Miguel Rincón Arredondo Bio Pappel

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Miguel Rincón Arredondo, fundador de Bio Pappel, tiene un optimismo contundente por el camino que su empresa ha recorrido por cuatro décadas, que enfrenta el sombrío panorama de la deforestación global y el embate de la economía digital, así como el camino que le depara a México la transformación que ha emprendido el presidente Andrés Manuel López Obrador.

El éxito de Bio Pappel, una empresa que en sólo un lustro duplicó sus ventas anuales, es un caso de éxito en una industria que evoluciona en medio de una demanda creciente de productos de papel y cartón, con una preocupación creciente por el impacto del uso masivo de las materias primas en el medio ambiente.

En México, además, juegan otros factores: inseguridad en la tenencia de la tierra, organización insuficiente de los ejidos y comunidades como unidades de producción forestal comercial, un comercio exterior de productos forestales con un balance negativo de 12,000 millones de pesos por año, degradación del medio ambiente… De acuerdo con cifras oficiales, entre 2001 y 2017, se perdieron 3.2 millones de hectáreas de bosques.

Uno de los estados del país que sufre por esta circunstancia es Durango, que puede presumir de ser el cuarto estado más extenso y el segundo con menor densidad poblacional (14 personas cada kilómetro). Este estado del norte, además, es tierra de barrancos, con hermosos paisajes verdes, un desierto, y flora y fauna únicas.

Varios años atrás, por aquellos caminos, un niño acompañaba a su padre, quien transportaba trozos de madera en un camión, para la industria forestal de Durango. Entre viaje y viaje, el padre intentaba transmitirle a su hijo la importancia de descifrar un modelo que permitiera cuidar los bosques con una visión sustentable. El niño creció, llegó a la Ciudad de México, estudió Ingeniería Civil en la UNAM, trabajó en ICA, se hizo accionista, ahorró, y regresó a casa con un propósito: iniciar un viaje apasionante que significaba construir un pequeño aserradero sustentable, que fuera la raíz para darle vida al principal fabricante de papel de México.

“Éramos 32 empleados y, en aquel tiempo, teníamos un sueño: crear una cadena de valor sustentable alrededor de los recursos forestales, y esa cadena estaba apoyada en una visión que consistía en seguir el modelo de integración de las grandes empresas papeleras de América del Norte”.

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BIOPAPEL MIGUEL RINCON

Foto: Angélica Escobar / Forbes México

Bio Pappel: ¿Hacer papel sin cortar árboles?

El presidente del Consejo y director general de Bio Pappel, habla en exclusiva con Forbes México. Es un momento extraordinario para hablar con él: recibe el premio Global CEO of the Year 2019, el máximo reconocimiento que otorga la industria papelera del mundo.

La conversación dura alrededor de 90 minutos, en los que sostiene que sí es posible romper con los viejos paradigmas y, además, generar una relación ganar-ganar entre el papel y la tecnología, cuando hoy millones de personas que leen y son adictas a los dispositivos móviles.

Paradojas de la vida, o adaptación a una inevitable realidad, Rincón, que se apasiona y parece ser una biblioteca al hablar de la evolución del papel y las propuestas de valor que éste genera, todos los días lee las noticias desde su celular y se emociona al imaginarse las formas en las que la Inteligencia Artificial y la Realidad Aumentada pueden interactuar con el papel.

¿Será posible escribir en un cuaderno y que esto pueda reproducirse en una tableta o en un celular? Él trabaja en este tema con Scribe, la icónica marca de cuadernos: “Tenemos un área de Investigación y Desarrollo que está tratando de ir un paso adelante de los acontecimientos y de los requerimientos del mercado”.

Bio Pappel es, hoy, el mayor fabricante de papel y productos de papel en México y América Latina, y produce anualmente más de 1.5 millones de toneladas de esta materia prima y 1.2 millones de toneladas de productos derivados del material y empaque de cartón corrugado. Cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores y en la de Nueva York; tiene presencia en Estados Unidos y Colombia, y se rige bajo una simple regla: “Keep It Simple”, lo que quiere decir que hay que mantener los costos bajos y la producción alta.

La empresa, presume Rincón, tiene el elemento diferenciador versus su competencia: su modelo de economía circular con un enfoque sustentable. Es algo como esto: La economía lineal consiste en tomar una materia prima, hacer algo con ella y desecharla. Por otro lado, se registra un consumo bastante alto de recursos naturales difíciles de renovar y millones de personas en el planeta que contribuyen al proceso de descomposición. “Una de las soluciones para mitigar este impacto es la economía circular que consiste en tomar un recurso natural, hacer productos con éste y no desecharlos; reutilizarlos, reciclarlos y entrar en esta dinámica de sustentabilidad”.

