Reuters

El presidente estadounidense, Barack Obama, llegó el miércoles a Argentina para enmendar los vínculos con un país que vuelve a abrirse a las potencias occidentales, luego de una larga gestión peronista que había confinado al país dentro del bloque de centroizquierda de Sudamérica.

Más allá del impulso simbólico que representa la visita para el nuevo gobierno del mandatario de centroderecha Mauricio Macri, los presidentes buscarán en los próximos dos días profundizar el comercio, la defensa de los derechos humanos y el combate al narcotráfico y el terrorismo.

“Nosotros estamos muy contentos de poder darle un arranque veloz a una relación bilateral que es muy antigua y que ha estado muy deteriorada en el último tiempo”, dijo el jefe de Gabinete de Argentina, Marcos Peña, a corresponsales y agregó que la visita muestra el apoyo al proceso de cambio en el país.

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El viaje de Obama llega en un momento de declive de las centroizquierdas que han gobernado varios países sudamericanos en la última década, y su apoyo a la nueva gestión de Argentina es considerado por algunos como parte de una alianza estratégica en la región.

“Aquí en Washington había un deseo de saludar ese cambio con (…) un lindo gesto de apoyo”, dijo a Reuters el ex embajador estadounidense en Argentina Earl Anthony Wayne.

Obama mantuvo por años una tensa relación con la expresidenta argentina, Cristina Fernández, una aliada del fallecido líder venezolano Hugo Chávez que profundizó las relaciones comerciales con China. Más de una vez Fernández atacó verbalmente a funcionarios estadounidenses y Obama la desairó en reuniones regionales.

El avión presidencial estadounidense llegó después de la medianoche al aeropuerto internacional de Buenos Aires, proveniente de Cuba, donde Obama protagonizó una histórica visita.

Antes del mediodía Obama se trasladó en auto desde la residencia del embajador estadounidense hasta la Casa Rosada, en medio de un riguroso operativo de seguridad.

Bajo un soleado día de otoño, cientos de argentinos se acercaron para ver el paso del convoy de Obama por el centro de Buenos Aires y muchos incluso subieron a balcones y terrazas de edificios cercanos para tomar imágenes.

Obama fue recibido por Macri en una casa de Gobierno adornada con banderas de Estados Unidos, y luego ambos ofrecerán una conferencia de prensa conjunta.

Más tarde, el mandatario estadounidense visitará la catedral donde el Papa Francisco solía ofrecer misa cuando era arzobispo de Buenos Aires y se reunirá con jóvenes emprendedores.

La visita se inscribe en el proceso de apertura de la economía argentina, con la que el Gobierno busca dar impulso a una actividad estancada desde hace años debido a la falta de inversiones. Con un abultado déficit fiscal y una inflación de dos dígitos, la llegada de capitales es una urgencia para las autoridades.

Por eso, en sus primeros 100 días en el poder Macri desmanteló controles de capital y a las exportaciones, recortó los subsidios energéticos y cerró acuerdos con acreedores de deuda impaga en Estados Unidos. Funcionarios estadounidenses dicen que Obama está impresionado por el ritmo de las reformas.

El presidente estadounidense, que recientemente accedió a desclasificar archivos de inteligencia sobre esa cruenta dictadura, visitará el Parque de la Memoria en honor a los desaparecidos bajo ese oscuro período.

 

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