De acuerdo con un reporte de la calificadora, el fracaso del Banco Bicentenario  deja ver la necesidad de una mejora en el manejo de riesgos y controles en los nuevos jugadores del sistema financiero.

 

 

 

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La revocación de la licencia del Banco Bicenternario eleva los cuestionamientos acerca de la estrategia del gobierno mexicano para incrementar la penetración financiera a través de prestamistas especializados, así lo arroja un reporte de la firma de rating Moody’s.

“Bientenario era un banco de nicho creado para llevar más clientes al sistema financiero formal, pero sus resultados no cumplieron con las expectativas, su enfoque limitado y poca experiencia evidencia que algunos de estos bancos se encuentran en situaciones financieras precarias y tienen activos débiles”, señala.

De acuerdo con el reporte, el fracaso del Banco Bicentenario  deja ver la necesidad de una mejora en el manejo de riesgos y controles en los nuevos jugadores del sistema financiero.

“Las rápidas pérdidas crediticias, combinadas con el aumento de costos de capital dejaron al banco incapaz de contar con recursos frescos”.

Moody’s explica que si bien las facultades del IPAB para proteger a los depositantes son positivas, el fracaso del banco Bicentenario evidencia la  vulnerabilidad de los acreedores no garantizados.

“El IPAB cuenta con poderes de intervención para proteger a los depositantes elegibles y permitir moras resoluciones ordenadas, que beneficien a los acreedores garantizados, pero en el caso de los acreedores senior, ellos carecen de protección IPAB la ley, están propensas moras y a absorber pérdidas en caso de un banco fracase”, dice Moody’s.

 

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