Muchos creen que el empresario es el malo de la historia, lo ven como una persona superficial que gasta en cosas innecesarias como casas grandes, coches lujosos, viajes, joyas mientras hay quienes no tienen dinero para pagar la renta o para comer.

Esto a pesar de que la realidad del empresario usualmente no se asemeja a esta caricatura del derroche y la superficialidad. El problema más importante de este estereotipo es que convierte al hombre o mujer de negocios en una persona superficial y desinteresada de su entorno, centrada en sí misma y que no valora lo que no es negocio.

Lo que no todo el mundo nota es que el empresario en realidad cumple funciones importantísimas a nivel económico y social, como son por ejemplo activar la economía, generar utilidad, incrementar la competitividad de una nación, dotar de valor la moneda, y dar empleo entre muchas otras.

Como si esto fuera poco, las nuevas generaciones de emprendedores han hecho importantes esfuerzos por convertir la resolución de hacer empresa en actividades de alto nivel de significado e importancia personal, social y universal.

Estoy aquí para decirte que hacer empresa no es malo. Hacer empresa a todos los niveles, desde los holdings internacionales, hasta el emprendedor unipersonal tiene grandísimos e incuantificables beneficios para la sociedad.

La utilidad de una empresa es en el fondo utilidad de todos, pero lo más importante de esto, lo que hace diferentes a las empresas de hoy que las empresas de antes, y lo que significa el manifiesto del nuevo liderazgo empresarial es la vocación de servicio.

Porque el acto de hacer empresa no se limita a lo que pasa con la economía y el dinero que se mueven, también tiene un profundo impacto en la vida del consumidor.

La vocación de servicio es el manifiesto del nuevo liderazgo empresarial.

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Hoy más que nunca, el emprendedor se enfoca en aportar valor al consumidor innovando y entregando productos y servicios que no solamente cumplan con la necesidad personal, sino que contribuyan a la economía, el medio ambiente y la sociedad.

El emprendedor hoy tiene la gran oportunidad de construir un legado de servicio mientras genera utilidad y riqueza para sí y para su comunidad, y estas son las tres grandes megaindustrias en las que puedes convertir y negocio en un océano de abundancia mientras tocas las vidas de las personas y contribuyes con una misión con significado.

  • 1 Megaindustria: Salud.

Todo lo que tiene que ver con la salud de la persona representa un área de oportunidad creciente con un mercado activo que desde diferentes ópticas puede contribuir a proteger y curar la integridad física de las personas.

Las industrias hospitalaria, farmacéutica, psicológica, ortopédica, de cuidado, nutrición, médica, e inclusive trabajar en la oferta de productos o servicios de carácter homeopático, de medicina alternativa o espiritual y cualquier productos o servicio encargados de salvaguardar y mejorar la salud de las personas, son ramas de negocio que atienden necesidades reales de la persona, y que mientras se atiendan con soluciones reales, con fuertes bases metodológicas pueden aportar tremendas cantidades de valor a la sociedad y a los consumidores.

  • 2 Megaindustria: Relaciones sociales y personales.

Todo lo que tiene que ver con mejorar la forma en cómo las personas se comunican, desde servicios terapéuticos hasta de esparcimiento, entretenimiento y de encuentro.

Productos y servicios enfocados a mejorar las relaciones sociales y personales, incluyendo servicios de entretenimiento, espacios de pertenencia, vivienda, transporte, herramientas tecnológicas de comunicación, agentes intermediarios como abogados, contadores, auditores y cualquier persona o empresa que ofrezca una solución que de alguna forma facilite la forma en cómo las personas se comunican entre sí, también son ofertas que pueden aportar valor y generar riqueza para el empresario.

  • 3 Megaindustria: Desarrollo tecnológico

Cualquier oferta de producto o servicio que colabore para el desarrollo de la persona y su potencial de acción o a la sociedad entra en esta categoría, incluyendo cualquier tipo de solución tecnológica o infraestructural que solucione un problema o acelere un proceso. Incluyendo: computadoras personales, telefonía móvil, software, hardware, software corporativo, maquinaria pesada, robótica, nanotecnología, y cualquier respuesta tecnológica a un problema humano que enaltezca a la persona y le permita desarrollarse también es una solución que puede aportar valor de forma ética y generar riqueza al mismo tiempo.

Emprender con valor, aportar valor a la sociedad y generar riqueza de forma ética y responsable es posible, el reto no está en mantener el equilibrio, el trabajo no está en sacrificar riqueza en aras del valor social y la ética. El punto es encontrar soluciones reales a problemas reales y hacerlo con un modelo escalable que ponga al consumidor en el espacio más digno.

El manifiesto del nuevo liderazgo empresarial es justamente tener la ética de distinguir lo importante en el largo plazo de lo atractivo en el corto. Dar privilegio a la generación de valor para la sociedad en su globalidad por encima de la utilidad a algunos pocos.

Generar profit no es malo, lejos de eso, permite al empresario desarrollarse y a su equipo en su entera capacidad. La utilidad convierte al empresario en un agente de cambio empoderado para acelerar el cambio social, proporcionar oportunidades a los demás, desarrollar su propia comunidad y construir un legado de ejemplo para las nuevas generaciones.

 

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