La petrolera estatal vendió una participación del 7.86% en la energética española Repsol a inversionistas privados a 20.10 euros por acción.

 

Reuters

MADRID – La petrolera estatal mexicana Pemex oficializó su salida de la española Repsol después de cerca de tres décadas en el accionariado, con la colocación del 7.86%  del capital por un total de 2,091 millones de euros.

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La operación, realizada a razón de 20.10 euros por título y con un descuento del 3.7% respecto al cierre del martes, provocaba una caída idéntica en el precio de las acciones, que se cambiaban a mediodía a 20.08 euros.

Deutsche Bank, uno de los bancos colocadores junto con Citigroup, dijo que se había activado el compromiso de aseguramiento de la operación, lo que indica que estas entidades se han quedado con una parte no desvelada de las acciones.

La petrolera estatal mexicana -con parte de su inversión en Repsol en derivados financieros- planea vender el 1.4% del capital que todavía retiene a lo largo del próximo mes de agosto, según dijeron dos fuentes de la empresa a Reuters.

La venta de casi el 8% de Repsol llega después de varios años de desavenencias entre las cúpulas directivas de ambas empresas y se produce a pocos días de la primera visita oficial a España del presidente mexicano Enrique Peña Nieto, en un momento en el que el país norteamericano está abriendo el sector de energía a la inversión privada.

En una nota de prensa Pemex dijo que la decisión de desinvertir obedece a la “baja rentabilidad” obtenida de su participación y a las diferencias con la dirección de la petrolera española.

Para Pemex, que era accionista de referencia en Repsol desde su fundación en 1987, los fondos generados con la venta podrían destinarse a sus planes de expansión y la empresa dijo en un comunicado que la desinversión “permitirá una mejor asignación de recursos financieros en proyectos e inversiones con mejores expectativas de rentabilidad y de generación de valor económico en México”.

Mientras, Repsol consigue eliminar otro foco de tensión después de la reciente salida de Argentina del grupo presidido por Antonio Brufau.

Los analistas, que ya esperaban la noticia tras declaraciones de autoridades mexicanas que apuntaban a una desinversión, valoraron positivamente que Pemex se haya apartado de Repsol porque la española tendrá más libertad de acción en la búsqueda de activos que llenen el vacío dejado por la argentina YPF.

“La tensión entre las compañías escaló cuando Repsol nombró un consejero delegado que Pemex no había refrendado. La venta por tanto no ha sido una sorpresa y borra parte del exceso de papel en el mercado”, dijeron analistas de Kepler en una nota para clientes.

Sin embargo, los expertos señalan que la cotización de Repsol se verá frenada a medio plazo por la posibilidad de que otro de sus accionistas, la constructora Sacyr, decida vender parte de su 9.52% y por el riesgo de que Repsol pueda pagar una prima excesiva en eventuales adquisiciones.

En el nuevo mapa accionarial de Repsol, Caixabank sigue siendo el primer accionista con casi el 13%, seguida por Sacyr y el fondo soberano Temasek (6.29%).

Otros accionistas de peso en Repsol son el banco HSBC, que acaba de declarar el 5.368% y la gestora de fondos Blackrock, con una participación del tres por ciento.

 

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