Ya se redujo drásticamente el pronóstico oficial de crecimiento del país para este año. Pese a ello, la nueva meta de 2.7% parece difícil de alcanzar, pues México necesitaría crecer a tasas superiores a 2% los próximos tres trimestres. Hay puntos a favor y en contra. ¿Cuáles pesarán más?

 

 

Aunque se resistió a hacerlo, el gobierno federal terminó por recortar su estimación de crecimiento para este año, de 3.9% a 2.7%. Ante el nuevo escenario, las opiniones están dividas: hay quienes consideran factible que se logre esta expansión, pero hay otros que lo ven como un gran reto.

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Para que México alcance un Producto Interno Bruto (PIB) de 2.7% este año, es necesario que la economía crezca en los próximos trimestres a tasas superiores a 2%.

Los que se muestran optimistas de que se alcance esta cifra tienen como argumento:

  • La reactivación de la industria manufacturera.
  • Que el sector construcción ha tocado fondo (las últimas cifras muestran que en el primer trimestre se contrajo 2.8% desde 4.6% del último del 2013).
  • Un mayor gasto público entre enero y marzo (el gasto programable creció 15.2% y en inversión física 46.5%).
  • La baja base de comparación.

 

En su balance semanal, Invex Banco estima que en el segundo trimestre se registrará un crecimiento de 2.3% y de 3.1 y 3.6%, para el tercero y cuarto trimestre, respectivamente, con lo que la tasa anual se ubicaría, en efecto, en 2.7%.

En la última encuesta del Banco de México, los analistas del sector privado prevén tasas de 2.7, 3.4 y 4%, para el segundo, tercero y cuarto trimestre, con un crecimiento anual de 2.6%.

“El panorama para el crecimiento económico luce alentador, toda vez que el gobierno ha comenzado a implementar un ambicioso gasto en inversión que debería reflejarse en las cuentas nacionales en los próximos meses”, considera Scotiabank.

Asimismo, el choque fiscal debería diluirse, normalizándose paulatinamente el gasto tanto de consumidores como de empresas. Finalmente menciona que “de consolidarse la recuperación económica en EU, el sector exportador local (específicamente el manufacturero) seguirá siendo un motor importante para el crecimiento económico del país”. Es con estos factores que mantienen su previsión en 2.7%, igual que la del gobierno.

Invex, por su parte, comenta “que con la poca evidencia que hay del segundo trimestre, a partir de marzo se observa un impulso de recuperación en el sector industrial de EU, una mejora poco perceptible en el sector comercial, así como un gasto público más dinámico”.

Así, confía en que el segundo trimestre se registren cifras mejores y mantiene su expectativa de crecimiento para el PIB de todo el año en 2.9%, la misma que preveían desde diciembre pasado.

Pero del otro lado, el Semáforo Económico de México ¿Cómo vamos? argumenta que, considerando el efecto Semana Santa, durante el primer trimestre de 2014 el crecimiento fue de 0.6%, lo que lleva a un 0.8% promedio en el último año (serie desestacionalizada). “Dado este nivel de crecimiento, lo esperado es que para finales de 2014, el país haya crecido sólo en 1.1% anual, mismo crecimiento que tuvimos durante el 2013 y muy por debajo del 2.7% que pronostica la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”, dice la iniciativa, conformada por más de 50 expertos.

 

¿Por qué SÍ alcanzaríamos el 2.7%?

  • El IGAE (un PIB chiquito) a marzo muestra que la economía creció 3%, la tasa más elevada desde abril de 2013. Si se logra mantener esa tasa de crecimiento, el objetivo del gobierno se alcanzaría.
  • La actividad industrial creció 3.4%, la tasa más alta desde julio de 2012.
  • La manufactura se disparó 6.8%, ante las mejoras de la economía de EU.
  • El sector construcción, principal lastre de la economía el año pasado, registró una contracción de 2.8% en el primer trimestre, que fue la menor desde el cierre del 2012.
  • Se espera que el gasto del gobierno se filtre a la economía para finalmente traducirse en un mayor dinamismo.
  • Parece ser que los efectos de la reforma fiscal (nuevos impuestos) han sido asimilados, por lo que se espera un incremento en el consumo.
  • La confianza del consumidor repuntó en abril a 90.3 puntos y se muestra mucho más optimista para los próximos 12 meses.
  • Las ventas de la ANTAD registraron un alza de 2.6% en abril, la más elevada de los últimos cinco meses, aunque favorecidas por el efecto Semana Santa.

 

¿Por qué NO alcanzaríamos el 2.7%?

Los que se muestran escépticos en que se alcanzará la meta de crecimiento argumentan que:

  • La reforma fiscal no ha logrado aumentar la recaudación y, en cambio, sí ha desalentado la inversión.
  • La frontera ha perdido competitividad y no existe una estrategia de inversión pública.
  • El Plan Nacional de Infraestructura, con sus 7.7 billones de pesos, ha sido anunciado, pero las licitaciones y los contratos no avanzan.
  • No hay obras ni proyectos con efecto multiplicador.
  • El retraso en la aprobación de las reformas secundarias en energía y telecomunicaciones, que han detenido la inversión, particularmente en este último sector. Por ejemplo, la inversión de Pemex sigue en espera de las certezas de la reforma energética.
  • Cada vez se reconoce más que tras la aprobación de estas leyes y la subsecuente implementación, los efectos no se verán en el corto plazo.

 

Optimistas contra catastrofistas

Entre los grupos financieros que consideran poco viable que se alcance el objetivo de crecimiento están: Santander, Bancomer y Banamex; los dos primeros ajustaron sus previsiones, mientras que el tercero señala que el balance de riesgos para la actividad económica está sesgado a la baja.

Santander bajó su previsión a 2.5% desde 3% calculado en un principio. En un reporte, el banco explica que la modificación la realiza ante la persistencia del modesto desempeño que muestra el segundo trimestre.

En esta misma línea, BBVA ajustó su pronóstico de crecimiento para 2014 de 3.4% a 2.5%.

Por su parte, Banamex, mantuvo su estimación en 3%, pero aclara que “las cifras publicadas implican que el balance de riesgos de nuestro pronóstico de crecimiento para el año está sesgado a la baja”.

¿Los riesgos de no alcanzar la nueva meta de 2.7%? El Semáforo Económico los tiene muy bien identificados y pone en rojo competitividad, productividad, competencia, bienestar económico, empleo y crecimiento económico. Por eso, afirma, la nueva estimación del gobierno “es aún demasiado optimista”.

 

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