La llegada de la televisión On Demand ha traído consigo una nueva era en la que las cadenas empezarán a producir más programas de calidad, no sólo aquellos que generen un mayor rating.

 

Dorothy Pomerantz

 

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Se calcula que más de 8 millones de personas vieron el final de Breaking Bad ayer domingo. No son tantos como en el final de The Sopranos o Sex and the City, de acuerdo con Horizon Media, pero aún así es una cifra impresionante teniendo en cuenta lo baja que era su audiencia en la primera temporada.

El programa debutó en 2008 por AMC, que ya había hecho mucho ruido con Mad Men. Pero la historia de un profesor de química de secundaria entrando en el negocio de la metanfetamina no fue un éxito instantáneo. Los episodios de la primera temporada atrajeron a menos de 1 millón de espectadores en promedio. Ese tipo de número son los que hacen que un programa, incluso en cable, sea cancelado. Las cadenas como AMC están en el negocio de la venta de anuncios y si la gente no está viendo, puede ser difícil de conseguir esos dólares de publicidad.

Pero algo pasó entre 2008 y hoy: Netflix.

AMC se arriesgó en mantener Breaking Bad al aire y la decisión dio frutos ya que el público aumentó y la gente empezó a ver viejos episodios en Netflix. De pronto, Breaking Bad es todo un éxito, con anuncios publicitarios de 250,000 dólares por 30 segundos.

Netflix ha cambiado para siempre la forma en que los estudios evalúan los programas de televisión, lo que podría significar que los shows que pasan por dificultades podrían tener una nueva oportunidad. Claro, los ratings podrían ser bajos al principio, pero si un programa consigue hacer el ruido suficiente, incluso uno de cadena, tendría más sentido darle una oportunidad en vez de cancelarlo.

El analista de BTIG, Richard Greenfield, señala que este nuevo paradigma sólo funciona realmente para los espectáculos de calidad. La gente puede estar dispuesta a sintonizar cada semana para ver algo que no es muy bueno sólo por costumbre, pero es poco probable que busque ese programa en un servicio de streaming de suscripción.

Según Greenfield :

En el nuevo mundo televisivo que Vince Gilligan dice ‘salvó a Breaking Bad’ creemos que la calidad creativa de un espectáculo es mucho más importante que los ratings de la primera temporada. La calidad creativa de Mad Men y Breaking Bad les permitió encontrar una audiencia en Netflix, que entonces se interesó en ver la serie en vivo al comienzo de la nueva temporada. El público en vivo de ambas series es ahora varias veces mayor que el de la primera temporada.

Netflix (y otros servicios de streaming ) favorecen la aparición de más espectáculos de calidad. La crema sube a la superficie. Ésa es una gran noticia para los fans de televisión. Si los productores comienzan a tratar de hacer los mejores shows posibles (a diferencia de los espectáculos que atraen a una mayor audiencia) todos ganan.

 

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