El régimen fiscal propuesto para la paraestatal en la reforma hacendaria equipara a la compañía con una empresa privada; sin embargo, la operación de Petróleos Mexicanos  podría no estar lista para asumir su nuevo modelo tributario.

 

 

 

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La reforma hacendaria propone un nuevo régimen fiscal para Petróleos Mexicanos (Pemex) el cual se basa principalmente en  una regalía que se calculará en proporción de los  ingresos por ventas, y  el porcentaje de las utilidades, que se determinará según cada contrato, sin embargo, la transición podría no ser un capítulo simple para el equilibrio de las finanzas públicas.

La necesidad de un nuevo esquema tributario reside en que la contribución de Pemex a las finanzas públicas pasó de 429,963.5 millones de pesos (mdp) en el año 2000 a 923,022.8 mdp, en 2006 y 902,982 millones en 2012. Esto, explicado por el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, implica que Pemex debe pagar al estado una gran parte de sus ventas para que éste le devuelva después una parte para invertir, en ese inter, resulta que el 30% de los ingresos que el Estado recauda provienen justo de Pemex.

Con el nuevo esquema se buscaría que Pemex conserve los recursos necesarios para cubrir sus costos de operación y de  capital en las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos, se implemente un esquema de regalías y derechos más moderados que  los que Pemex paga en la actualidad; y se graven las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos con al impuesto sobre la renta.

En palabras de Héctor Moreno,  Investigador de la Escuela de Graduados en Administración Pública y Políticas Públicas del Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México, el nuevo régimen implica que Pemex tenga un régimen fiscal similar al de las empresas privadas, lo cual no sólo implica un nuevo modelo para el manejo de recursos, sino retos para la operación de la paraestatal.

Así es como se comparan el régimen actual con la propuesta en la reforma hacendaria

 

esquema pemex

La reforma indica que la transición entre un esquema y otro puede dar un resultado favorable para la operación de Pemex y para las finanzas, pero existen cuatro grandes retos que se verán en el proceso:

 

1. Operación orientada a rentabilidad

Héctor Moreno explica que la productividad es una cuestión crucial para que un esquema similar al del sector privado resulte en cifras favorables para la paraestatal.

“El reto fundamentalmente es lograr una eficiencia empresarial que no es muy común en la gente que viene del sector público. Será un reto convertir una empresa estatal que no está acostumbrada a la productividad y la racionalización del gasto y que no está acostumbrada a ser eficiente, necesariamente requiere una nueva cultura y no se da de la noche a la mañana”, señala.

El manejo y optimización del costo de los recursos humanos implica un reto en sí mismo, pues de acuerdo con los datos de la Dirección General de Investigación y Estadísticas del Trabajo (DGIET), los trabajadores del rango más bajo de la paraestatal perciben un salario 3.5 veces superior al salario promedio nacional.

 

2. Un régimen que depende de una reforma

Para que los números previstos por Hacienda hagan sentido en el largo plazo será necesario que la reforma energética se apruebe en esencia como se propone. El supuesto formulado para el régimen fiscal y sus implicaciones en las finanzas públicas podrían modificarse en caso de que la propuesta de reforma energética sufra cambios.

“Van de la mano ambas reformas, la sustantiva en este caso es la reforma energética, la parte fiscal no puede regular algo que no esté en funcionamiento, son  operaciones nosotros fiscalmente llamamos hecho imput y cuando ese hecho imponible no está permitido, pues no se aplica.  Necesariamente lo que se apruebe con respecto a la reforma energética va a tener una incidencia directa en el régimen de Pemex en materia fiscal”, señala Héctor Moreno.

 

3. Será necesario hacer cambios jurídicos

Emilio Lozoya, director general de Pemex afirma que la paraestatal requiere no sólo de un nuevo régimen fiscal, sino de un nuevo régimen legislativo.

“Lo que Pemex hoy en día invierte en la exploración y producción, y los  37,000 mdp que  suponen un régimen fiscal implican que a Pemex no sólo le hace falta un régimen fiscal, le hace falta un nuevo régimen legislativo que le permita a México extraer el potencial en energético”,  señaló el funcionario en un evento conjunto con Canacero.

 

4. Desfasamiento de los recursos

La reforma fiscal propone un pago de dividendos que Pemex realizaría de manera anual, sin embargo, actualmente la tributación de los derechos que Pemex paga se contabiliza de manera mensual. Es ahí donde podría haber dificultades.

“Los dividendos normalmente se otorgan al fin de un ejercicio fiscal, en la actualidad los derechos se entregan de manera mensual. Podría haber un desfase en la disponibilidad de recursos lo que sería la mecánica del dividendo a un año a la mecánica de los derechos que son mensuales. Necesariamente en el periodo de transición hay elementos que se deberán traslapar en la medida en que por un lado Pemex adquiera las competencias , y el estado no quede descubierto, el tema es de liquidez , el gobierno con el régimen de pago de derechos tiene liquidez mensual porque el gobierno ejerce recursos, que son equivalentes al 30% de sus ingresos. Si se cambia ese régimen tendrá que buscarse la mecánica de no afectar el gasto”, añade Héctor Moreno.

 

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