Siempre que exista un gran mercado de consumo para la piratería, este delito continuará siendo rentable para las organizaciones criminales.

 

 

La violación o afectación de los derechos de autor, delito conocido comúnmente como piratería, es uno más sobre el que los diferentes países deben trabajar de forma activa en su prevención y combate, siendo fundamental que si bien se realicen decomisos en el sector informal, también lo es que las autoridades identifiquen y persigan este ilícito en todas sus etapas: importación, portación, distribución, comercio y consumo, llegando a las grandes mafias de la delincuencia organizada que pudieran estar detrás de este delito.

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Para la Comisión Europea, las infracciones a los derechos de propiedad intelectual es un fenómeno preocupante que va en aumento. Las razones son múltiples: por lo que respecta a marcas, la atracción de productos similares a precios bajos, facilidad de producción de copias a un costo más bajo, el desarrollo de nuevas formas de comercialización, tales como el comercio electrónico y el crecimiento del comercio internacional.

Asimismo, para la Comisión Europea las violaciones de los derechos de propiedad intelectual son perjudiciales, toda vez que, entre otros efectos, reducen los beneficios empresariales y los ingresos del gobierno, dificultan la inversión y la innovación e impiden el crecimiento económico, dando lugar a la pérdida de empleos y la reducción en la creación de riqueza (el producto interno bruto o PIB). Además, las mercancías infractoras de derechos de propiedad intelectual pueden ser peligrosas para los consumidores, ya que son menos propensas a cumplir con las normas de salud y seguridad.

Para entender el fenómeno me parece muy acertada la definición que hace del mismo el Observatorio Mundial de Lucha contra la Piratería de la UNESCO: “El término ‘piratería’ abarca la reproducción y distribución de copias de obras protegidas por el derecho de autor, así como su transmisión al público o su puesta a disposición en redes de comunicación en línea, sin la autorización de los propietarios legítimos, cuando dicha autorización resulte necesaria legalmente. La piratería afecta a obras de distintos tipos, como la música, la literatura, el cine, los programas informáticos, los videojuegos, los programas y las señales audiovisuales.”

Hace unos días, la Embajada de los Estados Unidos en México y la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos (USPTO), en asociación con la American Chamber Mexico, auspiciaron un taller sobre propiedad intelectual para combatir los mercados ilícitos que venden productos apócrifos al público. Durante su discurso de bienvenida, el embajador de EU en México, Anthony Wayne, comentó sobre la importancia de la adecuada procuración de derechos de propiedad intelectual:

“Hoy más que nunca es esencial proteger y reforzar de manera adecuada los derechos de propiedad intelectual en todo el mundo, de manera que se sigan proporcionando incentivos para sus autores, innovadores y creadores para que hagan lo que mejor saben hacer, es decir, crear e innovar. Leyes fuertes en materia de protección de derechos de propiedad intelectual evitan que ladrones vendan imitaciones baratas de sus productos que son, en el mejor de los casos, poco confiables, y en el peor ponen en riesgo la salud y la seguridad de los ciudadanos cuando se trata de productos y materiales que son potencialmente perjudiciales para la población.”

La encuesta Hábitos de Consumo de Piratería 2011, realizada en distintas ciudades por la American Chamber of Commerce of Mexico, arrojó que ocho de cada 10 personas dicen haber comprado o descargado algún producto pirata, y detectó que es un fenómeno generalizado de la sociedad y que el fenómeno no se puede atribuir solamente a ciertas clases sociales. Durante los “focus group” de la encuesta se mostró que los ciudadanos ven la piratería como una forma de obtener productos a un menor precio para apoyar su bolsillo y se detectó que los consumidores sí están conscientes de que comprar piratería constituye un acto ilegal que tiene consecuencias negativas para la sociedad.

Uno de los problemas torales, tratándose de piratería a semejanza del narcotráfico, radica en que siempre que exista un gran mercado de consumo para este tipo de productos, el delito continuará siendo rentable para las organizaciones criminales. Sin embargo, las autoridades no deben dejar de lado la importante tarea de informar a los consumidores de los daños que esta actividad ocasiona a la economía de las naciones, su salud, la creación de empleos, la innovación y todo lo aquí comentado. Asimismo, imponer castigos ejemplares a quienes cometan delitos en materia de derechos de autor y atacar las finanzas de este tipo de delincuentes resulta prioritario. Aristóteles dijo: “La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.” ¿Qué opinas, estimado lector?

 

 

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