Pero había que tener una práctica disruptiva, un mensaje más poderoso en torno de su compromiso real con el cuidado de los recursos naturales. Lo que Bio Pappel encontró asustó a sus stakeholders: hacer papel sin cortar árboles. “El desafío era enorme porque la inversión en tecnología era muy grande, pero era el camino”, cuenta Rincón. “Puedes ser todo lo verde que quieras, pero no hay nada que se compare con decir que hago papel sin cortar árboles, porque la industria papelera es el principal consumidor de árboles y de bosques en el mundo”.

El IPADE estudió el caso y lo explica así: “El programa Bosque Urbano de Bio Pappel es un programa de reciclaje masivo. Para fines prácticos, permite a la empresa aprovechar los bosques urbanos en lugar de los bosques naturales, mediante una red de centros de recolección y acuerdos de reciclaje con el gobierno, las empresas, las escuelas y las universidades.

Este programa le ha permitido a la firma reutilizar más de 8.5 millones de toneladas de papel y cartón desde 2011, lo que equivale a absorber 34 millones de toneladas cúbicas de CO2 (que es lo que se emite cuando estos productos se descomponen en los vertederos de basura). La empresa puede recolectar 85% del papel para embalaje que produce y 89% del papel para impresión y escritura. Además, le compra a Estados Unidos una parte del papel para reciclar.

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BIO PAPPEL MIGUEL RINCON

Foto: Angélica Escobar / Forbes México

Bio Pappel: El toque humano

Miguel, hablemos del modelo de pensamiento que llevó a Bio Pappel a este momento. ¿Delega?

Sí, claro. Soy un experto en delegar y también en exigir accountability. Otro de los instrumentos que ha sido crucial es el benchmarking; siempre estamos comparándonos con los mejores del mundo: tenemos un área que está buscando quién es el mejor, dónde está; buscamos entender qué lo hace mejor, y tratamos de replicarlo y, de ser posible, mejorarlo […] Otra herramienta es el partnering. Estamos buscando siempre la alianza de ganar-ganar con nuestra gente, clientes, proveedores, accionistas, con el entorno y las comunidades donde operamos. Una cosa más: la diferenciación; cualquiera puede producir papel y distribuirlo, pero tenemos que ser capaces de diferenciarnos a través del servicio, la calidad, el precio, la innovación, la sustentabilidad. Todo mundo puede hacer papel, pero yo lo hago sin cortar árboles, y la calidad y resistencia es la misma.

¿Momentos amargos?

El empresario responde: “Amargos, no tanto; pero sí de gran desafío. El primero de ellos fue cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte [TLCAN], con la llegada de una competencia internacional. La escala, la tecnología y muchas otras ventajas competitivas podían llegar y desplazarnos completamente. Ahí tomé la decisión de no esperar a que llegaran las grandes papeleras, sino que fuimos a Estados Unidos y compramos una de las compañías papeleras más modernas, avanzadas y competitivas [Mckinley Paper Company]. Entendimos cómo opera la industria norteamericana, adoptamos sus parámetros y los implementamos en todas nuestras operaciones”.

Veintiséis años después del TLCAN, se asoma un nuevo acuerdo, lo que coloca a Bio Pappel como la papelera más importante de la zona del T-MEC. Para Rincón, esto es una gran oportunidad para alinear procesos; para México, es la posibilidad de mejorar el nivel de ingresos de los trabajadores y fortalecer el mercado interno.

BIO PAPPEL MIGUEL RINCON

Foto: Angélica Escobar / Forbes México

¿Qué sigue para el papel en un mundo absolutamente digitalizado?

Para imaginar lo que se viene, vale la pena tener algo de contexto: el papel está dividido en varios segmentos; el más grande es el de papel de empaques y envases, que representa casi 70% del consumo; luego viene el segmento de escritura e impresión, que representa entre 15 y 20%, para dejar el porcentaje restante al papel periódico.

Así, Miguel Rincón proyecta: “Vas a ver menos periódicos, más libros en el iPad, pero el sector de empaque, creciendo, pues va ligado al crecimiento económico industrial y se ha visto beneficiado por el eCommerce, que ha demandado un reempaque del mismo producto para mandarlo individualizado al consumidor final.

