

Otro análisis de Llorente & Cuenca que lleva por nombre ¿Por qué se marchan las empresas? Construcción del relato empresarial del éxodo catalán, considera que el principal motivo por el que se van las empresas de Cataluña es para cuidar su credibilidad y reputación frente a sus stakeholders.

“La mayoría de las compañías que han decidido cambiar su sede social cotizan y estaban viendo cómo los mercados perdían confianza en ellas”, se menciona en el informe de Llorente & Cuenca.

El gobierno de Mariano Rajoy ordenó el cese de 150 funcionarios catalanes que promovieron la independencia de esta comunidad autónoma de España y ha llamado a nuevas elecciones para el siguiente mes de diciembre para elegir a nuevas autoridades locales.

 

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