No es difícil entender que cuando se trata de sistemas de control, los principales interesados siempre son los bancos, los recaudadores y las aseguradoras. Se puede entender que busquen reducir lo más posible su riesgo, pero también sus ganancias están en el mismo sector: a la hora de invertir, de dar créditos o de asegurar a un bien o a una persona. Pero en un mundo donde cada vez dejamos más migajas digitales detrás de nosotros, gracias a nuestros dispositivos móviles e identidad online, estos datos se vuelven caramelos para los analistas, una dulcería para los actuarios.

Ahora sale a la luz que, aunque todavía no terminan de sanar los golpes relacionados a la privacidad de los usuarios compartida con Cambridge Analytica y otras empresas, cuando los genios de Facebook se quieren meter a temas de compartir información con los bancos.  Si se trata de hacer una fiesta con los menos populares, creo que lo están haciendo bien. Primero compartir los datos de los usuarios de Facebook para que manipulen sus decisiones electorales, y ahora con los bancos para que hagan una calificación social para generar una variable más que vaya en contra, o para algunos a favor, a la hora de pedir un crédito o un seguro.

Según el informe de The Wall Street Journal, Facebook quiere obtener “información financiera detallada” sobre los usuarios de los bancos estadounidenses, y ha hablado con JPMorgan Chase, Wells Fargo, Citigroup y US Bancorp. El mismo informe dice que los bancos son en gran parte reticentes a compartir los datos solicitados dado a sus preocupaciones legales respecto a la privacidad de datos de sus usuarios. Aunque más de uno estaría contento de que Facebook considere mostrarles su saldo bancario o posibles alertas de fraude, buscando motivar el uso de su sistema de mensajería instantánea: Messenger (que compite con WhatsApp, también de Facebook), si finalmente se lleva a cabo el tema de compartir datos bancarios.

Lo anterior lo sabemos porque una vocera de Facebook dijo que: “la compañía no pedía ´datos de transacciones financieros´, sino que buscaba mejorar Messenger con notificaciones bancarias, y que era estrictamente opt-in”. Esto es un tema mayor ya que además es claro que uno de los principales temores de cualquier compañía de mensajería instantánea es voltear a ver a su principal competencia asiática, WeChat, y sentirse minúsculo versus sus funciones. WeChat es básicamente Internet en China, ahí se platica, se pagan las cuentas, se transfiere dinero y se hacen ventas y marketing dirigido a micrositios de empresas dentro del mismo mensajero instantáneo.

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Sin duda, es un mensajero increíble, aunque da miedo respecto a toda la información que tienen de un usuario, pero esto es en un Estado en el que el gobierno controla Internet y lo que fluye dentro de la misma red. Es un sistema que le conviene a el sistema y fluye con el mismo. Mientras tanto el tema de Facebook y su poder se puede mostrar muy claramente en los siguientes tres tuits:

[Como he estado señalando, el poder tecnológico concentrado nos está moviendo hacia un sistema de puntuación de crédito social distópico.]

Y sí, como bien muestro en mi Twitter: @ricardoblanco, parece que shrug es la respuesta a todo, últimamente. Esto lo deja muy claro la socióloga Beth Popp Berman al tuitear que estaba sorprendida de que no haya una indignación más generalizada por las prácticas comerciales de Facebook. “Continúa sorprendiéndome que la reacción general a la vigilancia persistente y distópica sea ¯ \ _ (ツ) _ / ¯”, y mostrando al reconocido emoticón que transmite el término de encoger los hombros o, apatía:

Hubo una empresa que utilizaba calificaciones sociales para microcréditos que entró en América Latina hace algún tiempo, Lenddo. Una compañía de software como servicio con sede en Singapur que utiliza datos no tradicionales que comprenden los medios sociales y los registros de teléfonos inteligentes para determinar la estabilidad financiera de los clientes. Su visión es “mejorar la inclusión financiera para al menos mil millones de personas” en los países en desarrollo de todo el mundo. Lo que más me sorprende es que al leer de todas estas compañías lo que no existe es una calificación ética de las mismas. Tal vez es el momento en que un grupo de universidades generen el “Technology and Financial Moguls Ethic Score System” o no #shrug ¯ \ _ (ツ) _ / ¯

 

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