Clonar una tarjeta de crédito toma segundos. Delincuentes expertos usan un dispositivo llamado skimmer, tan pequeño que se puede ocultar en la ranura de los cajeros automáticos, y basta deslizar el plástico para copiar el número de tarjeta, la fecha de expiración y el número de seguridad. Una vez que tienen los datos, compran en tu nombre.

La clonación era el principal riesgo de las tarjetas con banda magnética, y aunque todavía existen algunas tarjetas departamentales que la usan, desde el 2013 los bancos fueron obligados gradualmente a reemplazar los plásticos por tarjetas con chip, que en teoría son más seguras, además de cambiar a lectores de chip en terminales.

Clonar tarjetas bancarias es un delito federal que se sanciona con prisión y multas de hasta 15 millones de pesos, según el Código Federal de Procedimientos Penales y Penal Federal.

No obstante, en nuestro país los fraudes que se realizan con tarjetas de crédito o débito, provocan pérdidas promedio de 700 millones de pesos anuales, según la Asociación de Bancos de México.

Todos los tarjetahabientes están expuestos… y protegidos

Aunque la clonación típica a través de banda magnética está siendo erradicada, existen nuevos métodos como las tarjetas “paloma” o blancas, que son plásticos genéricos con chip, donde se copia la información del cliente obtenida ilícitamente, para luego usarla en complicidad con comercios que aceptan estas tarjetas fraudulentas.

Si bien el riesgo es latente, las entidades bancarias están obligadas por el Banco de México a amparar a sus tarjetahabientes que reporten operaciones irregulares hasta 90 días naturales después de la fecha en que se realizó el cargo del reclamo.

Es decir que, aunque te vendan seguros de protección contra fraudes, recuerda que por Ley, cada titular de una tarjeta de crédito cuenta con un seguro básico contra robo, extravío o fraudes, que protege hasta 48 horas previas o posteriores a tu reporte.

¿Es necesario pagar un blindaje por si clonan tu tarjeta de crédito?

En principio diríamos que no, porque al ser titular de una tarjeta de crédito, ya cuentas con un seguro contra fraudes. Pero la respuesta es variable. Muchas entidades bancarias venden una protección adicional, mayor a las 48 horas que marca la Ley. Pagarla o no, depende del perfil de uso que tengas con la tarjeta.

Ejemplos como Citibanamex, Santander, Bancomer, BanBajío, Banorte y HSBC entre otros, que ofrecen una cobertura “básica” gratuita, pero además una “amplia” con un costo adicional que cubre hasta 72 horas antes de que hayas hecho el reporte.

La recomendación es evaluar la cobertura y grado de seguridad que requieres, y considerar un blindaje adicional según dos factores:

  1. El límite de crédito que tienes en la tarjeta
  2. La disponibilidad que tienes del dinero o el tipo de uso que das a la tarjeta (si tienes mucha movilidad y tus transacciones son numerosas y en distintos puntos de la ciudad, el país o en el extranjero)

Si pagas una protección de seguridad extra, black, premium o adicional para tu tarjeta de crédito, compara qué coberturas adicionales a las de Ley tienes, quizá estás gastando en algo que no necesitas realmente.

Recuerda que ni el seguro de Ley, no los adicionales serán válidos si el banco comprueba que la compra se autorizó en el comercio mediante el chip de la tarjeta.

 

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