Notimex; Las importaciones mexicanas de maíz caerán 8.3% hacia finales de 2019, al pasar de 17.1 a 15.7 millones de toneladas, según estimaciones del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

El director de GCMA, Juan Carlos Anaya, dijo a Notimex que las importaciones del grano amarrillo han subido durante los primeros meses del año porque los precios se han vuelto más atractivos, como resultado de una caída de los mismos.

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También se incrementaron las compras del exterior debido a la alta demanda del sector pecuario de México que, de acuerdo con datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), crecerá 2.6% (22.3 millones de toneladas) en este año.

A decir de Víctor Villalobos Arámbula, titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), el aumento es también resultado de las trabas que tiene la negociación comercial entre China y Estados Unidos.

Pero si ambos países llegan a acuerdos conclusivos, de ninguna manera se llagarán a comparar las 18 millones de toneladas del grano que estima el Departamento de Agricultura de Estados Unidos para 2019.

“Si las negociaciones (entre ambos países) a futuro cambian y si finalmente tenemos un ajuste en los precios, pienso que esto va a reducirse”, argumentó luego dar a conocer las expectativas agroalimentarias de 2019.

Anaya confió que la situación de importaciones se revertirá a partir del mes de mayo, pues los productores esperan una producción récord que en mayor medida vendrá de Sinaloa, Sonora y Tamaulipas.

Sin embargo, consideró que eso no resulta “tan positivo” porque México sigue siendo el principal importador de grano amarillo a nivel mundial, principalmente del vecino país gobernado por Donald Trump.

Esto a pesar de que México es el sexto productor de maíz del mundo y primer productor de maíz blanco, cuya variedad es utilizada para consumo humano.

Además, indicó que 40 por ciento de los granos siguen siendo traídos del exterior porque sólo se produce 60% de lo que los mexicanos consumimos y “eso es lamentable”.

Al cuestionarlo sobre si es posible alcanzar la autosuficiencia alimentaria, medida planteada por la actual administración federal, comentó que “ningún país es autosuficiente en todo y creo más en la seguridad alimentaria”.

Ese propósito, afirmó, está aún muy lejos si no se tiene una política clara sobre la productividad y la rentabilidad. “En el caso del maíz es muy necesaria una política no nada más de dar precios, sino de cómo incentivamos la productividad con semillas mejoradas para incrementar los rendimientos”.

En el sur-sureste, una de las zonas con mayor potencia y se espera sea impulsada durante el actual sexenio, se necesita invertir en infraestructura hídrica y tecnificación de riego para que los productores pueden incrementar su productividad.

 

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