Imaginar un mundo con automóviles autónomos sin necesidad de un conductor no está lejos de hacerse realidad. Empresas automotrices y tecnológicas se encuentran ya desarrollando prototipos autónomos; mientras que países de primer mundo empiezan a adaptar sus ambientes y entornos a una eventual llegada de este tipo de unidades.

La tecnología está ya, aunque trasladar la movilidad sin necesidad de conductor al mundo real, implica otros factores que lejos de abarcar sistemas computacionales, se relacionan más con temas de movilidad, conectividad, regulaciones, seguridad vial, infraestructura, masividad, costos de transportación, entre otros aspectos.

Algunas ventajas de este tipo de vehículos serían revertir la tendencia del calentamiento global aunado a la reducción de uso de combustibles; se calcula que los accidentes viales podrían disminuir hasta 87%; aumentaría la productividad al poder emplear el tiempo de traslados en otras actividades; así como la aparición de nuevas empresas, sectores y esquemas de trabajo. Bajo este nuevo escenario de movilidad y conectividad, se vuelve imperante generar sinergia entre los actores principales, como es el caso de gobierno, empresas de infraestructura vial, de tecnología, armadoras y aseguradoras.

En cuanto a regulaciones y seguridad, el tema lleva a diferentes dudas, por ejemplo, en caso de accidente, quién será el responsable de asumirlo, o qué debe de prevalecer, ¿la protección del ocupante del coche sobre los transeúntes? En este caso, la responsabilidad sería en conjunto, tanto para el dueño del vehículo como para quien lo utiliza. Otro ángulo sería la revisión de la parte técnica, si falló la tecnología del vehículo o la conectividad.

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Aunque hay mucho que desarrollar, de cara a este esquema, el sector asegurador se encuentra estudiando el fenómeno y entendiendo los diversos escenarios que podrían esperarse en unos años tanto para el desarrollo de pólizas, reparabilidad o servicio, aunado a la adaptación de leyes de responsabilidad civil y regulaciones de tránsito.

De cara a este nuevo escenario, Zurich propone migrar a un modelo orientado a entender al usuario a través de seguros flexibles pero personalizables de acuerdo al nivel de interacción entre vehículos eléctricos o autónomos, tanto personales, públicos y compartidos. Sin perder de vista que la protección en unos años responderá de manera integral, mediante pólizas unificadas que protejan en un mismo producto bienes, salud, vida y situaciones profesionales de acuerdo con el perfil del asegurado.

La autonomía de los autos es una primera muestra de que el futuro de la movilidad sin duda será un tema disruptivo no sólo para las personas, sino para la economía e industrias como la automotriz y el sector asegurador con el desarrollo de nuevas leyes y reglamentaciones adaptadas a este esquema. Sin embargo, previo a dar estos pasos que hace unos años parecían inalcanzables, es importante continuar impulsando una cultura efectiva del seguro en el país.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, sólo 37% del parque automotriz en el país cuenta una póliza de protección en caso de siniestro. Trabajar para acercar este tipo de coberturas a la población se vuelve un tema clave también para el ahorro familiar y público, por lo que es necesario continuar ayudando a los mexicanos a entender mejor sus riesgos, para seguir construyendo el México que todos queremos.

 

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