No sólo eso. La sustitución del plástico abre oportunidades muy importantes para un mayor consumo de papel. Para darnos una idea de la oportunidad que esto representa, te diría que, por cada tonelada de papel, se producen 120 toneladas de plástico. Pensamos que la industria papelera, en los próximos 10 años, puede sustituir hasta el 5% del plástico, lo que equivale casi a duplicar el tamaño de la industria papelera. Es brillante”.

BIO PAPPEL MIGUEL RINCON

Foto: Angélica Escobar / Forbes México

El tiempo político

Parte de la charla con Rincón se dedicó al ambiente político que vive México y que incluye, inevitablemente, su papel como asesor empresarial del presidente Andrés Manuel López Obrador y de por qué pide a sus colegas empresarios que tengan paciencia por la transformación que su compadre y amigo emprendió.

Al presidente, dice, le “daría un poco mas de plazo para ver cómo sus iniciativas cuadran, cómo cuajan. Un año más”. Este mensaje lo esparce en sus reuniones con empresarios (como Carlos Slim, Olegario Vázquez Raña o Miguel Alemán): esperar “a 2021 para ver hacia dónde vamos”.

Reconoce que ello implica costos altos y cambios buenos, y otros muy cuestionables. Inmerso en el análisis del arranque de administraciones pasadas, afirma: “Hemos visto en sexenios anteriores [un] primero y segundo año luminosos en las portadas [de medios] del mundo: del momentum de México y El Salvador de México… y muchos otros [que] acaban terriblemente. No, aquí me quiero esperar a ver cómo acaban ese quinto y sexto año, me lo imagino bueno para México”.

¿Qué opina en el sentido de que el proceso de transformación en México está generando mucha dificultad, roce, polarización…?

Primero, para analizar a México tenemos que ver el contexto internacional. Están cambiando los paradigmas políticos, económicos y sociales, y esta transformación tiene su origen en las expectativas insatisfechas de una gran base de la población.

México no es la excepción. Estoy optimista con el futuro de México. Estamos ante una gran oportunidad de cambiar la tendencia histórica de bajo crecimiento, de bajo desarrollo económico y de desigualdad en el país. [El Presidente] tiene un enfoque importante: gobernar para todos, particularmente para los pobres. Él trata de cerrar la brecha de la pobreza. Tiene desafíos fundamentales con lo empresarial. Ha sido muy claro en establecer una separación entre los poderes económico y político. La confrontación es parte del proceso.

¿Cómo ha visto a sus pares, los empresarios? ¿Por qué ha costado tanto trabajo este proceso de transformación?

Los empresarios con los que más convivo no tienen esa resistencia; la mayoría de mis amigos tiene sensibilidad social y entiende que es tiempo de replantearse paradigmas y que, al final del día, en mucho de lo que el presidente plantea tiene razón; no en todo, por supuesto, pero yo te diría que, en mi entorno, no veo una gran inconformidad. Obviamente les preocupa que el Congreso “pase” leyes de la noche a la mañana, pero pienso que los grandes empresarios están con el presidente.

Versiones periodísticas cuestionan su relación con el presidente…

La gestión, el manejo institucional de nuestra empresa, es completamente independiente de la relación personal de sus accionistas, de sus directivos y de sus consejeros […] Yo tengo una relación personal con el presidente de México, pero esa relación pertenece al ámbito privado. Es una relación de larga data y está más allá de intereses políticos, económicos, sociales y más allá de su investidura temporal. Por ello, prefiero no hacer comentarios sobre esa relación que aprecio mucho y que la manejamos en el ámbito privado. Como consejero del presidente que soy, te diría que, más que un privilegio, es una oportunidad ser escuchado periódicamente por él y poner a su consideración la visión y el pensamiento de los míos, los empresarios.

¿Miguel Rincón no se ha beneficiado del compadrazgo con el presidente?

No, en lo absoluto. Bio Pappel es una gran empresa papelera internacional, que atiende a más de 7,000 clientes en México, del sector público y privado, y cada uno de ellos es muy relevante para nosotros. Desde hace más de 30 años participamos en licitaciones con el sector público y nunca hemos tenido un beneficio a lo largo de los sexenios. Si alguien me pregunta: “¿Le avisa al presidente si van a concursar?” Por supuesto que no le avisamos, es la naturaleza de la empresa; nosotros competimos. Además, si no participamos, podemos ser sancionados por la Cofece, porque somos el mayor productor. Si te sales del mercado y no participas en una licitación, distorsionas la competitividad.

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-Por Jonathán Torres

 

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