La permanencia de los subsidios en el servicio eléctrico y la apertura a empresas privadas del sector llevarían a la CFE a la quiebra en el mediano plazo.

 

La aprobación de las leyes secundarias que convertirán a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en una empresa productiva del Estado, y ya no una paraestatal, podría representar el principio del fin para esta compañía, al mantener un esquema de subsidios en los cobros de energía eléctrica que no le permitirá ser competitiva cuando se dé la apertura del sector eléctrico en el país.

“El esquema actual tarifario es insostenible en el mediano plazo, porque está afectando las finanzas de la CFE y la va a quebrar eventualmente si no lo modificas. Además, la Comisión no va a poder competir con las empresas privadas en el mercado mayorista, aunque tenga cautivo el mercado del suministro básico”, asegura en entrevista con Forbes México Miguel Toro, investigador del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC).

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De 2001 a 2013, los subsidios en tarifas eléctricas de la CFE aumentaron 84%, al pasar de un monto de 46,636 millones de pesos (mdp) a 85,770 millones el año pasado.

Mientras tanto, las pérdidas que registra la paraestatal se mantienen en aumento: tan sólo en 2013 reportó una pérdida de 37,552 mdp.

Un alto ex funcionario de la CFE, que prefirió guardar el anonimato, asegura que de mantenerse las pérdidas a causa de los subsidios, la antes llamada empresa de clase mundial no tendría más de dos sexenios de vida.
Dentro de los tres dictámenes que fueron aprobados el fin de semana en el Senado de la República, los legisladores decidieron eliminar la posibilidad de cambiar los subsidios generalizados por apoyos focalizados a los consumidores dentro del artículo 139 de la Ley de la Industria Eléctrica.

Foto: https://twitter.com/JLozanoA

“El subsidio en el sector eléctrico es claramente ineficiente, ya que merma el patrimonio y los ingresos de la CFE; además incentiva el consumo dispendioso de la energía eléctrica”, argumenta el especialista del CIDAC.

Actualmente se aplica un esquema tarifario cruzado en que las industrias pagan un sobrecosto de alrededor de 5% del volumen de consumo en electricidad para subsidiar a más de 50% del sector eléctrico residencial, por lo que también resta competitividad a las empresas, de acuerdo con un análisis que realizó la asociación civil en 2012.

La propuesta original de la legislación secundaria de la reforma energética planteaba que el Ejecutivo federal diseñaría una estrategia para terminar con los subsidios generalizados.

Sin embargo, la presión de los partidos políticos y la cercanía con los comicios electorales pudieron ser factores que inhibieron la decisión de retirar este beneficio económico de los recibos de la CFE, dice el especialista.

Una de las propuestas que podrían ser funcionales para eliminar el subisidio a la energía eléctrica es el que se ha utilizado en el tema de las gasolinas, es decir, que el recorte a los subsidios sea progresivo y no de inmediato, y así evitar presiones inflacionarias.

Miguel Toro prevé que el asunto será abordado nuevamente en el mediano plazo por los legisladores para evitar que la ahora paraestatal se vea en desventaja frente a la próxima competencia en el sector. “No dudo que el tema revivirá, puesto que la eliminación de subsidios es un asunto del que depende la vida de la CFE.”

Foto: Forbes Staff

 

 

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