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En los ciclos de crecimiento económico, también aumenta la tasa de mortalidad. ¿Cuál es la relación?

 

Si un país crece a mayores tasas, se generaría más riqueza; y si hay más riqueza, puede cuidarse más la salud. Y con más salud, hay menos muertes. Al menos se piensa que así funciona.

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Pero no necesariamente se cumple esta fórmula. Mayor crecimiento económico no siempre significa más salud para la población; al contrario, hay más mortalidad cuando los ciclos económicos son positivos.

Esto de acuerdo con un estudio publicado por el Journal of Epidemiology & Community Health,  que encontró que en los países desarrollados con ciclos de crecimiento económico, también aumenta la tasa de mortalidad. ¿La razón? Los investigadores involucrados no son concluyentes al respecto.

Esta extraña relación ha sido encontrada también en otros estudios, tampoco dan con resultados contundentes, pero dejan abierta la pregunta: ¿a mayor crecimiento, más muerte?

 

El ciclo económico de la muerte

El estudio de la revista especializada para profesionales de la medicina encontró tras analizar el PIB per cápita entre 1950 y 2008 de 19 economías desarrolladas que: “en los países desarrollados, las tasas de mortalidad aumentan durante los ciclos de alza en la economía, y disminuyen durante los ciclos a la baja”.

Además, se encontró que por cada punto del PIB de crecimiento, la tasa de mortalidad crece 0.36% en la población de entre 70 y 74 años y sube 0.38% en población de hombres entre 40 y 44 años.

El hecho de que las economías avanzadas estén más urbanizadas y, por consiguiente, se presenten más enfermedades relacionadas con el estrés y muertes por accidentes de tráfico no explicaría en su totalidad el fenómeno, señala la investigación.

Este análisis no es el único en su tipo. El economista indio y ganador del Premio Nobel  de Economía en 1998, Amartya Sen, publicó en 2001 el estudio Mortality as an Indicator of Economic Success and Failure (La mortalidad como un indicador económico de éxito y fracaso), y encontró que en la economía de Gran Bretaña en la primera mitad del Siglo XX que el incremento de las expectativas de vida eran exactamente al contrario del desempeño del PIB per cápita.

 

Varias razones

Las economías desarrolladas, con un estado de bienestar que ayuda a combatir enfermedades contagiosas, han ayudado a incrementar la esperanza de vida de su población y, a su vez, reducir la tasa de natalidad, indica Raymundo Tenorio, director de las carreras de Economía de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe.

El académico coincide en que en las concentraciones urbanas contribuyen a más muertes incidentales por accidentes de tráfico o riesgos de trabajo. Pero el aumento en la mortalidad puede deberse también a que la tasa de natalidad no crece.

“Si estamos dividiendo el número de muertes en términos absolutos, es estable. Pero si no crece la población, generalmente esos índices se miden conforme a la población total. Si ésta no aumenta pero sí las muertes, siempre el cociente resultará mayor”, explica.

Otra investigación sobre los decesos y su relación en las condiciones macroeconómicas arroja otras hipótesis. En 2002 los profesores Ulf-G. Gerdtham y Christopher J. Ruhm publicaron el estudio Deaths Rise in Good Economic Times: Evidence from the OECD (Las muertes aumentan en los buenos tiempos económicos: Evidencias de la OCDE), cuya principal conclusión fue que “las condiciones económicas sólidas están asociadas con aumentos en tasas de mortalidad total y varias fuentes importantes de muerte”.

El estudio se hizo con información de 23 países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en el periodo 1960-1997 y tomando como referencia las condiciones laborales. Encontraron tres razones por las que se incrementarían las muertes con un mercado laboral más dinámico:

Hay menos tiempo para otras actividades que preservan la salud, como el ejercicio;

Las condiciones peligrosas de trabajo, el esfuerzo físico de trabajo y el estrés relacionado con el trabajo puede tener efectos negativos, sobre todo cuando las horas de trabajo se extienden durante las expansiones económicas de corta duración; y

El crecimiento del ingreso puede aumentar algunas actividades de riesgo (tales como conducir o esquiar), el aumento de las muertes por causas externas, como las muertes en accidentes y posiblemente elevando los accidentes no mortales relacionados y problemas de salud.

 

México y la crisis: ¿menos decesos?

Aunque el país es una economía en desarrollo, también puede encontrarse patrones similares si se observan los ciclos económicos y sus cifras anuales de decesos.

Entre 1962 y 1972, última etapa del modelo económico del Desarrollo Estabilizador en México, en el que el país creció a tasas sostenidas y se buscaba incrementar la calidad de vida de la población, el PIB tuvo un incremento promedio de 7.45%. Pero el número de muertes en el mismo periodo creció 18.15%, esto de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud.

Por el contrario, de 1981 a 1986, cuando estalló la crisis de deuda y en 1985 un terremoto sacudió la Ciudad de México dejando miles de muertos y severos daños, el crecimiento promedio fue de  1.06%, pero el número de decesos se redujo 5.44% en el mismo periodo.

Aunque la mortalidad está más ligada a los indicadores demográficos que a los económicos, parece que la riqueza sí atrae a la muerte.

 

 

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