Toda negociación siempre deja grandes aprendizajes, más allá de lo que se vive y se descubre en el proceso mismo. De hecho, el haber llegado a una revisión del Tratado después de muchos años de funcionamiento significa un proceso natural de innovación, los tres países necesitaban sentarse a discutir nuevas reglas para enfrentar las nuevas condiciones del mercado, sobre todo después de que se canceló la posibilidad del el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que abría una  vía de modernización de las relaciones comerciales de los tres países y una extensión con todo el mundo, por lo que tarde o temprano habría que regresar a revisar el Tratado que inició su operación en 1994. Claro, no con los objetivos tan sesgados y los modos que estamos enfrentando. Más allá del resultado final, la pregunta que deberíamos hacernos es ¿en México estamos orientando el aprendizaje de este proceso?

La negociación ha causado que muchos sectores se sienten a revisar, primero, cuál es la situación actual; los empresarios habían aprovechado el Tratado, pero también con el tiempo se había creado una zona de confort cuando todavía seguimos con problemas de calidad, productividad, salarios y debilidades en el desarrollo de ciencia, tecnología e innovación en algunos sectores; y en segundo lugar, el definir hacia dónde van algunos sectores específicos de la economía, y esto normalmente no se hace tan seguido en nuestro país.

A pesar de que llevaron a cabo reformas que presionaron a ciertos sectores a modernizarse, a los mexicanos nos cuesta trabajo planear y tener visión hacia el futuro, normalmente sólo desarrollamos visiones a futuro cuando el comercio extranjero genera nuevas empresas, por lo demás, sólo nos movemos con la idea de que papá gobierno guíe y suelte dinero, como el caso de las zonas económicas especiales, que tanto han tardado en despegar.

México debería, en este momento y aprovechando la coyuntura, lanzar una gran campaña de reflexión e innovación en dónde cada sector económico, grupo social, ONG, e inclusive cada mexicano en lo individual, haga una reflexión de hacia dónde deberíamos ir como país y cómo innovar los diferentes sectores económicos. Ya nos toca a los ciudadanos, empresarios y entrepreneurs, definir una visión económica en cada uno de los sectores en donde nos desarrollamos para empezar a generar un movimiento que, por una parte, guíe al país hacia un nuevo futuro, y, por la otra, apoye a la negociación del TLC desde abajo. No sólo es una negociación del gobierno y de los empresarios, es una negociación de todo el país y si ayudamos a modernizar esta visión, estaremos haciendo un solo frente contra los tuitazos de nuestros vecinos, que aprovechan muy bien nuestra costumbre de atacarnos y estar divididos.

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Ahí les dejo la idea para que el presidente Peña Nieto, el Secretario de Economía, el CCE, Carlos Slim, Luis Videgaray, José Antonio Meade y Miguel Alemán Velazco, todo reunidos en la décimo quinta edición de la Cumbre de Negocios, celebrada en el Centro de Convenciones de San Luis Potosí, decidan si vale la pena invitar al país a crear una nueva visión, en lugar de estarnos cortando las venas por ver quién va a salir como presidente antes de tiempo. Con una visión creada por todos, será más fácil ver quién es el que la pueda liderar.

 

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