El secretario de Hacienda de México, Carlos Urzúa, dijo el sábado que no espera que la petrolera estatal Pemex pierda el grado de inversión por parte de agencias calificadoras.

Pemex, que batalla para mantener a flote su producción de crudo, tiene una deuda financiera de 106,000 millones de dólares, lo que la convierte en una de las petrolera más endeudadas del mundo, y está al borde de perder el grado de inversión.

«Nosotros no creemos que a Pemex le van a bajar la calificación crediticia», dijo Urzúa en una conferencia de prensa en el marco de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Washington.

Urzúa dijo que si él fuera un inversor extranjero «estaría comprando deuda de Pemex porque a lo mejor Pemex no va a necesitar salir (al mercado) en todo el año», lo que, dijo, haría que los bonos existentes se aprecien en valor.

A principios de este año, Fitch redujo la calificación de Pemex en dos grados a BBB-, la más baja de grado de inversión, y le asignó una perspectiva negativa. Una nueva rebaja a territorio «basura» probablemente obligaría a algunos tenedores de deuda a vender.

En marzo de 2019, la calificadora S&P cambió la perspectiva de la calificación de México y Pemex de estable a negativa.

“La perspectiva refleja el riesgo de que un reciente cambio en políticas públicas dirigido a reducir la participación de la iniciativa privada en el sector energético», detalló la firma en un comunicado.

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Con información de Reuters

 

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