Este año la convención de videojuegos más importante del mundo, la Electronic Entertainment Expo o E3, terminó como una de las ediciones que más dudas y deseos sin cumplir dejó en los fans. Tanto fans como prensa de todo el mundo siguen de cerca los anuncios y conferencias de los publishers y desarrolladores en espera de nuevos juegos o hardware, dándose una idea del porvenir para los siguientes años. Sin embargo, durante 2017 el número de anuncios sorprendentes e inesperados fue bastante reservado por parte de compañías como Electronic Arts, Ubiosft, Bethesda, Nintendo, Xbox y PlayStation, que en general revelaron muy pocas propiedades intelectuales nuevas, enfocándose en mostrar avances de juegos que ya habían sido anunciados, o a presentar secuelas para títulos ya conocidos.

En el caso de Microsoft, vimos un total enfoque en el Xbox One X, próximo a lanzarse el 7 de noviembre, mientras que Nintendo sigue impulsando la aún pequeña biblioteca del Nintendo Switch, que apenas llegó al mercado en marzo pasado.

De forma similar que las demás compañías, este año PlayStation no hizo muchos anuncios impactantes o inesperados en el marco de E3, prefiriendo enfocarse en mostrar más de los esperados títulos first-party que los fans ya esperan con ansias, como God of War, Days Gone, Detroit: Become Human, Gran Turismo Sport, Marvel’s Spiderman y Uncharted: The Lost Legacy. La revelación más impactante fue el remake para PS4 de Shadow of the Colossus, uno de los juegos más aclamados e influyentes de toda la historia, publicado para el PS2 hace 12 años. Todos estos juegos, así como prácticamente todos los demás presentado por la compañía japonesa tienen algo en común: son compatibles de forma nativa con la resolución Ultra High Definition (4K) y el despliegue de colores con alto rango dinámico (HDR). Todo esto es a través del PlayStation 4 Pro, la versión más poderosa de la consola, que sirve como un eslabón hacia la siguiente generación de consolas, que aún tardaremos varios años en ver.

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El PlayStation 4 Pro, se lanzó al mercado el año pasado, prometiendo llevar al máximo la experiencia visual y de desempeño de los juegos del PS4. A pesar de que el número de juegos que nítidamente podían sacar provecho de este nuevo hardware no era tan grande, la consola tuvo buena aceptación entre los entusiastas de la marca. Un año después Xbox estará poniendo en el mercado una consola destinada a exactamente el mismo segmento del mercado, y con una clara ventaja técnica en cuanto a sus especificaciones: mayor poder de procesamiento, un incremento significativo -casi del 50%- en la memoria RAM y el procesamiento de gráficos.

En papel, las meras especificaciones del Xbox One X lo ponen en una gran ventaja sobre su competidor, sobre el cual además tiene prácticamente un año extra para replantear su estrategia y prepara una llegada al mercado adecuada. Antes que otra cosa, está clara dirección de la industria hacia el gaming en 4K no es una tendencia pasajera, sino la progresión natural de sus productos, ya que los únicos responsables no son sólo Microsoft y PlayStation, sino los terceros desarrolladores, quienes proveen la mayor cantidad de software existente para ambas plataformas, y ellos también están moviendo sus esfuerzos hacia desarrollar juegos con esta capacidad para hacerlos más atractivos al público.

A pesar de las ventas de televisores en general disminuyan globalmente, la demanda por las unidades 4K ha crecido a un ritmo acelerado: de acuerdo a la firma británica IHS Markit, para 2020 se espera que se hayan vendido al menos 112 millones de televisores 4K en el mundo. Esto representa una alta base de usuarios con necesidad de contenido nativo en esta resolución, que podrían ser compradores potenciales de una consola de actual generación.

La clave para discernir quién tiene una mayor ventaja mientras vaya creyendo la demanda de televisores y contenido 4K no está en las especificaciones de una pieza de hardware, sino en el software. En la actual generación de consolas, PlayStation ha demostrado ser el líder indiscutible con casi 60 millones de unidades PS4 vendidas, el doble que el Xbox One. La clave para esto no ha sido la capacidad de la consola sino su catálogo de software, que indiscutiblemente tiene una ventaja sobre Microsoft: las exclusivas de sus estudios desarrollo de la casa, así como terceros.

Un componente importante de la comunicación de ambas marcas son los juegos hechos por terceros, que cada una anuncia como “la mejor versión”, pero que en la práctica ofrecen lo mismo. Aquí es donde el hecho de tener juegos como Horizon Zero Dawn, Bloodborne se convierten en el factor decisivo de compra.

Por todo lo que vimos anunciado este E3, no hay mucha razón para creer que esta situación tan desbalanceada vaya a cambiar hoy o en los próximos años, y es por eso que los fans seguirán gravitando hacia las exclusivas del PS4 Pro. Si además tenemos en cuenta que el Xbox One X cuesta 499 dólares, mientras que el PS4 Pro 100 dólares menos no será difícil para los jugadores decidir por una plataforma, donde además existe una gran oferta de juegos de terceros.

Por el momento, Xbox tiene la oportunidad de atraer a todos los que aún cuentan con ninguna versión del Xbox One, pero esto implicaría la revelación de nuevos juegos exclusivos, que tengan un atractivo igual o similar a los del PlayStation 4 Pro, que tiene la capacidad de mantener la preferencia de los fans gracia a su catálogo de software.

 

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