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Christel Dehaan vendió su compañía de tiempos compartidos de lujo por 825 millones de dólares en 1996; desde entonces, se ha dedicado a generar oportunidades para niños de escasos recursos en países subdesarrollados.

 

 

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Tras construir un imperio en el segmento de bienes raíces, Christel Dehaan tomó en 1996 una de las decisiones más complejas: vender su firma Resort Condominiums International (RCI) por 825 millones de dólares a HFS Inc.

Para el final de la transacción, la alemana radicada en Estados Unidos tenía 550 millones de dólares en efectivo disponibles. Podía comprar una propiedad en una isla, llevar una vida de lujo y confort, pero en su lugar Christel Dehaan ha pasado los últimos 16 años dedicando su energía y recursos a los niños que viven en pobreza extrema.

A partir de una visita a un orfanato en Texcoco en 1998, la millonaria pionera en el modelo de tiempos compartidos de lujo decidió que la causa a que deseaba dedicarse eran los niños con necesidades primarias en países en desarrollo. El objetivo era claro: generar una alternativa para el futuro distinta a la pobreza.

“La decisión de vender mi compañía no fue fácil, con mucho trabajo construimos una firma que no sólo atacaba una necesidad de mercado, también había crecido junto con los clientes y había alcanzado un desarrollo orgánico. El reto llegó cuando decidí dedicarme a una causa social. Es mucho más complejo tomar una decisión así, que una decisión corporativa”, explica Dehaan en entrevista con Forbes.com.mx.

La fundación Christel House  busca romper el ciclo de pobreza en que se ven inmersos  millones de niños alrededor del mundo. El modelo de desarrollo generado en la fundación se focaliza en dar educación de calidad, impartir nociones de nutrición y cuidado de la salud, generar habilidades y competencias, dar orientación vocacional y apoyar a las comunidades.

Desde un principio, la Fundación Christel House se planteó el objetivo de tener un modelo sustentable de operación. Al igual que los condominios de tiempo compartido que se dedicó a promocionar durante una buena parte de su vida, donde los espacios nunca se venden y son habitados por muchas personas que utilizan los servicios. Así,  los centros y escuelas de la fundación están planeados para generar nuevas alternativas para reproducir su operación y ayudar a cada vez más personas.

Christel Dehaan nació en Alemania en 1941 y no recibió apoyo de sus padres, pues quedó huérfana durante la posguerra. Dejó su casa a los 16 años y se convirtió en niñera en Reino Unido. Cuatro años después se mudó a Estados Unidos, donde se casó con Jon DeHaan en 1973; con él fundó RCI. El matrimonio Dehaan se disolvió en 1987, y en 1989, ella compró a su ex esposo su mitad del negocio por 67.5 millones de dólares. Para 1996, la compañía había quintuplicado  su valor, según documenta una crónica publicada en Forbes en 1998.

La trayectoria de la fundación Christel House se asemeja a la manera en que Dehaan creció su negocio. Actualmente, existen 5 Christel House en el mundo: en India, Venezuela, Sudáfrica, Estados Unidos y México, los cuales atienden a cerca de 4,500 niños.

“El mayor reto de cara al futuro es lograr que más instituciones se unan a la labor que realizamos, que quienes decidan aportar recursos a una causa social se acerquen a las organizaciones que tienen un modelo de operación que funciona con transparencia y que puede ofrecer resultados”, añade la filántropa.

En México, firmas como Microsoft, Reintree Vacation Club, Banamex, RCI, e IBM son donadores estrella.

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